Mundo Obrero

CÓRDOBA / PARO DE TRANSPORTE

UTA Córdoba: una huelga histórica que muestra el camino para defender el salario

Se cierra la semana de un conflicto histórico de los trabajadores de UTA, pero la lucha continúa. Es necesario un inmediato paro provincial para que triunfe. Si ganan los trabajadores del transporte, gana toda la clase obrera cordobesa.

Laura Vilches

Legisladora provincial PTS-FIT | @VilchesLaura

Domingo 11 de junio | 00:05

La rebelión de los trabajadores del transporte lleva siete días y ha significado un cambio en la situación de una provincia que venía marcada esencialmente por la campaña electoral, en medio de un ajuste contra las condiciones de vida que quieren imponer los Gobiernos y las patronales. Las cifras de la pobreza causada por los techos salariales, los tarifazos y la precariedad laboral son el telón de fondo.

La huelga de las y los choferes deja en claro, en primer lugar, el rol estratégico del transporte para la lucha de los trabajadores. Es una huelga histórica que supera la gran rebelión de los trabajadores de la alimentación en 2010. Esa enorme fuerza social de la clase trabajadora demuestra cómo pelear por condiciones salariales dignas y contra los ataques patronales.

Los ataques patronales y mediáticos que presenciamos durante la semana contra los choferes tienen el objetivo de evitar que los demás trabajadores de la ciudad y la provincia vean esa fuerza de la clase obrera. El oficialismo, la oposición y la mayoría de las dirigencias sindicales han buscado bloquear la posibilidad de que la clase trabajadora se identifique con el reclamo por salarios dignos, condiciones laborales y por la defensa de la democracia sindical de los choferes. Este último reclamo se da en el marco de un gremio intervenido por la burocracia del patotero de la UTA nacional, Roberto Fernández.

Sin embargo, todos los esfuerzos vienen siendo insuficientes. Esto explica en parte que hasta la burocracia de la CGT, comandada por el delasotista Pihen, haya tenido que pronunciarse en solidaridad con el reclamo, aunque sólo con declaraciones. O que Juan Monserrat, que cerró una paritaria a la baja para los y las docentes, haya estado frente a UTA abrazado a uno de los referentes de los choferes. Tampoco él movilizó masivamente a los y las docentes, quienes se acercaron día a día a dar su apoyo fueron las agrupaciones de izquierda, como Docentes D-Base.

Esta actitud de las conducciones burocráticas expresa de manera distorsionada lo que empezaba a escucharse entre algunos sectores de la clase trabajadora a pesar de la campaña mediática en contra del conflicto: que el reclamo frente a la migaja de un aumento del 8 % para todo el año es totalmente legítimo.

A su vez, esas conducciones saben que si avanzan sobre UTA, avanzan sobre las condiciones laborales y conquistas de los sectores más fuertes del movimiento obrero cordobés. No es casual que desde principio de año, los gobiernos de Schiaretti y Mestre hayan atacado sistemáticamente a los trabajadores municipales y de Luz y Fuerza, con la inestimable ayuda de las empresas de medios.

El mismo libreto patronal contra los trabajadores

El libreto es calcado para todos los casos: si los docentes hacemos huelga, tenemos de “rehenes a los estudiantes” y “no nos importa la educación pública”.

Cuando el tarifazo de luz golpea sobre los bolsillos de esa Córdoba con 40 % de pobreza, la “responsabilidad” es de los trabajadores de EPEC, cuyos salarios rondan o superan los 23.000 pesos básicos de la canasta familiar, un monto que cualquier trabajador o trabajadora debería cobrar.

Frente al salario y las condiciones de trabajo logradas por los empleados municipales, el intendente decide publicar sus sueldos y hasta DNI y dirección de la planta municipal.

Ocurre lo mismo en el caso de la lucha de los choferes por su paritaria. Desde el gobierno y los grandes medios se los acusa de tener “sueldos de privilegio” y de perjudicar a otros trabajadores, los usuarios, con su reclamo.

El objetivo es el mismo; quieren direccionar la bronca y el descontento social por el empeoramiento de las condiciones de vida hacia los trabajadores como si éstos fueran responsables, y no las empresas y los gobiernos que defienden sus ganancias a costa de la población pobre y trabajadora. Quieren enfrentarnos pobres contra pobres para seguir sacando su tajada de ganancia. Cada vez que los trabajadores les hacemos frente, les decimos que nuestras vidas valen más que las ganancias de las empresas y sus gobiernos. Por eso, junto a Javier Musso y Nicolás del Caño, decimos que además del salario igual a la canasta familiar, todos tendríamos que trabajar 6 horas, 5 días a la semana para evitar los accidentes laborales o que los ritmos y condiciones de trabajo nos destrocen la salud, y así tener más tiempo para disfrutar de la vida.

Un oyente, laburante de a pie, lo decía clarito en un mensaje radial: los gobernantes, en realidad, no quieren resolver el conflicto de los choferes. Ya podrían haberles dado el aumento que piden si los legisladores no cobraran los 80.000 pesos de bolsillo que se llevan todos los meses. Una denuncia contra esos políticos millonarios que hemos hecho muchas veces desde la banca del PTS en el Frente de Izquierda.

La lucha de UTA muestra el camino: las mujeres trabajadoras, un ejemplo

Frente a estos ataques, la huelga de los y las choferes de transporte, se alza como alternativa combativa y antiburocrática. Los delegados de las líneas que responden a sus propias bases, han implementado una dirección conjunta del conflicto, debatiendo en común las propuestas y alternativas para derrotar el plan patronal. Las trabajadoras del trolebús, como hemos reflejado en La Izquierda Diario, vienen siendo la vanguardia en la resistencia y combatividad.

Esto no es casual. El movimiento de mujeres, que impulsa desde hace ya tres años las movilizaciones contra la violencia machista y recurre a métodos obreros con la “huelga de mujeres”, legitima socialmente lo que las mujeres sabemos desde hace rato por la historia de nuestras luchas: que ellas, sostén de hogar, haciéndose cargo de las tareas domésticas y con peores condiciones laborales (al punto de que el convenio colectivo de UTA no registra que existen) son las que menos tienen por perder y todo por ganar.

Su aparición pública a la cabeza de la lucha permitió desmontar el discurso que los medios querían imponer catalogándolos como “patoteros y prepotentes”. Un discurso que, como no podía ser de otra forma, el humor cordobés también desarmó, mostrando que la lucha tiene apoyo en sectores considerables de la población.

Un apoyo que, más activamente, se observa en la solidaridad que estudiantes, docentes, trabajadores de la salud, de Volkswagen, recolectores de residuos, de EPEC y los mismos trabajadores de prensa (que siguen con su paritaria abierta), entre otros, han manifestado.

Un enorme conflicto que tiene que triunfar

El conflicto que desarrollan los trabajadores del transporte es durísimo porque patronales, burocracias sindicales, gobiernos y empresarios de medios lo quieren derrotar.

Es lógico, ellos quieren garantizar que sea la clase trabajadora la que pague el ajuste, con bajas salariales y pérdida de derechos y conquistas. Por eso, si ganan los trabajadores y trabajadoras de la UTA, gana toda la clase obrera cordobesa.

Nuestro partido está a disposición de la lucha de los compañeros y compañeras del transporte desde el primer momento, cuando hace un mes comenzaban con sus movilizaciones. Hemos estado presentes cada día de estas intensas jornadas, llevando la solidaridad, combatiendo en nuestros lugares de trabajo y estudio el discurso que intenta dividirnos entre trabajadores.

Hemos puesto nuestra banca en la Legislatura a disposición, presentando junto a los legisladores del FIT el proyecto de ley para que exista el “botón cero pesos”, que permita darle cobertura legal al no cobro del boleto para que los usuarios puedan viajar gratis. Esta es una medida elemental para conquistar la solidaridad masiva de la población con la huelga. Con este proyecto en la Legislatura estamos demostrando que los mismos que acusan a los choferes de perjudicar a los usuarios, son los que se niegan a aprobar tal medida.

Sin embargo, es la confianza de la clase trabajadora en sus propias fuerzas la que podrá imponer las demandas de los choferes por salario, condiciones de trabajo y la libertad sindical. Por eso, aunque es muy importante la solidaridad de las conducciones gremiales que se hicieron presentes frente a la sede de la UTA, se hace urgente la necesidad de convocar a un paro provincial de parte de la CGT y CTA para que la lucha triunfe y todos los trabajadores atacados por el ajuste se vean fortalecidos para luchar por sus demandas.

Aquellos gremios que se excusan en que no pueden parar si no paran todos los gremios juntos, pueden empezar parando en solidaridad lo cual sería un ejemplo enorme a favor de la lucha de los choferes. Imaginar que la ciudad no sólo tiene paralizado su transporte sino la recolección de residuos, las escuelas o la atención en las centrales eléctricas, es una posibilidad al alcance de la mano y sería un golpe para las patronales, el Gobierno y la burocracia de la UTA.

A su vez, como ya mostró la experiencia de la lucha del subterráneo en la Ciudad de Buenos Aires o la de los choferes de la Línea 60, se presenta el desafío enorme de convencer a la población de que la lucha de los trabajadores del transporte es justa y contrarrestar la inmensa campaña que los medios despliegan todos los días. Retomar aquellas experiencias para ganarse el favor total de la opinión de los usuarios, realizando efectivamente el no cobro de boletos sería quizás la pluma que incline la balanza a favor de la lucha.

Como decimos arriba, hemos presentado un proyecto para darle cobertura legal a la medida, pero el Concejo Deliberante y la Legislatura están integrados en su mayoría por los radicales de Mestre y los partidarios de los ministros de Schiaretti, Omar Sereno o Juan Carlos Massei. No puede esperarse que ellos los aprueben.

Toda conquista legal es arrancada por la lucha. Cuando los grandes medios de comunicación y los gobiernos no hacen más que atacar este reclamo, para triunfar en esta durísima pelea se vuelve urgente ganarse la simpatía de la población. Una medida como llevar a cabo el no cobro del boleto permitiría atraer la simpatía y el apoyo de cientos de miles de trabajadores cordobeses. Significaría tener muchas más fuerzas para ganar esta pelea.

Estos días son decisivos para una lucha que nos hace sentir orgullosos a los trabajadores de Córdoba. Nuestra banca y nuestras fuerzas están a disposición para que la lucha de las y los choferes triunfe. Si ganan los choferes, ganamos todos.






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