Sociedad

EDUCACIÓN

Un buen docente es aquel que quiere cambiar el mundo de raíz

¿Qué es ser un buen docente?: Es una gigantesca pregunta que me hago cada día cuando llego a clase y me encuentro frente a las 600 almas que educo.

Juan Castellanos

Maestro e integrante de la Agrupación Nuestra Clase

Viernes 11 de octubre | 12:44

Según la Secretaría de Educación Pública el docente “bueno” es aquel que escucha, comprende, atiende a los alumnos, que educa para la excelencia, difunde valores y prepara personas para vivir con sentimiento nacional, que defiende su bandera, los signos patrios; los signos de orgullo de vivir en México.

En términos pedagógicos la educación puede tener dos grandes objetivos: aprender a obedecer o aprender a liberarse.

Para el educador brasileño Paulo Freire se trata de dos modelos antagónicos de educación: los que buscan perpetrar el sistema injusto en el que vivimos y los que buscan cambiarlo de raíz para vivir en un mundo de justicia, igualdad y fraternidad.

Freire, en su Pedagogía del oprimido, sostiene que el mundo está dividido en clases: burgueses y proletarios. Los primeros que son los propietarios de los medios de producción, los segundos los que no tienen nada más que su fuerza de trabajo para sobrevivir. Los burgueses usan la escuela pública donde se dan contenidos claves para que la fuerza de trabajo sea capacitada mínimamente con los saberes necesarios para su cualificación: es la escuela una institución que ayuda a que los trabajadores aprendamos lo básico para mantenernos en la opresión, en la dominación, en el control, en el sometimiento.

La escuela pública, por lo tanto, busca dominar, controlar, someter a los oprimidos del sistema.

Si bien defendemos el sistema público educativo frente a la privatización de los gobiernos neoliberales y exigimos el aumento al presupuesto educativo en todos sus niveles, bajo el entendido de que es necesaria una educación laica, irrestricta, científica, popular, con educación sexual y no heteronormada, también señalamos que en el capitalismo la educación pública tiene enormes límites.

La tesis 11 y la educación

Freire se basa en una idea de Karl Marx: “los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, de lo que se trata es de transformarlo” (tesis 11 sobre Feuerbach). La educación -como institución pública- que nos dan en la escuela básica no aporta los elementos para la liberación de los oprimidos: los que nos oprimen no nos darían las herramientas para nuestra liberación en la escuela pública.

Desde esta visión, los buenos maestros son aquellos que en lugar de perpetrar el estado de cosas actual se rebelan contra el modelo de escuela pública y buscan educar con otros fines.

¿Es posible educar de otro modo en el aula?

Definitivamente si. Pero es necesario, además de cambiar nuestro enfoque (de la opresión a la liberación en el aula), entender los enormes límites que tiene pretender cambiar en el día a día el mundo sólo por medio de la educación. Requerimos enseñar: debemos ser los mejores enseñando, pero para cambiar el mundo de raíz.

La educación no debe ser un medio de control sino un medio de liberación, de emancipación. Enseñar debe ser un acto creativo que logre que todos seamos más libres.

En un mundo en el que una minoría de parásitos capitalistas succiona la vida del 99% de la población trabajadora a través de la extracción de la plusvalía, es necesario buscar que los hijos de los trabajadores desobedezcan el orden establecido, mostrándoles una perspectiva superadora; que cuestionen el poder, luchen contra toda injusticia y quieran cambiar enteramente el mundo en el que vivimos. Pero aún así, también es imposible cambiar la educación sin cambiar el estado de cosas existentes.

El buen maestro es aquel que se indigna ante las injusticias del mundo, que no sólo ve el aula como su trinchera, sino que rechaza todos los dolores y angustias que viven los oprimidos del sistema. Los maestros somos asalariados, trabajadores: somos parte de las filas del proletariado e igual que ellos, no tenemos nada más que nuestra fuerza de trabajo.

El México que vivimos es el de la pobreza, la marginación, la desaparición forzada, la militarización, el feminicidio, de bajos salarios, de explotación. Aunque yo quiera cambiar esta situación en mi aula la realidad es que las contradicciones de afuera de la escuela son tantas que la acción individual del maestro es impotente para poder resolverlo desde allí. No es suficiente aportar al cambio en el aula, es necesario denunciar, luchar y organizarse para cambiar esta situación desde la raíz.







Temas relacionados

Magisterio mexicano   /    Educación   /    Sociedad

Comentarios

DEJAR COMENTARIO