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Un nuevo ministerio a imagen y semejanza del ex ministro Levy

Durante la asunción de los nuevos ministros Nelson Barbosa (Hacienda) y Valdir Simão (Planificación), la presidenta Dilma Rousseff afirmó que la tarea de los nuevos titulares ministeriales es “ir más allá del recorte de gastos”. Según Dilma, el cambio en el equipo económico no altera los objetivos del gobierno de retomar con urgencia el crecimiento.

Jueves 24 de diciembre de 2015 | Edición del día

Los petistas (PT) esperaban mostrar a la “nueva figura”, Nelson Barbosa, como un cambio a izquierda en la conducción del Ministerio de Hacienda, en lugar del que fuera el expresidente del Bradesco. Sin embargo, en la ceremonia de asunción del cargo, el nuevo ministro dejó en claro ser el “sucesor legítimo” de Levy pues éste y los ajustes que implementó no eran más que parte de la política del gobierno del PT.

Barbosa declaró que “a pesar de las turbulencias, los inversores internacionales y nacionales pueden seguir confiando en Brasil”. Un cambio de figuras para mantener el sentido central de la política de su antecesor Levy.

Tanto es así que los principales cargos del ministerio continuarán con el personal que había sido convocado por el exministro. Barbosa informó que los secretarios de la Receta Federal, Jorge Rachid, de la Secretaría de Acompañamiento Económico, Paulo Corrêa, y de Asuntos Internacionales, Luis Balduíno, permanecerán en el cargo. Marcelo Saintive, del Tesoro Nacional, también permanecería en caso de aceptar seguir en el cargo.

Estas aclaraciones buscan responder las dudas de los mercados, que han ganado tanto en la década anterior, durante los gobiernos de Lula y Dilma, y que manifestaron temores sobre un relajamiento del ajuste fiscal y una mayor intervención del gobierno. Por esto, el dólar subió en estos días por primera vez por encima de los 4 reales y las bolsas brasileras tuvieron índices en caída.

Dilma y sus ministros fueron taxativos en afirmar que la sustitución de ministros tiene como base la continuidad del ajuste fiscal, acompañado de discursos sobre “crecimiento económico” que estaban ausentes en boca de Levy.

“Durante el año 2015 perseguimos una estrategia de estabilización fiscal que nos continuará guiando en los próximos años con metas realistas y transparentes. Necesitamos, sin embargo, ir más allá de la tarea de recortes gastos y poner las cuentas al día, dando prioridad también a la recuperación del crecimiento y la construcción de un clima de confianza favorable a la creación de inversiones y a la creación de los empleos”, expresó Dilma.

Durante la ceremonia de posesión, Dilma recordó que aun faltan medidas fundamentales para el equilibrio de cuentas, como la reforma del Sistema de Seguridad Social y la reforma del PIS/Cofins (Programa de Integración Social / Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social). “Necesitamos aprobar reformas como aquella del área de asistencia social cuyo objetivo es asegurar sustentabilidad en el medio y el largo plazo del patrimonio de los trabajadores”, dejando explícito el contenido del “crecimiento económico” que el PT tiene en mente: un ataque en regla a la jubilación.

Para que no quedaran dudas de la continuidad de la austeridad contra los trabajadores, Dilma aprovechó para agradecer y elogiar al exministro Joaquim Levy, que estaba presente en el acto. “Mis primeras palabras son de agradecimiento al ministro Joaquim Levy. Su presencia al frente del Ministerio de Hacienda fue decisiva para que hiciéramos los ajustes imprescindibles. Su dedicación, así con su trabajo, ayudaron a la aprobación de la legislación fiscal incluso en un ambiente de crisis política”.

El canto de sirena de los ajustes combinados al “crecimiento”

La continuidad de la línea de Levy es incuestionable y hasta incluso los sectores con más dudas del capital financiero ya disminuyeron sus temores.

Dilma y el PT ensayaron por enésima vez la combinación inusitada de draconianos ajustes fiscales e ilusiones de “crecimiento económico”. El objetivo es ocultar por detrás de estos discursos la realidad de los ajustes, para fortalecer las bases del gobierno ya debilitado, por la crisis política y los intentos de impeachment (destitución). Como señalábamos, el gobierno logró algunos éxitos considerables la semana pasada, contando con el juzgamiento favorable del Supremo Tribunal Federal sobre que la decisión del impeachment queda bajo jurisdicción del Senado y las recientes marchas oficialistas haber superado en número a las opositoras pro-impeachment.

Mientras tanto, la realidad es que todos los indicadores y las previsiones, hasta mismo del gobierno, indican que la recesión continuará en el próximo período. Una situación económica que combina una gran inflación, con la caída en el índice de empleo y recesión económica. Con más del 40% del presupuesto nacional destinado al pago de la deuda es difícil pensar en la recuperación de la economía.

Seguimos insistiendo en la necesidad de una política independiente, que parte de afirmar: ni impeachment ni “Dima se queda”, ni elecciones generales que mantiene las reglas del juego, ni la constituyente del 88, tutelada por los militares. Es necesario pelear por una nueva Constituyente Libre y Soberana, impuesta por la fuerza de la movilización.







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