Internacional

NUEVO GOBIERNO REINO UNIDO

Un discurso que refleja la debilidad del gobierno de May

La Reina Isabel II presentó ante el parlamento la agenda legislativa del nuevo gobierno conservador tras las elecciones anticipadas del 8 de junio.

Alejandra Ríos

Londres | @ally_jericho

Miércoles 21 de junio | Edición del día

En el día de hoy la reina Isabel II acudió al Parlamento, sin la fastuosidad habitual, para presentar el programa del nuevo gobierno. La Apertura del Parlamento es una solemne ceremonia que se celebra cada año para inaugurar el año político en el Reino Unido, sin embargo, en esta ocasión la pompa y circunstancia se dejó a un lado. Sin lucir corona ni el manto real, la monarca acudió a la Cámara de los Lores en un coche oficial para pronunciar un discurso en el que se desglosaron los proyectos que llevará adelante el gobierno turno.

La soberana iba acompañada por su hijo el príncipe Carlos debido a que su esposo el príncipe Felipe está hospitalizado y durante lo que se conoce como el “Queen’s Speech” (Discurso de la Reina) presentó el nuevo programa de gobierno de Theresa May.

La primera ministra llegó a la cita de apertura oficial del periodo legislativo sin haber logrado concertar un acuerdo con el ultraconservador y reaccionario Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP), su única esperanza para gobernar en mayoría debido a que los conservadores perdieron en las elecciones anticipados la mayoría que habían logrado en 2015. Así, el de May es el primer gobierno minoritario desde 1979 al obtener únicamente 318 de los 326 que requerían para contar con una mayoría absoluta.

Isabel II no llegó al Parlamento en carroza, sino en un simple coche oficial sin corona ni manto. El bajo perfil de la ceremonia llamó la atención. La explicación oficial es que al celebrarse hace menos de dos días la “Desfile del estandarte” (una ceremonia realizada por los regimientos del Ejército británico y de otros países del Mancomunidad de Naciones), se dificultan los ensayos para ambos eventos. Sin embargo, los comentaristas políticos abrazan otros motivos: se desconoce cuánto sobrevivirá el gobierno de Theresa May.

En su discurso la monarca no hizo mención a una serie de puntos clave del manifiesto electoral del partido conservador. Se abandonó la expansión de las llamadas “grammar schools”, un sistema de escuelas elitistas que perpetúan una educación para ricos y otra para pobres mediante el cual los alumnos que no pasan el test de selección, en su mayoría los hijos de personas de menos recursos, reciben educación de orientación vocacional.

La propuesta de May de abolir el actual programa de comida escolar gratuita y universal para reemplazarlo por un plan de comida solo para los niños de hogares con menos recursos tampoco figuró en el discurso.

El manifiesto electoral tory proponía que el subsidio de invierno que reciben los jubilados esté sujeto a una prueba de haberes. Esta medida también desapareció de la agenda. Además, se mantiene el sistema que garantiza el aumento de las pensiones.

El punto más polémico del programa de los “tories”, el anuncio de un impuesto que pretendía hacer pagar los cuidados de asistencia social a los jubilados conocido como el “impuesto a la demencia” fue el gran ausente del discurso. La caza del zorro con perros que amenazaba con regresar a la arena política también debió ser abandonada.

Ocho de los 27 proyectos de ley mencionados en el discurso que el gobierno espera pasar en los próximos dos años, tienen que ver con la creación de legislaciones para diferentes aspectos del brexit: incorporación de legislaciones comunitarias al sistema británico, políticas de inmigración y aduanera y las relaciones comerciales. El anuncio fue general y todavía no se han dado a conocer las especificidades de las mismas.

El gobierno de May se ha visto obligado a abandonar las promesas electorales más impopulares para conseguir que los unionistas norirlandeses, leales a la corona y a los británicos, apoyen su programa de gobierno. El DUP es socialmente ultra reaccionario y conservador, pero como su voto se apoya en la clase obrera unionista del norte de Irlanda debe apoyar medidas económicas y por ello está por mantener el subsidio de invierno para los jubilados, así como el sistema de pensiones y quiere más recursos para educación y salud para Irlanda del Norte.

En conclusión, la primera ministra británica tuvo que dar marcha atrás en varios puntos clave del manifiesto del Partido Conservador. Además de la impopularidad de ciertas medidas, May se balancea en una cuerda floja, la presión de parte de su propia base social (jubilados de clase media) y la de los legisladores de su propia formación política. Un “cadáver político” para muchos, al que sostienen con el solo objeto de evitar una nueva convocatoria a elecciones que depararía peores resultados.

Una combinación que crea incertidumbre: un gobierno sin mayoría absoluta, producto de una autoderrota, fuertemente criticado por sus políticas de austeridad y su respuesta al incendio en la torre residencial Grenfell. Muchos se preguntan, no si durará o no el gobierno de May, sino durante cuánto tiempo.






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