Política

EDITORIAL IMPRESO

Un gobierno de los empresarios

El gobierno de Macri es un gobierno de los empresarios. Además de que su gabinete está formado por mayoría de gerentes de empresas multinacionales, sus primeras medidas lo demuestran.

Jueves 17 de diciembre de 2015 | Edición del día

El prometido fin del impuesto al salario quedó para otra ocasión. Los cortes de luz obligaron al ministro de Energía, Aranguren (ex capo de Shell) a postergar el tarifazo de electricidad y gas, que se aplicará desde enero.

Sin embargo hubo anuncios de fin de retenciones al “campo” y la industria y reducción a la de la soja. Son unos 84.000 millones de pesos que deja de recaudar el Estado y van a manos de los dueños de los campos y grandes cerealeras (incluso industriales). Esa transferencia que beneficia a los ricos será pagada por el conjunto del pueblo con más impuestos. Además todos los que exporten recibirán un 50 % más de ingresos por la devaluación del peso.

La devaluación que será cercana al 50 %, significa un brutal aumento del precio de los alimentos y de otros productos de consumo popular. ¿Por qué? Porque los productores, frigoríficos y acopiadores de granos podrán exportar libremente el trigo, maíz y carne y recibirán más pesos por cada dólar vendido. Y pretenden que lo que vendan en el mercado local tenga el mismo precio que reciben por lo que exportan.

No solo la carne y el pan se adelantaron a la devaluación del peso, sino que ha aumentado todo. Hay quejas de la población por la remarcación escandalosa. El gobierno dice que retrotraigan los precios a fin de noviembre. No lo harán. Lo mas probable es que los suban ante el nuevo precio del dólar. Estos aumentos provocan inflación y se extiende a todos los productos y servicios. Los empresarios se cubren aumentando los precios, los asalariados solo pueden mantener su poder adquisitivo con aumento de sueldos. La lucha contra la inflación es una prioridad. Pero la devaluación también provocará quiebra de pequeñas empresas con su secuela de despidos y cierres. La recesión es la otra secuela de esta medida antipopular.

El gobierno de Macri actúa como un gobierno autoritario y ha provocado la crítica hasta de sus socios. Se niega a convocar a sesiones extraordinarias del Parlamento y resuelve todo por decretazos. Nombró dos jueces para la Corte Suprema sin consultar al Senado, cosa que no hizo nunca un gobierno constitucional en la historia del país. El acuerdo con Lorenzetti pretende darle cobertura a la arbitrariedad. Ha elegido a varios funcionarios que han sido rechazados y que tuvieron que bajarlos como Carlos Manfroni (un reaccionario que militó en la ultraaderecha peronista en los 70) ante la denuncia que hizo Charly Garcia, como antes había sido el hijo de Ávila, el de TyC Sports, que Macri nombró para dirigir la política universitaria de todo el país y ahora Bullrich de Educación tuvo que recular ante CTERA por que Macri emitió un decreto educativo que volvía a las leyes del menemismo. Un cachivache.

Pretende actuar con firmeza para mostrar autoridad. Hasta ahora ha mostrado todo lo contrario. Por eso fue correcto que Nicolás del Caño se negara a una reunión con Macri que tenía el solo objetivo de mostrar que don Mauricio era una persona de diálogo mientras imponía decretazos y medidas antiobreras. “El ajuste que venga discutirlo al parlamento”, donde es público y la izquierda tiene cuatro diputados que le harán frente y sobre todo divulgarán sus denuncias para que todo el pueblo trabajador las conozca y no una reunión cerrada y a solas con el presidente.

Frente a este panorama las direcciones sindicales se aprestan a darle una tregua y a entrar en la negociata de un pacto social como pretende el macrismo. Para decirlo en forma sencilla: la devaluación del peso (para el gobierno y empresarios) es exitosa si la inflación no la supera. O sea si se devalúa un 50 % la inflación no debería superar el 30 %. Pero a su vez los salarios no pueden seguir a la inflación, ya que sino el aumento de la ganancia que pretenden los empresarios no se produciría. En síntesis: la devaluación mayor que la inflación y esta mayor al reajuste salarial.

El pacto social que pretende Macri y Triaca (nuevo ministro de Trabajo) es para acordar este robo al salario y la pérdida de puestos de trabajo, como pretendieron hacer en la ESMA y en el Congreso y los trabajadores movilizados lo han parado por ahora.

Moyano que decía que las paritarias debían ser no menos del 28 %, ahora con los aumentos últimos de precios dijo: “No, ahora debemos pedir por lo menos un 30 %”. Daría risa sino fuera trágico. Nada tenemos que ganar los trabajadores en un pacto social. Paritarias libres, ningún despido. Tenemos que hacer asambleas en los lugares de trabajo y exigirle a nuestros sindicatos y a las centrales sindicales que rompan la tregua y enfrenten el ajuste.

La resistencia ya comenzó

Hay algunas luchas obreras en defensa de los puestos de trabajo. La más conocida es la de Cresta Roja que el lunes 21 marcharán por el centro de Buenos Aires. El sábado 12 hubo un importante Encuentro Obrero de la zona norte del GBA, como parte de la preparación de la lucha contra el ajuste. Se realizó en la gráfica MadyGraf que está gestionada por sus trabajadores (ver paginas centrales). Se resolvió participar y convocar a un gran Plenario Obrero para el 5 de marzo con otras fuerzas como los compañeros de la línea 60, los aceiteros y otros agrupamientos.

Rodear de solidaridad a las luchas en curso, como la de expropiación y estatización de MadyGraf y Worldcolor, y coordinar. Participar de toda movilización progresiva que se convoque, como la del martes 22 de la CTA Micheli y otros. Reagrupar a la vanguardia obrera para enfrentar los ataques que gobierno y empresarios ya están implementando contra los trabajadores y contra las medidas autoritarias de Macri.

El PTS le propuso a las otras fuerzas que integran el Frente de Izquierda (PO e IS) preparar y realizar un gran acto del FIT contra el ajuste y en defensa de las conquistas obreras para marzo. Un acto donde no solo estén representados los sectores combativos del movimiento obrero sino que tenga voz y presencia la izquierda, la que conquistó 800 mil votos en las elecciones generales con la fórmula de Nicolás del Caño y Myriam Bregman y logró nuevas bancas provinciales, municipales y nacionales para el FIT en el 2015. Y logró más de 1 millón de votos en las categorías de diputados. El PTS utilizará la tribuna parlamentaria como vocero de los sectores obreros y oprimidos y para denunciar el régimen capitalista que macristas, peronistas, radicales y massistas seguirán defendiendo. Pero sabemos que nada podemos esperar de la lucha dentro de los parlamentos. Esos puestos de combate son útiles si no se limitan a la mera agitación parlamentaria. Somos conscientes, porque seguimos las enseñanzas de nuestros maestros del marxismo como Lenin y Trotsky que solo la lucha extraparlamentaria, en las calles, en las empresas, en las escuelas y facultades, en los barrios, traerá resultados positivos para los reclamos obreros y populares.




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