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COPA AMÉRICA

Un indicio de la nueva selección

La tarde del sábado en La Serena fue testigo del primer partido oficial de un nuevo ciclo en la selección argentina, conducido por el Tata Martino, en la Copa América. Analizamos el desempeño albiceleste en su primer partido ante Paraguay.

Pablo Maltz

@pablomaltz

Lunes 15 de junio de 2015 | Edición del día

Foto: Futbolete.com

La vara en cuanto a resultados que dejó el equipo de Sabella es muy alta, alcanzando un segundo lugar en el último mundial de Brasil, aunque siempre se puede esperar más en cuanto al rendimiento, teniendo en cuenta la actualidad y el potencial de los jugadores.

El 2-2 contra Paraguay dejó el sabor agridulce del empate. El equipo tuvo un despliegue tremendo, donde la mano y los gustos del director técnico ya se empiezan a vislumbrar. Priorizó el ataque rápido y por abajo, el protagonismo de Pastore y favoreció el rendimiento de quienes se espera todo: Messi, Di María y Agüero. De este modo, se pudo desarrollar un juego vistoso, bajo el nuevo esquema de la selección, en tan solo un partido, situación muy distinta a la sucedida en los anteriores ciclos.

Un primer tiempo excelente en la elaboración del juego y fortaleza defensiva, dejaron la sensación de una Argentina invencible, con un 2-0 contundente, similar al último amistoso que terminó en la victoria 5-0 contra Bolivia.

Un error del fondo paraguayo, producto de la presión de los delanteros, aprovechado muy bien por Agüero, y un penal que Messi cambió por gol, no bastaron para que el equipo conducido por Ramón Díaz cambie su planteo durante el primer tiempo, más preocupados por esperar en la mitad de cancha y estar atentos a las marcas, que a salir a buscar el descuento.

Durante la segunda parte, la selección no pudo plasmar en el resultado la ventaja merecida y el golpe de knock out que nunca llegó, abrió una luz de esperanza a Paraguay, quien con mayor convicción y obligado por el paso de los minutos, comenzó a exigir a la defensa, dándose las primeras intervenciones de Romero. El gol de Haedo Valdez en el primer cuarto de hora del complemento fue la motivación que les faltaba para creer que el empate era posible. El Tata Martino, a falta de 15 minutos, envió un claro mensaje al equipo: metió a Tévez e Higuaín con intención de definir el partido.

El poco tiempo para que estas grandes figuras se acomodaran al nuevo esquema, sumado a un desacierto en la defensa argentina, finalizó con el 2-2 convertido por Lucas Barrios en el último minuto del partido.

El buen planteo del técnico, traducido en un excelente despliegue del equipo, marcó el comienzo de esta nueva etapa. Con la base del equipo Sub-Campeón del mundo, pero con indicios de una propuesta más ambiciosa, y el desafío de sostener el ritmo inicial, sin negociar la permanencia de la pelota pegada al piso.

En esta Copa América no hay tiempo para grandes balances entre cada partido. Mañana martes a las 20.30 hs, Argentina se mide con Uruguay para seguir consolidando la nueva idea del Tata Martino y su equipo, que va tomando forma.







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