Economía

ECONOMÍA INTERNACIONAL

¿Un acuerdo entre Trump y China?

La respuesta de implementar una “guerra” de aranceles impulsó a la baja las bolsas asiáticas y en Nueva York. Los chinos respondieron repudiando las amenazas pero también amenazan con aranceles. El domingo Trump se dijo “amigo por siempre” de Xi Jinping. ¿Será posible alcanzar un acuerdo comercial sobre propiedad intelectual que cambie la dinámica industrial internacional?

Gabriel Bagundo

México | @g_bagundo

Lunes 9 de abril | 23:41

La Oficina del Representante Comercial (USTR, por sus siglas en inglés) de Donald Trump, encabezada por Robert Lighthizer, trata de escoger un blanco a la vez.

En las últimas semanas, frente a la posibilidad de alcanzar un acuerdo respecto al TLCAN que le ha costado a México una terrible derrota y vergüenza diplomática que pasa por la militarización de la frontera norte, el gobierno de Donald Trump cambió de objetivo contra quien hacer frente y lo dirigió contra China.

La dinámica industrial, financiera y comercial de las últimas tres décadas ha transformado el sistema económico mundial. China es ahora una de las más importantes economías industriales y es también un importante exportador de mercancías a EEUU. Muchas de las inversiones productivas en EEUU se dirigieron hacia Asia en los últimos años buscando menores costos laborales y mayores ganancias.

La “guerra comercial” de EEUU y China

La oficina del representante comercial de EEUU ha estado bastante ocupada en las últimas semanas con China. En las últimas semanas se han publicado en su sitio web una importante cantidad de documentos, reportes de investigación y notas para la prensa acerca de la situación comercial con China. En ellos se muestra la estrategia que el gobierno de Trump ha decidido tomar.

El presidente estadounidense anunció a finales de marzo la implementación de nuevos impuestos arancelarios del 25% a productos de acero y de 10% a mercancías de aluminio. Después de ello sentenció durante la primera semana de abril una serie de amenazas en las que proponía aumentar los aranceles a los productos con ese país primero por un valor de 60 mil millones de dólares (mdd) y después hasta por 100 mil mdd. La lista de mercancías a las cuales imponer aranceles era de 1,300 productos.

Los visos de una guerra comercial entre EEUU y China afectarían en primer lugar a las empresas estadounidenses cuyas cadenas de valor están fuertemente engarzadas con la producción china, pero también al conjunto de la dinámica económica internacional.

Por ello, las bolsas de valores en EEUU, Europa y Asia reportaron importantes pérdidas durante la semana del 2 al 6 de abril, cuando se presentaron las principales declaraciones económicas de ambas naciones. El Dow Jones cayó 2.34% y el índice de la bolsa de Nueva York también cayó hacia las 12,347 unidades.

La respuesta china

Geng Shuang, Ministerio de Asuntos Exteriores Chino, repudió las amenazas de Trump y dijo que China “respondería a las medidas proteccionistas”. El miércoles, un día después de las declaraciones de Trump acerca de aumentar más los aranceles en miles de millones de dólares, el gobierno chino respondió con la amenaza de un arancel de 25% para la soja estadounidense.

Los requerimientos de granos aumentaron en China en los últimos años debido al aumento por la demanda de carne. La producción de granos se cubre por la importación que se hace desde EEUU y Brasil, fundamentalmente. Illinois, junto a Nebraska, Minessota, Arkansas, etc., destinan casi una tercera parte de su producción de granos para exportación hacia China.

Algunos analistas sostienen que esta amenaza que impulsó Xi Jinping trata de enfrentar a los productores de granos básicos con Trump, muy próximo a las fechas electorales.

¿Cuál es la estrategia de EEUU?

En febrero del 2018 fue presentada en el Congreso la Agenda de Política Comercial de EEUU. Su agenda se puede resumir en cinco importantes puntos: robustecer la economía de Estados Unidos, fortalecer la Seguridad Nacional, negociar mejores tratados de comercio internacional, aplicar “agresivamente” las leyes comerciales y reformar el sistema multilateral de comercio.

Según este documento, China ha “distorsionado el mercado internacional” y la Organización Mundial del Comercio ha sido “injusto” con EEUU frente a China. El Reporte al Congreso sobre China (2017 Report to Congress On China’s WTO Compliance) de enero de 2018, llega a señalar incluso que EEUU se ha equivocado en apoyar la entrada de este país con una economía dirigida por el Estado a la OMC.

Actualmente el déficit comercial de bienes de EEUU con China es de 365 mil millones de dólares en el 2017 y la cifra aumentará este 2018.

La excusa que argumenta el gobierno de Trump para enunciar sus amenazas y atizar la guerra comercial es evitar la apropiación tecnológica por las entidades productivas chinas. Como señalan los documentos de la Casa Blanca, Estados Unidos busca detener las prácticas y políticas económicas chinas regulando la propiedad intelectual y limitando la inversión china para evitar robo tecnológico.

Sin embargo, la difusión tecnológica ha sido una constante en el capitalismo industrial desde sus orígenes. ¿Será posible que el gobierno de Trump vaya en contra de importantes tendencias de la economía internacional con amenazas y nuevos y agresivos acuerdos comerciales?






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