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Red Internacional
La Izquierda Diario

Las negociaciones con el Fondo siguen, hay incertidumbre sobre la fecha en que se concretará el acuerdo. Ante la falta de dólares Guzmán se reunió con el Consejo Agroindustrial y también con el “miserable” Paolo Rocca. La salida devaluatoria sigue en la agenda del establishment.

Viernes 11 de diciembre de 2020 | 22:10

Una semana movida en el Congreso Nacional tras la aprobación en Diputados de la legalización del aborto. Mientras se logró esta conquista por la movilización y años de lucha de las mujeres, el plan de ajuste del Gobierno avanza. El jueves el Senado aprobó la nueva fórmula de movilidad previsional que significa un nuevo saqueo sobre los adultos mayores y las negociaciones con el FMI continúan.

Este viernes finalizó la visita de funcionarios de la Secretaría de Finanzas junto al Director por el Cono Sur ante el FMI, Sergio Chodos en Washington. No hubo definiciones concretas solo señalaron que fueron encuentros “fluidos y constructivos” y adelantaron que “se conversó también respecto del programa financiero 2021 en un marco de coincidencias”.

Economistas sugirieron que el Gobierno avance con un ajuste “por las buenas”, que sería cerrar un acuerdo con el FMI, obtener fondos del organismo y recortar aún más el gasto. El interrogante es cuándo se concretará el acuerdo, se calculaba para marzo, pero podría demorarse. En caso de no lograrse se impondría la salida devaluatoria con las consecuencias que se conocen: más recesión, inflación y más pobreza.

El problema que persiste en la economía es la falta de dólares. Las minidevaluaciones del Banco Central subieron en noviembre. La tasa de ajuste del tipo de cambio oficial aumentó al 3,8 % al calor de la suba de la inflación.

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Un ajuste es un ajuste, aunque el oficialismo y sus voceros se nieguen a llamarlo así. Un escenario intermedio donde el Gobierno logre evitar una devaluación brusca no significa que las mayorías populares mejoren sus condiciones de vida actuales. En el mejor de los casos se evitaría un golpe mayor. Pero la situación ya es crítica, la desocupación supera el 13 %, el poder adquisitivo de los salarios cayó en lo que va del año, y la pobreza alcanza al 44,2 % y la pobreza infantil afecta al 64,1 %, según publicó el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

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Un ajuste “por las buenas” sería aceptar las exigencias del FMI como parece que Fernández y Guzmán ya vienen haciendo. Así, lo demuestra el Presupuesto 2021, que incluye un recorte de casi el 10 % en términos reales del gasto primario, o el cambio en las jubilaciones, y los próximos aumentos de tarifas de los servicios públicos. El déficit primario pautado en el Presupuesto 2021 es del 4,5 %, aunque el Fondo exige como máximo un 3 %. Es decir, reducir aún más el gasto. Acá no termina la receta del Fondo, un acuerdo de Facilidades Extendidas como solicitó el ministro Guzmán incluye también reformas estructurales como la laboral y previsional. Es una salida de mayor ataque al pueblo trabajador.

Encuentros con los “miserables”

El ministro de Economía Martín Guzmán a la caza de dólares se reunió esta semana con representantes del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) para acordar un proyecto de ley de Fomento al Desarrollo Agroindustrial. La propuesta se presentaría a comienzos del 2021 junto a un programa plurianual para la estabilización económica sostenida.

Los agroexportadores insisten con obtener una reducción sostenida de los derechos de exportación. El Gobierno cedió a una rebaja del impuesto a la soja hasta fin de año, pero en plena negociación con el Fondo, sería difícil que el organismo avale que esta medida se extienda. También se negocian beneficios en el impuesto a las Ganancias y desgravaciones que solicitó el Consejo Agroindustrial, según publicó Letra P.

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Guzmán busca conceder más beneficios al sector que mantiene sus dólares sin liquidar. Según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), en el acumulado de enero a noviembre del año la liquidación de divisas de las empresas agroexportadoras fue de U$S 18.584 millones, un 12 % menos que en el mismo período de 2019. El monto liquidado este año (acumulado hasta noviembre) es el menor desde 2016. El ministro les habla con el corazón y las agroexportadoras le responden con el bolsillo.

También el ministro estuvo este jueves con el CEO de Techint, Paolo Rocca, en el cierre del encuentro anual Propymes, un evento organizado por dicha empresa.

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El empresario describió que “fue un año durísimo para nuestras empresas, pero pasamos lo peor y estamos saliendo de la crisis”. Rocca solicitó el “equilibrio de las cuentas públicas” con recorte del gasto y no con más impuestos. También elogió al Gobierno por el plan Gas, un programa que garantiza subsidios millonarios y libre acceso a dólares para las empresas, entre las beneficiadas está Tecpetrol (grupo Techint). El “miserable” pide reducción del gasto público, pero no de los subsidios que lo benefician.

Guzmán respondió que el Estado no “está en condiciones de una reducción de ingresos fiscales”. Sin embargo, el ministro confirmó el sendero de ajuste al señalar que “las cuentas hay que ponerlas en orden y no es un momento para generar más déficit”.

Las patronales presionarán al Gobierno por más concesiones. A un año del mandato de Alberto Fernández se puede afirmar que los lobos de Wall Street, los grandes empresarios y los bancos fueron los privilegiados de estos meses a pesar de la crisis.

La única salida no es el ajuste. Los trabajadores y los sectores populares debemos movilizarnos para imponer nuestra salida con medidas como el desconocimiento soberano de la deuda, nacionalizar los bancos y conformar una banca estatal única para atacar las maniobras de los especuladores, e imponer un monopolio estatal del comercio exterior, que hoy está en manos privadas. De esta manera se podrá salir del círculo vicioso de la decadencia y el atraso del capitalismo dependiente argentino.

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