Política México

OPINIÓN

¿Un derechizado AMLO para Los Pinos?

Después de dos intentos fallidos de ganar las elecciones presidenciales, Andrés Manuel López Obrador, busca por tercera vez llegar a Los Pinos. Sin embargo, en este camino su conservadurismo dio un salto a la derecha.

Miércoles 20 de diciembre de 2017 | 14:01

Mucho tiempo ha pasado desde que hace Manuel López Obrador parecía, para muchos, una alternativa ante la derechización de su partido -el PRD-, cada vez más integrado al régimen que decía combatir.

Su salida del PRD le permitió preservarse del desprestigio y desgaste que amenazaba arrastrarlo. Así, presentó a su proyecto Morena como una esperanza a los desencantados con el sol azteca. Pero con el tiempo, AMLO fue evidenciando su ambigüedad en ciertos temas importantes, o de plano, su negativa a abordarlos.

Así, fue moderando su crítica a los empresarios y a la Iglesia, sectores con los cuales quería reconciliarse después haber perdido la última elección.

Posteriormente incorporó a su equipo a Alfonso Romo Garza, un reconocido empresario como asesor y como pieza clave en las relaciones públicas con un amplio sector patronal. Por lo que hasta la prensa de los Estados Unidos declaró que AMLO no significaría ningún peligro para México en caso de ganar las elecciones. Ya esa “guiño” periodístico de un medio imperialista, mostraba el carácter no progresivo del dirigente del Morena.

Sin embargo, recientemente, ante la formación de la alianza “Por México al Frente” -integrada por el PAN, el PRD y el MC- que le complica el escenario que se presentaba muy favorable de aquí al 2018, el dirigente tabasqueño buscó una solución pragmática para enfrentar esa alianza.

Por lo que, sorprendiendo hasta los de casa, el miércoles 13 de este mes acordó una alianza con el evangelista Partido Encuentro Social (PAS), de carácter ultraconservador y enemigo de los derechos de los homosexuales, lesbianas y del derecho al aborto (y que viene de hacer alianzas electorales con el PAN y Felipe Calderón en el 2006, y apoyó al priísta Alfredo del Mazo en Edomex en junio pasado).

Es un giro de derecha tan evidente que los sectores de la diversidad sexual y personalidades muy reconocidas al interior del Morena (entre ellas Jesusa Rodríguez y Elena Poniatowska), rechazaron públicamente dicha alianza.

¿Cómo es posible que Andrés Manuel concretara este giro y tomara desprevenidos a varios sectores de su partido?

Así como no existe la generación espontánea, ni llueve en cielo sereno, esta decisión del tabasqueño es un salto importante en un proceso gradual de derechización que viene expresando AMLO y la dirección del Morena integrada principalmente por ex dirigentes perredistas. Si no generó toda una discusión fue porque la decisión unipersonal del tabasqueño se pone por encima de la opinión de muchos cuadros y sobre todo de sus bases. Y porque es tanta la descomposición del gobierno y el ataque a los trabajadores, que se le sigue viendo como un opositor progresista a la “mafia del poder” (para muchos es el “menos malo”).

Pero ya anteriormente, para las elecciones a gobernador en el Estado de México, hizo una alianza con Elba Esther Gordillo para atraer los votos del magisterio mexiquense. Es decir, un símbolo más emblemático de la corrupción nacional -junto con el dirigente petrolero Romero Deschamps- que tanto dice combatir. Si esto no es incongruencia política, cómo se le puede llamar.

Una riesgosa alianza reaccionaria y mojigata

¿Qué implicaciones tiene al interior del Morena esta alianza con los ultraderechistas del PAS? ¿Cómo se expresará en el contexto de derechización del contexto nacional? ¿Cuál es el derrotero de AMLO y su partido?

Estas preguntas deberían planteárselas todos aquellos que están hartos de la política reaccionaria de los priístas y los panistas -avalada varias veces por los perredistas-, y respondidas en lo inmediato por todos aquellos que se consideran progresistas y enfrentan la antidemocracia del régimen.

Seguramente, el temor a un debilitamiento del Morena ante “México al Frente” y la alianza PRI-Verde-Panal, ha evitado la ruptura de sectores descontentos con este giro de derecha de su dirección. Pero ha quedado desnudado el carácter profundamente conservador -y oportunista- de AMLO, cuya derechización es un camino que continuará hacia delante en aras de ganar el consenso (y votos) de sectores prejuiciados contra todo lo que huela a “izquierda”.

Eso lo lleva a hacer una defensa a ultranza del PES y de su dirigente, el evangelista expriísta Hugo Erick Flores, afirmando ante la prensa nacional que ese partido no es de ultraderecha. Y va más allá al afirmar que no existen diferencias de fondo en lo político y lo ideológico entre lo que él representa y lo que representa Encuentro Social. Y si esto fuera poco para aquellas personas que de buena fe confían en el dirigente del Morena, afirmó que suscribía todo lo expresado por el dirigente del PES en relación al carácter de su organización.

Decir esto de una organización que se opone al derecho al matrimonio igualitario, a la despenalización de la marihuana, y a la despenalización del aborto -y que afirma que “...si en el futuro se llegasen a presentar una iniciativa como ésta, la vamos a combatir…”-, debe preocupar a quienes confiaron en llevar al Congreso un proyecto supuestamente progresista, dado que esta alianza se propone gobernar México.

Además, en un contexto reaccionario político e ideológico, resulta alarmante que AMLO conceda al PES candidatos en 71 distritos del país, aumentando así la influencia reaccionaria de esta organización que hoy cuenta ya con ocho diputados. Así, AMLO busca fortalecer una corriente ideológica contraria a los más elementales derechos democráticos de la clase trabajadora y los sectores populares. Y de esta forma sumar fuerza su pensamiento conservador, contrario a lo que se supone que es la ideología de la centro-izquierda.

Ante este giro derechista del dirigente del Morena, las anticapitalistas aspirantes a una candidatura independiente Sulem Estrada y Miriam Hernández -respetando el derecho de credo de cada quien-, no solamente se pronuncian contra el poder económico y político de los “de arriba”, sino contra el pensamiento conservador de las organizaciones que fortalecen las tendencias reaccionarias a nivel nacional, e inculca en la población la idea pasiva de que estaremos mejor en otra vida.






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