Política

Un homenaje de Macri a los camaradas de Chocobar

Mauricio Macri realizó un acto en homenaje a los caídos en “cumplimiento” del deber, donde volvió a reforzar su apoyo a las fuerzas responsables del gatillo fácil y los crímenes por la espalda. La vigencia de la “doctrina” Chocobar.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Martes 3 de julio | Edición del día

En el acto el Jefe de Estado estuvo acompañado por los ministros de Seguridad y de Ambiente, Patricia Bullrich y Sergio Bergman; el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo. También asistieron el secretario de Seguridad, Eugenio Burzaco; los jefes de la Policía Federal, Néstor Roncaglia, y de Prefectura, Eduardo Scarzello; y los directores nacionales de Gendarmería, Gerardo Otero, y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Alejandro Itzcovich Griot (¡qué junta!).

Durante la ceremonia realizada frente al monumento de la Policía Federal Argentina en el barrio porteño de Belgrano, Macri entregó distinciones a los familiares de los uniformados fallecidos y colocó una ofrenda floral en el lugar.

Con el objetivo de homenajear a sus caídos, 28 oficiales (nueve gendarmes, un prefecto y 18 policial federales), Macri enfatizó “Voy a estar comprometido para darles todos los recursos que necesiten porque esta es una batalla que tiene que ver con nuestro futuro y tranquilidad” y además puntualizó que “todos los argentinos estamos inmensamente agradecidos por lo que están haciendo y la mejor manera de recordarlos es haciendo las cosas cada día con mayor convicción y compromiso”.

Cuando Macri afirma que “todos” los argentinos le están agradecidos, excluye, en su todos, a los familiares víctimas del gatillo fácil (258 personas asesinadas tan solo en 2017), a sobrevivientes como Carla Lacorte o los jóvenes de La Poderosa que llevaron a juicio a seis prefectos; a jóvenes asesinados para cuidar la propiedad privada de los capitalistas, como Rafael Nahuel y Santiago Maldonado.

El 1º de junio de 2001 Carla Lacorte regresaba a su barrio de Quilmes cuando volvía de la facultad donde estudiaba veterinaria, en la parada del colectivo recibió un disparo por la espalda “a medio centímetro del corazón”. Desde el principio se supo que fue un caso de gatillo fácil y que el disparo fue hecho por el policía José Salmo. Carla peleó por justicia más de trece años y logró que quien le disparó fuera a prisión. Estuvo detenido menos de tres años, hoy Carla sigue luchando para que vuelva a la cárcel.

Dos jóvenes de La Poderosa llevaron a juicio a seis agentes de Prefectura Naval que en septiembre de 2016 los detuvieron y torturaron. La noche del 24 de septiembre de 2016 Iván Navarro, de 18 años y Ezequiel Villanueva Moya, de 15 años, fueron torturados por prefectos. Ezequiel volvía a su casa ubicada en la Villa 21 cuando lo paran los uniformados, Iván se acercó para preguntar qué pasaba, luego llegaron cinco móviles con más de 20 prefectos.

A Iván y Ezequiel los esposan y los cargan en un móvil hasta el destacamento. Los golpean y luego los llevan a un descampado frente al Riachuelo. Allí incrementan las torturas, hasta simulan un fusilamiento. Les roban sus cosas y los dejan ir.

Historias como estás en los barrios populares se cuenta por miles, lo novedoso es que los jóvenes sobrevivieron y hoy llevan a juicio a miembros de una de las fuerzas que “banca” el Gobierno. Los denunciaron sabiendo que volver al barrio era riesgoso, no se equivocaron. A fines de mayo de este año los prefectos esta vez entran en la Villa 21-24 y lanzan gases en los pasillos donde se encuentran las viviendas. Manosean a una de las vecinas y detienen a un fotógrafo de La Garganta Poderosa por intentar filmar el accionar de los prefectos. Disparan el frente de la casa de Iván Navarro, cuya familia debería prestar testimonios esa misma semana, en el primer juicio oral que logran elevar por torturas realizadas de la Prefectura.

Muchos de de estos hechos permanecen en el anonimato, por el miedo que tienen los jóvenes a las represalias de las fuerzas de seguridad, dirigidas hoy por Patricia Bullrich. Pero el gatillo fácil y los abusos de las fuerzas de seguridad no es una práctica nueva. Durante el Gobierno kirchnerista hubieron 3.070 casos de gatillo fácil en 12 años.

Aunque la política represivas del macrismo avanza mucho más cuando la “doctrina” Chocobar es convertida en política de Estado. La ejecución sumaria fue defendida por Macri no solo cuando decide recibir para felicitar al policía Chocobar después que este matara a un joven por la espalda en el barrio de La Boca, sino también cuando defendió el accionar de la Prefectura Nacional que asesinó, también por la espalda, al joven mapuche Rafael Nahuel. En este último caso Macri se enfureció cuando Bullrich sostuvo que los prefectos habían llamado para pedir “permiso” para disparar contra una comunidad que solo reclama sus tierras ancestrales.

Como hiciera durante y posterior a la desaparición de Santiago Maldonado, Bullrich salió a bancar, esta vez, a los prefectos que asesinaron a Rafael Nahuel. Dijo por entonces, y lo sostuvo en una conferencia de prensa, que los mapuches dispararon y que los uniformados no hicieron otra cosa que defenderse. Se comprobó que no había pólvora en las manos de Nahuel y se identificó a su asesino: Francisco Javier Pintos. En total hubo 114 disparos y el prefecto hizo unos 40 tiros con sus armas, una pistola Beretta y un subfusil MP5. Una de las balas 9 milímetros del MP5, alcanzó a Nahuel por la espalda.

La doctrina Chocobar también la aplica el gobernador kirchnerista de Tucumán, Juan Manzur. Un niño de 12 años fue asesinado por la espalda por un policía. La excusa, nuevamente, fue que el uniformado “repelió” los disparo de Facundo Ferreira. Tiempo después las pericias confirmaban que el niño no tenía resto de pólvora en la mano. Los asesinos de Facundo se llaman Mauro Díaz Cáceres y Nicolás Montes de Oca, ambos policías. “Cuando un policía da la voz de alto, la persona se tiene que detener. No hay discusión. Lamentablemente, un chico de 11 años le tiró a la Policía. Esa es la prueba que hizo la fiscal”. Con estas palabras justificó Bullrich el crimen de un niño y respaldó a los policías que esa noche salieron de caza, porque como dijo cuando mataron a Nahuel “Nosotros le creemos lo que nos dicen las fuerzas y no tenemos por qué no creerles”.

Por eso la ministra, en el acto realizado ayer en homenaje a sus caídos, sostuvo “Nos seguimos comprometiendo día a día y sentimos el orgullo de que las cosas se están haciendo por el bien de la gente. En cada uno de los rincones de nuestro país hay un miembro de la Policía Federal, un miembro de la Gendarmería, de la Prefectura o de la Policía de Seguridad Aeroportuaria que siente hoy que está trabajando con el apoyo del Presidente de la Nación y de la gente”, puntualizó.
No cabe dudas el apoyo cerrado que le da el Gobierno a los camaradas de Chocobar.







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