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Un paro en suspenso a cambio de migajas: la "negociación" en números

Pobres anuncios del gobierno. Sin solución para el salario, los despidos o la precarización laboral, la CGT igual suspendió la medida de fuerza. La izquierda convoca a un gran acto nacional en Atlanta.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Miércoles 12 de octubre | Edición del día

Ayer, a la salida de la reunión con la cúpula de la CGT, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, planteó que “fue una reunión de diálogo fructífero, franco, donde hemos planteado decirnos la verdad, construir confianza, entender que hay reclamos que son justos pero tenemos que administrar un gobierno que tiene dificultades en lo fiscal. La presión tributaria de Argentina es significativa y tenemos que cuidar los recursos de los argentinos”.

Este relato macrista, que busca bajar las aspiraciones de los trabajadores escudándose en una supuesta situación fiscal que haría imposible atender las demandas planteadas, contó con el rol funcional del triunvirato de la CGT. Las cúpulas de la central, lejos de anunciar a la salida de la reunión el paro con el que amenazan pero nunca llega, hicieron una vez más un discurso conciliador y aceptaron dejar en suspenso la medida de fuerza a cambio de los “modestos” anuncios hechos ayer y de seguir negociando un posible bono de fin de año, así como cambios en el impuesto al salario.

Los datos de inflación, desocupación y pobreza

Ayer mismo se conocieron datos difundidos por el Instituto Estadístico de los Trabajadores de la CGT y la CTA, en conjunto con la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo. Los mismos establecieron que la inflación de septiembre fue del 1,4 %, llegando a un porcentaje interanual del 40,1 %.

De acuerdo al mismo estudio, el incremento en los precios del último mes no fue homogéneo, sino que el rubro “Alimentos y bebidas” se encareció por encima del promedio, alcanzando un aumento del 2,9 %. Esto implica que el impacto de la inflación fue mayor en los hogares de menores ingresos.

Al dato de inflación, impulsado por la devaluación y los impopulares tarifazos, hay que agregar que en diez meses de gobierno el macrismo contribuyó a desnudar su mentira electoral de “pobreza cero” también con 171.801 despidos, según el último dato brindado por la Consultora Tendencias Económicas. Asimismo, en agosto se conoció el primer dato oficial de desocupación bajo el gobierno de Cambiemos, que arrojó una cifra de 9,3 %, mientras que en septiembre se conocieron los datos oficiales que hablan de un 32,2 % de pobreza. Si bien en la desocupación y en la pobreza hay responsabilidad del gobierno anterior, el ajuste macrista le impuso mayor dramatismo a los números.

Un paro en suspenso a cambio de migajas

En este marco, el discurso de la CGT hacia las reuniones con el gobierno fue el de recuperar lo perdido por los trabajadores durante el año. Sin embargo, el macrismo logró ayer “posponer” una vez más el paro, ofreciendo muy poco. Veamos.

Para los jubilados que perciben el haber mínimo, que son 4,7 millones de personas que cobran apenas $ 5661, Triaca anunció ayer un bono de $ 1000 por única vez. Se trata de una verdadera burla: solamente para que la jubilación mínima pudiera recuperar lo perdido por la inflación este año, el bono debería ser aproximadamente de $ 3749. Cabe señalar que aun en ese caso, lejos se estaría todavía de paliar la situación de los millones de adultos mayores que viven bajo la línea de pobreza.

Ni qué decir para el resto de los jubilados, que mucho mejor no la pasan: el promedio de los haberes jubilatorios está actualmente en $ 7740, aunque seguramente los que no cobran la mínima son considerados pudientes por el macrismo, ya que para ellos no hubo ningún anuncio. El titular de la Defensoría del Pueblo de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, Eugenio Semino, había planteado la necesidad de un aumento de emergencia para jubilados y pensionados de $ 8000, calculando que la canasta básica para un adulto mayor es actualmente de $ 13.500.

Quienes también percibirán $ 1000 por única vez son los que reciben la Asignación Universal por Hijo. En este caso también es difícil pensar que con esta miseria mejoren su situación los desocupados o los trabajadores precarios que reciben la AUH, asignación que durante todo el año perdió contra la inflación.

Por último, el gobierno anunció ayer que le propuso a la CGT eximir hasta $ 15.000 del impuesto al salario en el próximo aguinaldo para todos aquellos que tengan remuneraciones brutas de hasta $ 55.000. El macrismo pretende así que se vea como un beneficio que durante once meses se lleve adelante un robo al salario, pero a fin de año no (para el sector minoritario de la clase trabajadora que paga este tributo). Por otro lado, esta misma resolución vuelve a poner en evidencia que el gobierno sigue sin cumplir otra de sus promesas electorales, la de anular por completo este impuesto al trabajo.

Como se desprende de lo anterior, ayer no hubo anuncios concretos sobre compensaciones para el salario de la gran mayoría de los trabajadores, ni mucho menos aún de puestos de trabajo para los desocupados, ni soluciones para los millones que sufren la precarización laboral.

El verso del esfuerzo fiscal: un gobierno para ricos

La mentira de Triaca y de todo el gobierno respecto de que no se pueden atender los reclamos de los trabajadores debido a un problema fiscal queda rápidamente al desnudo tan sólo con repasar algunos números. Lo que se esconde detrás de las estadísticas no es que falten recursos sino que durante el macrismo está teniendo lugar una enorme transferencia que va desde el pueblo trabajador hacia los grandes capitalistas.

Por dar un ejemplo, los empresarios del sector agrario recibieron durante este primer año de gobierno de Cambiemos 120 mil millones de pesos que son producto tanto de la quita de retenciones (o baja en el caso de la soja), como de la devaluación del peso.

A su vez, durante el 2016 también se pagaron 9300 millones de dólares a los fondos buitre, como resultado de la ley votada en el Congreso Nacional por Cambiemos, el Frente Renovador y la mayor parte del Frente para la Victoria en el Senado.

Estos, que son tan solo algunos de los principales ejemplos, marcan una orientación que continuará. En el presupuesto para 2017 año se prevé utilizar $ 247.632 para intereses de deuda a pagar a los fondos buitre, el Club de París y otros especuladores. Este pago de intereses de la deuda pública, que representa un incremento del 32,4 %, contrasta con la atención de necesidades sociales cuando se observa que el presupuesto prevé que las partidas de salud y educación aumentarán apenas 16,3 % y 16,5 % respectivamente, no solo mucho menos que la deuda, sino también por debajo de la inflación proyectada.

Los traidores

La discusión que quedó en suspenso ayer, y que seguirá en una próxima reunión, es la referida al bono de fin de año para compensar la inflación. Héctor Daer ya insinuó a la salida de la reunión que si esa discusión se traba no convocarán al paro nacional sino que “la CGT no puede suplantar las discusiones paritarias ni las que lleva adelante cada una de las organizaciones sindicales”, adelantando que dejará a cada gremio librado a su suerte, dividiendo las fuerzas de la clase trabajadora.

Pablo Moyano, que viene posando de combativo, disparó ayer contra el triunvirato, afirmando que “el bonito o la migaja que anunció el señor Triaca es vergonzoso”, y que la oferta “debería haber sido un bono importante, de $ 3000 o $ 4000”.

Más allá de las internas, o de la división de tareas entre las distintas alas de las cúpulas sindicales, todas ellas coinciden en que los que deben perder son los trabajadores. Incluso la “combativa” propuesta de Pablo Moyano de pedir un bono más alto, dejaría al salario perdiendo contra la inflación: según cálculos de La Izquierda Diario, en promedio los trabajadores del sector privado registrado deberían obtener un bono de $ 11.857 para compensar la pérdida salarial del año.

Sin embargo, más allá del grave problema del salario, nada planteó sobre los despidos y suspensiones que se siguen sucediendo día tras día, o de la necesidad de pasar a planta permanente de millones de trabajadores, entre ellos los estatales que se preparan para enfrentar una nueva ola de despidos debido a la precarización laboral en la cual quedaron luego del ciclo kirchnerista. Nada extraño: ya la CGT (con su padre Hugo al frente) había traicionado este año la lucha por la ley antidespidos tras el veto de Macri.

Junto a la burocracia sindical, la Iglesia, que interviene en la discusión sobre el posible paro, y el Papa se reunirá con Macri el sábado, los gobernadores de todos los signos políticos que aplican el ajuste, y las fuerzas de seguridad que se despliegan para mayor control social sobre todo el país, son factores de poder para sostener los ataques contra la clase trabajadora.

Frente a este panorama, el Frente de Izquierda apoya todas las peleas en curso y se prepara para un gran acto nacional el 19 de noviembre en el estadio de Atlanta. Junto al rechazo al ajuste del gobierno y la oposición patronal, uno de los principales planteos será que “luchamos por recuperar los sindicatos para los trabajadores, contra la burocracia sindical, para que la clase obrera pueda desplegar su programa de salida a la crisis en beneficio de toda la nación explotada y oprimida”.




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