Política

EDITORIAL

Un año de Macri

La continuidad de medidas liberales, antiobreras y antinacionales (¡pago a los buitres!) por parte del gobierno de Macri preanuncian que el 2017 no será solo un año electoral. Que los ataques continuarán y deberán tener respuesta contundentes de parte de los trabajadores. Para eso se debe preparar la izquierda.

Martes 13 de diciembre de 2016 | Edición del día

Lo primero que la mayoría piensa es que hubo muchas promesas incumplidas. Las más alevosas la pobreza cero y el fin del impuesto al salario. Claro que hubo ganadores y perdedores en este año como explicamos en la nota de Celeste Vázquez y Pablo Anino. Los trabajadores han sido los más perjudicados. Con despidos y suspensiones algunos, con salarios devaluados todos al ser la inflación cerca del 40 % y sumado al impuesto a la ganancia a los mejor pagos.

Cuando Macri asumió con un gabinete de CEO de destacadas empresas, desde La Izquierda Diario fuimos los primeros en resaltar ese aspecto, que después todo el mundo adoptó. Es un gobierno de empresarios que gobierna para esa clase social. Y con ironía pusimos en una foto de la Rosada, un cartelito que decía: “Cambio de firma. Atendida por sus propios dueños”. Este año de gobierno Cambiemos nos dio la razón. Por eso fue acertado que Nicolás del Caño no concurriera a entrevistarse con Macri cuando este convocó a los candidatos a presidente.

Sin embargo pese a devaluar la moneda, quitar y rebajar retenciones a las patronales agrarias, atacar al salario, pagar a los fondos buitres, abrir un blanqueo de capitales que no es otra cosa que un enorme perdón fiscal a los grandes evasores no consiguieron que la Argentina capitalista crezca. Al contrario, siguió la recesión. Y las perspectivas no son buenas. Pese al endeudamiento brutal no hay inversión en obras públicas. Hay un dato demoledor: Las inversiones solo alcanzaron el 16 % del PBI (Producto Bruto Interno), la más baja de toda la región. Con el agravante que solo un 5 % del PBI fue para renovación de maquinarias. Macri es consciente de esta debilidad y promete mayor productividad. Dada las circunstancias sólo podrá venir de mayor explotación laboral y para eso tendrá que reventar los convenios colectivos y flexibilizar aún más el trabajo. Incluso cambiar la ley de ART para que sea más barato la enfermedad, el accidente o aun la muerte de un trabajador. Es un plan siniestro, antiobrero al mango. La muerte por desidia empresaria y complicidad estatal del trabajador del subte Matias Kruger es un símbolo doloroso que no debemos dejar pasar impune.

Cada vez hay más críticos del lado de los capitalistas. Los medios periodísticos comienzan a distanciarse. Los que les votaron todas las leyes como Massa y su Frente Renovador ahora se pintan de opositores, es que se vienen las elecciones y no garpa estar pegado al oficialismo. El peronismo que vino pactando el ajuste –desde sus gobernadores, legisladores y sindicalistas, hasta sus movimientos sociales – también busca aparecer enfrentando medidas del gobierno.

Y las críticas llegan hasta la denuncia de como se financian los grandes partidos y coaliciones políticas oficialistas u opositoras. Por ley está prohibido que empresarios sostengan a los candidatos o a sus partidos en las campañas electorales. Pero claro eso se puede “evitar”. La Nación del lunes 12 de diciembre lo describe con detalles. “ Primero ocurre un encuentro más o menos formal entre el candidato y el empresario o grupo de empresarios. El presidenciable habla de alta política durante un desayuno, almuerzo o cena, y repasa sus planes para el sector al cual pertenece el potencial aportante, que por supuesto no debe plantear cosas terrenales. Pero luego, cuando el candidato se marcha, llega el turno de un colaborador -como Nicolás Caputo con Macri, Luis “Chiche” Peluso con Scioli o José Ignacio de Mendiguren con Massa, entre otros con cada presidenciable-, que tira frases tales como “para que nuestro hombre pueda hacer eso, necesita de tu ayuda”. Y de encontrar una respuesta positiva, entonces, llega el turno de un tercer actor: el valijero. Ya sea que lo aporte el equipo o la empresa”.

El régimen capitalista es corrupto por definición. No solo son Lázaro Baez o el bolsero López. Los funcionarios se enriquecen en forma ilegal pero quien paga las coimas son los empresarios beneficiados. Un sistema explotador, injusto y corrupto que beneficia a unos pocos no puede dar solución a los problemas de la mayoría de la población.

No al ajuste. Basta de tregua

El ataque conjunto de empresarios y gobierno debe ser enfrentado sino queremos sufrir aún más la rebaja de las condiciones de vida. La tregua de la burocracia sindical de la CGT unificada ha permitido esos ataques que viene sufriendo el pueblo trabajador. Y el gobierno va por más. Por eso intenta imponer un nuevo convenio flexibilizador a los petroleros del Sur. Hubo paro (después conciliación obligatoria). Pero con la dirigencia actual los trabajadores peleamos con una mano atada. El 18 % por 15 meses que firmó UPCN con Vidal es una muestra de ello. Hay que romper la tregua y sacarse de encima a la burocracia sindical. Tenemos que luchar para recuperar nuestras organizaciones (sindicatos, seccionales, comisiones internas, cuerpos de delegados) y ponerlas al servicio de la lucha de los trabajadores. Para eso hay que fortalecer y desarrollar fuertes agrupaciones clasistas, combativas y democráticas, en los lugares de trabajo como analizan algunos de nuestros referentes obreros en este número (páginas 10 y 11).

La economía cerrará el año con una caída y Argentina no puede abstraerse de la crisis internacional. América Latina sigue en recesión y el triunfo de Donald Trump trae más incertidumbre. Se vienen momentos más convulsivos, no sólo en nuestro país. En este intentamos responder “¿Qué tanto cambiará el Mundo Trump?” (páginas 16 y 17) y además presentamos un suplemento especial sobre la muerte de Fidel Castro y los debates abiertos sobre la revolución cubana y a dónde va Cuba.

La campaña en apoyo a las empresas recuperadas como cerámica Zanon (símbolo del 2001) y de la gráfica Madygraf (ex Donnelley), es más que necesaria para que esos ejemplos de fábricas sin patrones, gestionadas por los trabajadores sigan funcionando y sirvan de ejemplo para cientos de miles de trabajadores que vean peligrar sus puestos de trabajo ante la crisis capitalista. Este jueves 15 tenemos que estar todos en la jornada nacional en defensa de Zanon y Madygraf.

La continuidad de medidas liberales, antiobreras y antinacionales (¡pago a los buitres!) por parte del gobierno de Macri preanuncian que el 2017 no será solo un año electoral. Que los ataques continuarán y deberán tener respuesta contundentes de parte de los trabajadores. Para eso se debe preparar la izquierda. Para dar la batalla en las calles, en las fábricas y en los barrios. El PTS pone toda su fuerza militante en este objetivo. En este número reflejamos las peleas que estamos dando contra los despidos, las muertes obreras, la elección de delegados combativos y el reclamo de un bono de fin de año para recuperar el salario y que se reabran las paritarias (páginas 12 a 15).

Hace 15 años el gobierno ajustador de De la Rua caía producto de un levantamiento popular. En ese gobierno hambreador y represor ( fueron más de 30 los asesinados en esas jornadas revolucionarias) eran ministros Gerardo Morales, hoy gobernador represor de Jujuy y Patricia Bullrich ministra de seguridad. La marcha de este 20 de diciembre, en recordación de aquellas jornadas históricas es otra oportunidad para que la izquierda y los sectores sindicales combativos aparezcan como una alternativa de lucha al ajuste macrista y de los gobernadores.

Nos preparamos para un 2017 de lucha y pelea política contra el oficialismo pero también con los que se quieren presentar como opositores. Es que ante el notorio desgaste del macrismo y la mala imagen “de herencia” de los K, se intenta montar otro engaño: Massa el de los countries de Nordelta y aliado a la cúpula de la CGT que utiliza a Stolbizer como un barniz progresista.

Rotaron en sus bancas legisladores del FIT. El caso más renombrado fue el de Myriam Bregman después de año y medio de una ejemplar utilización revolucionaria de su cargo en el parlamento cedió su banca a Juan Carlos Giordano de IS (ver página 6 y 7).

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores salió fortalecido del gran acto del 19 de noviembre en Atlanta, y es una clara referencia para los sectores combativos de los trabajadores, las mujeres y la juventud, y la única alternativa política independiente de toda variante patronal.




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