Cultura

CORDOBAZO // TEATRO

Un nuevo teatro: Libre Teatro Libre

El grupo Libre Teatro Libre surge en 1969 en la Universidad de Córdoba al calor de los levantamientos obrero- estudiantiles que obligó darle un nuevo curso a la práctica artística y resignificar las bases de composición utilizando la creación colectiva como metodología de trabajo.

Domingo 29 de mayo de 2016 | Edición del día

Foto: Algo por el estilo (1975)

Uno de los aspectos más destacados del Cordobazo fue cómo los estudiantes junto a la clase trabajadora y el pueblo pobre se unieron para llevar a cabo una semi-insurreción que pondrá en jaque la dictadura de Juan Carlos Onganía. Los estudiantes de la Universidad de Córdoba pertenecientes al Departamento de Teatro no fueron ajenos a estos acontecimientos políticos que, sin lugar a dudas, impactaron en su práctica artística y que los obligó a resignificar la creación e incorporar nuevos elementos. En este sentido el arte no pudo dejar de verse atravesado por la convulsión social de aquellos años.

Los comienzos remiten al año 1969 en que los estudiantes que ingresan al Departamento de Teatro junto con la docente María Escudero comienzan un método de trabajo basado en búsquedas en relación al trabajo creativo incorporando nuevas prácticas pedagógicas. Al finalizar el primer año los estudiantes solicitan a las autoridades continuar estas prácticas con la misma docente cuestionando las actividades ya planificadas. Esta situación genera una crisis en la institución, apartando a la docente y dejando “libre” a los alumnos. Todos ellos son los que más tarde formarían Libre Teatro Libre (LTL).

LTL estaba compuesto por: Susana Pautasso, Roberto Videla, Graciela Ferrari, Lindor Bressán, Luisa Núñez, Cristina Castrillo, Pepe Robledo y Oscar Rodríguez, entre otros. Su militancia era desde su práctica teatral, y desde ese lugar buscaban respuestas. En ellos se creó la urgente necesidad de producir cambios en la enseñanza del teatro.

Las creaciones de LTL significaron una nueva mirada tanto desde lo poético como lo estético. Constituyeron un teatro de tesis con una importante impronta ideológica. La práctica artística se vio teñida de nuevos elementos como la crítica al sistema capitalista de producción, el concepto de propiedad y mercantilismo, el cuestionamiento de las jerarquías, la autoridad, el personalismo, y las especializaciones de la profesión. Además buscaban generar tensión entre lo colectivo y lo individual, y que el espectador pase a ser sujeto activo en la acción dramática, para lo cual se abren debates y reflexiones al finalizar la obra.

Una de las particularidades de este grupo artístico fue la creación colectiva como práctica de elaboración de sus obras. Esta metodología de algún modo innovó en la forma de creación más tradicionales del teatro, las formas y los roles. De esta manera, este teatro comienza a tener un nuevo sentido porque no solo se cuestiona la forma y el contenido, sino que también a quién va dirigido, oponiéndose a modos alienantes de producción.

Las creaciones colectivas del LTL se van a caracterizar por la incorporación de diversos recursos tecnológicos como son la fotografía y el cine. Esto genera en la producción rupturas en relación a la construcción del relato, perdiéndose la cronología en la acción dramática.

La mayonesa se bate en retirada (1975)

Entre sus numerosas creaciones se destacan Contratanto (1972) y Algo por el estilo (1974). Estas piezas se caracterizan por reflexionar sobre la dialéctica entre lo colectivo e individual, lo tradicional y lo experimental.

La obra Contratanto tuvo mucha repercusión, su puesta cuestionaba aspectos autoritarios de la educación pública estatal que debían ser transformados. Una peculiaridad era la ausencia de vestuario, maquillaje y el uso de luz ambiente. Esto constituyó cierta ruptura con los cánones vigentes desde el punto de vista estético.

Durante una gira del grupo por Tucumán en el año 1973 representando esta obra, permanecieron en la provincia durante cuatro meses y fueron relevando las condiciones de trabajo en los ingenios.

Por medio de anécdotas e historias reales conformaron El final de camino, obra que estrenaron en la ciudad de Córdoba y de la que no quedaron manuscritos, ya que fueron quemados durante las requisas de la dictadura militar. Solo quedó una copia bajo resguardo del archivo de La Casa de las Américas en La Habana.
La persecución durante la dictadura obligó a los artistas a abandonar el país. A partir de ese momento LTL recorrió diferentes países de América como Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela.

María Escudero, una de sus fundadoras, se fue a vivir a Ecuador y allí conformó diversos grupos de teatro, entre ellos se destaca Los saltamontes. También se dedicó a dirigir en un teatro popular con mujeres excluidas del país. Su objetivo era mostrar los problemas de violencia familiar en dicho país.

Actualmente diversos grupos siguen reponiendo obras de LTL no solo en nuestro país si no que hay numerosos elencos en Venezuela, Colombia, Perú y Chile.








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