Cultura

TRIBUNA ABIERTA

Un mensaje sobre los techos: “ningún pibe nace chorro”

Arte callejero en un barrio de La Plata. La transformación del espacio público y su población.

Martes 24 de julio de 2018 | Edición del día

¿Qué sucede cuando el arte toma la calle? la vía pública. Cuando no sólo se expresa en el espacio público sino también interviene dicho espacio, lo transforma. Entonces no sólo es el espacio el que se transforma sino también las personas que lo transitan, el público (parte esencial del acto creativo/comunicativo), que da a la obra en cuestión un cierre interpretativo, una terminación.

En Hamburgo una populosa caminata “zombie” se desplaza por el centro en repudio del G20. En las calles de México DF la obra de Pájaro trata el problema de la contaminación interviniendo de forma plástica cientos de bolsas de basura. Un “museo” a cielo abierto de grafitis en San Miguel (Chile).

Una pila de cuerpos femeninos desnudos yace frente al Congreso de la Nación en Buenos Aires en repudio a la alta taza de femicidios en el país.

Y en la ciudad de La Plata los vecinos de un barrio nuevo deciden comunicar su preocupación frente a los prejuicios acentuados por excesivos y cortoplacistas operativos policiales, visibilizar un barrio aislado (problemas con los accesos, la luminaria, infraestructura, gas) y fortalecer su identidad a partir de una obra de arte comunitario, grafiteando los techos de sus viviendas para así poner un grito pintado en el cielo: “violencia es mentir”.

En el llamado “Barrio Nuevo”, que limita con “El Mercadito”, vecinos, organizaciones sociales de la zona, extensionistas de la Universidad Nacional de La Plata y un grupo de artistas independientes, han llevado adelante tres jornadas de intenso trabajo artístico para lograr, tal vez, una de las más ambiciosas obras de arte callejero de la ciudad.

Tal como sucede con las obras de arte extensas, a simple vista la intervención no pareciera ser notoria, el cambio generado (como dijimos anteriormente tanto en el espacio como en la población circundante) no se encuentra en la superficie. La mirada debe tomar una nueva perspectiva, un punto de vista no convencional: en este caso la superficie de la obra se aprecia desde las alturas, mediante imágenes tomadas por una cámara voladora, desde la comodidad de la visión satelital en internet, o desde el interior de un helicóptero.

Desde lo alto el mensaje se esclarece, el secreto se devela: en grandes letras se logra leer sobre los techos del “Barrio Nuevo” inscripciones tales como: “Ningún pibe nace chorro”.

La pregunta que surge entonces es: ¿quién logrará ver las palabras si estas se encuentran pintadas sobre los techos? Y es aquí cuando la obra toma nuevas y más profundas dimensiones.

Tal vez en trabajo del artista alemán Jochen Gerz podamos encontrar una respuesta, o una forma de abordar esta y tantas otras preguntas. Sus esculturas antimonumentos tratan los temas más complejos incrustados en lo profundo de la sociedad (alemana en su caso), temas de los cuales su mayor problema es que no suele hablarse de ellos.

Es por eso que Gerz apela a la invisibilidad de la obra, para que su existencia radique en el verbo, el relato. Algunos de sus antimonumentos no pueden verse, se han hundido o se encuentran ocultos en el envés de las baldosas de un patio. Se los recuerda, se los comenta, se los pone sobre la mesa, se habla de ellos y las problemáticas que abordan, se los “contempla” desde una perspectiva diferente, ya que nombrar es también una forma de visibilizar.

“Dicen que en el Barrio Nuevo hay una gran obra de arte. Parece que se encuentra sobre los techos de las casas. Dicen que trata sobre la estigmatización, sobre los chicos en situación de vulnerabilidad, sobre el aislamiento de una comunidad. Está sobre los techos, no se ve, me lo contaron”.

Un aspecto a tener en cuenta para percibir la magnitud de este hecho artístico, es el valor comunitario que esta actividad ha conllevado. Los vecinos hicieron de la iniciativa gestada por equipos de extensión y organizaciones que conforman el Centro Comunitario de Extensión Universitaria Nº 6 “El Mercadito” algo propio. Tanto los mensajes: el contenido y la forma, como su implementación, fueron trabajadas en conjunto con la comunidad. La pieza, nacida del poder creativo colectivo, podría ser firmada por todos cada uno de sus hacedores.

Una muestra más de que sin necesidad de operativos ni fanfarrias, el arte puede vincular al aislado. Puede abrir caminos y fortalece la identidad, y promover la inclusión social y la creatividad, herramientas fundamental para la transformación positiva de la realidad que nos rodea.







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