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Un niño sin derecho a ambulancia por decisión de la conducción de la UTA

La obra social de la UTA le negó el servicio de ambulancia común sin médico a un niño inmunosuprimido para que asista a sus turnos de quimioterapia. ¿La excusa? que es "un gasto" (sic.). Indignante, sobre todo luego de que el Gobierno nacional informó que transferirá 32 millones para las obras sociales sindicales.

Florencia N. Vargas

Delegada Junta interna ATE Garrahan | Agrupación Marrón Clasista

Julieta Violeta

Estudiante de Psicología - UBA

Martes 2 de abril | 10:04

El paciente es un niño, como todos los que reciben atención en el Hospital Garrahan. Padece de Leucemia Linfoblástica, cuadro que requiere tratamiento de quimioterapia y genera debilitamiento en el sistema inmune.

Por su patología de base y debido a la quimioterapia requiere cuidados especiales. No puede exponerse a cualquier ambiente y naturalmente tampoco puede viajar en trasporte público sin exponerse a contraer una infección que pondría en riesgo su vida.

Sin embargo, para la obra social que aglutina a conductores de transporte colectivos de pasajeros, perteneciente a la UTA, el justificativo médico no es suficiente para justificar el traslado en una unidad móvil sanitaria acorde a las necesidades del niño, porque lo considera "un gasto".

Lo que si estaría "justificado" según la UTA es que el padre del niño se vea obligado a faltar al trabajo para llevar a su hijo al tratamiento, aunque con la perdida del presentismo y descuento del día laboral, porque claro tampoco justifican la falta aunque se trate del traslado de su hijo para recibir el tratamiento médico.

Ademas de esos perjuicios el trabajador debería cubrir la prestación desde su bolsillo, ya que la obra social, con la excusa de que se trata de un gasto que no pueden afrontar con cada paciente que requiera el traslado en ambulancia sin médico, tampoco ofrece una alternativa como podría ser un servicio de remis.

¿A qué juega la UTA?

La UTA conforma la CGT y como tal, fue parte del acuerdo labrado entre la Central Sindical y el Gobierno nacional donde, a cambio del desembolso de 32 millones de pesos para las Obras Sociales, la central se compromete a garantizar una "conflictividad administrativa y de baja intensidad" al menos durante el período electoral.

A todas luces, semejante transferencia de fondos no esta destinada a mejorar la cobertura ni garantizar los derechos de los trabajadores y sus hijes. Utilizan la salud de millones como moneda de cambio para sus negociados y queda en sus manos el destino de la atención sanitaria de miles de niñes, empujando a los padres a un derrotero de reclamos y denuncias para lograr que garanticen lo que corresponde legalmente.

Las maniobras y dilaciones de las obras sociales se fusionan con una salud pública cada vez más recortada ya que se trata de una de las áreas predilectas para el ajuste que vienen implementando Cambiemos y los gobernadores del PJ por orden del FMI.

Las cúpulas sindicales que manejan las obras sociales son cómplices de éste ataque con su negativa a organizar medidas contundentes de lucha.

Este caso, que se replica en los pasillos del hospital, muestra que los burócratas sindicales y sus privilegios están en la vereda opuesta de los intereses de los trabajadores. No solo dejan pasar el deterioro de los servicios de atención en salud sino que son agentes de los recortes.

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Son miles los ejemplos como éste, en donde se evidencia la pauperización en la calidad de la salud pública, que seguirá deteriorándose conforme avance la crisis económica, mientras se destina el equivalente a 5 veces el presupuesto en salud al pago de los intereses de la deuda.

Urge que los trabajadores superen los límites que imponen sus dirigentes sindicales a través de la organización independiente con un programa para romper lazos con el FMI y que esa plata vaya a salud, educación y vivienda.







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