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Un pedido que crece: que se reabran las paritarias

Por la inflación y el tarifazo en cinco provincias no arrancan las clases tras el receso invernal, ATE parará el 11 de agosto y varios gremios piden un nuevo aumento salarial. ¿Y las CGT?

Daniel Satur

@saturnetroc

Martes 26 de julio de 2016 | Edición del día

Como informó ayer La Izquierda Diario, en cinco provincias argentinas las clases no arrancan. En Catamarca, Entre Ríos, Misiones y Chubut ayer no iniciaron las clases tras el receso invernal producto de medidas de fuerza docentes en reclamo de mejoras salariales. Lo propio sucederá la semana que viene en Tierra del Fuego. Los gobiernos de esas provincias ya amenazaron con descuentos masivos por los días “caídos”. Y aunque las negociaciones continúan con el gobierno de Alicia Kirchner, en Santa Cruz corre fuerte el rumor de que el paro es inminente.

La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) anunció ayer que el jueves 11 de agosto realizará un paro nacional por la reapertura de las paritarias del sector y por la reincorporación de todo el personal que fue despedido desde el 10 de diciembre a nivel nacional, provincial y municipal.

“No vamos a dejar de reclamar por la reincorporación de todos los trabajadores injustamente despedidos y por eso, además de insistir para que se abran las paritarias sectoriales, vamos a realizar un paro nacional en la primera quincena de agosto”, anunció Hugo Godoy este lunes. “Desde ATE alentamos el paro nacional y se sumaron ya nueve gremios docentes”, anticipó el secretario general del sindicato de estatales.

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Los reclamos y la bronca de las trabajadoras y los trabajadores del Estado se extienden. En todo el país se empiezan a replicar casos como el del Hospital Garrahan, donde el viernes pasado personal de distintos sectores y turnos se concentró en las puertas de ese importante centro de salud para manifestar su reclamo de aumento salarial y eliminación de los aumentos de tarifas. A su vez resolvieron en asamblea exigir a las centrales sindicales, tanto a las CGT como a las CTA, que convoquen a un paro y plan de lucha hasta frenar el ajuste.

Otros gremios estatales del país siguen el mismo camino. En Córdoba el sindicato docente UEPC reclama la apertura de paritarias para la segunda mitad del año. “Se están negociando paquetes de dinero bastante importantes entre el gobierno nacional y las provincias, pero no específicamente para aumentar los salarios”, denunció ayer el titular de esa organización Juan Monserrat.

El golpe al bolsillo producido por la inflación y los tarifazos también se siente entre las trabajadoras y los trabajadores de la industria y los servicios. La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Aceitero ya está planteando la necesidad de reabrir la paritaria del sector. Vale recordar que en abril ese gremio consiguió un aumento del 38 % en un solo pago. Sin embargo desde esa organización encargaron a su “equipo de asesores económicos la realización de un estudio para determinar cuánto necesita un trabajador para vivir dignamente”. Así lo confirmó al sitio La Política Online Ernesto Torres, jefe de prensa de Aceiteros. Una vez que se tenga ese informe el gremio hará una presentación formal de reapertura de paritarias en el Ministerio de Trabajo.

Otro tanto reclama la Federación de trabajadores Panaderos (Fauppa). Desde la conducción del gremio encabezada por el moyanista Abel Frutos dijeron que “ante la grosera pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores en los últimos meses” tomaron la decisión de pedirle la reapertura de esa paritaria al ministerio a cargo de Jorge Triaca.

“No está contemplado”

Desde el Gobierno acusan recibo del descontento que se extiende en la clase trabajadora. Pero lejos de mostrar algún atisbo de “diálogo” o “negociación” salarial en el segundo semestre, los funcionarios salen a aclarar que no está contemplado reabrir las paritarias.

“Todos los gremios que ya cerraron lo han hecho en absoluta libertad de negociación y han obtenido las mejores condiciones posibles para sus representados”, le dijo al diario Ámbito Financiero el viceministro de Trabajo, Ezequiel Sabor. Por eso afirmó que no ve “un escenario de reapertura de paritarias”. Y hasta se animó a pronosticar, en tono provocador, que como “la inflación va descendiendo y las expectativas son buenas” los dirigentes sindicales van a ir bajando las exigencias.

Los voceros del Gobierno en materia laboral procuran contentar a la burocracia sindical con la modificación del Impuesto a las Ganancias y con el reparto de fondos para las obras sociales. De hecho se rumorea en la Casa Rosada sobre un posible próximo encuentro entre el presidente y los popes de las CGT antes del congreso de unificación del 22 de agosto. El macrismo, al tiempo que deja en claro que “no está contemplado” reabrir las paritarias, espera que para los dirigentes sindicales “no esté contemplado” luchar consecuentemente para imponérselo.

Pero el equilibrio de la burocracia es complicado. Es que los sueldos sufren la mayor caída desde 2002 y el descenso promedio del salario real desde diciembre es mayor al 10 %. Por eso, mientras parecen dispuestos a seguir la tregua con el Gobierno, los dirigentes no pueden hacerse los distraídos frente a unas bases que expresan cada vez más su descontento ante la carestía de la vida. De allí que algunas voces con tono tibiamente amenazante se escuchan desde los despachos de los sindicatos.

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Pablo Moyano, hijo mayor de Hugo y dirigente de Camioneros, afirmó por estas horas que “hay varios gremios que están pidiendo la reapertura de las paritarias”.

Juan Carlos Schmid, dirigente del sindicato de Dragado y Balizamiento, de la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT) y casi seguro miembro del triunvirato de la próxima CGT unificada, había dicho hace dos meses que un paro nacional era posible “si esto se profundiza y no hay respuesta y los intereses de los trabajadores siguen erosionados”. Pero el tiempo pasa, el bolsillo del pueblo trabajador se sigue achicando y la dirigencia sindical sigue preocupada centralmente por sus intereses de casta burocrática.

Algunos analistas dicen que los ojos del Gobierno están puestos sobre la provincia de Buenos Aires, donde los reclamos de docentes y estatales para volver a negociar salarios en el segundo semestre se hacen cada vez más fuertes.

Como escribieron ayer en este diario dirigentes de los Suteba de La Plata y La Matanza, “hace falta un paro activo de los sindicatos que permita unir la protesta de las calles con la acción obrera en una masiva alianza popular, que el gobierno Macri y los gobernadores difícilmente aguantarían. Los salarios han caído. Las paritarias fueron a la baja. El segundo semestre no trae ningún alivio. Hay que exigir que la burocracia sindical de todas las centrales abandone la tregua y llame a un paro nacional y plan de lucha para derrotar el tarifazo, contra los despidos y por la recomposición del salario, reabriendo las paritarias”.







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