CORONAVIRUS

UNSaM: grandes avances contra el COVID-19

En las últimas semanas se han dado a conocer importantes avances tecnológicos desarrollados por investigadores de la UNSaM en conjunto con equipos de otras instituciones. Entre ellos están un suero anti COVID, una vacuna, nuevos tests de diagnóstico y un “superbarbijo”.

Lunes 22 de junio de 2020 | Edición del día

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En las últimas semanas se pudo escuchar y leer en distintos medios sobre la Universidad Nacional de San Martín. Alcanzó tal repercusión a partir del avance de desarrollos ligados a la pandemia del COVID-19. Decenas de investigadores se han dado la tarea de hacer importantes aportes desde la ciencia y la tecnología para ayudar a superar este nuevo virus. Los proyectos están en marcha en equipos conjuntos con investigadores de otros institutos y con participación de empresas privadas, dado que la política en ciencia y técnica apunta a la transformación de las investigaciones en mercancías y de los trabajadores de ciencia en empresarios. Esto ha quedado expuesto al mismo tiempo que la importancia de la investigación pública y el potencial de las universidades y sus trabajadores.

El uso del conocimiento y la tecnología contra el COVID-19

El más resonante en los últimos días fue el avance en un suero hiperinmune para neutralizar el virus SARS-CoV-2, que tuvo éxito en pruebas de laboratorio. Este suero se produce a partir de la inyección de una proteína recombinante del virus en caballos. Es similar a la utilización del plasma de convalecientes, pero con la ventaja de que los equinos producen grandes cantidades de anticuerpos. Ahora se comenzarán con las pruebas en pacientes humanos. Participaron también en este desarrollo la Fundación Instituto Leloir , el CONICET, ANLIS Malbrán y el laboratorio privado Inmunova , este último quedándose con la marca del producto como puede verse en la foto.

Otra de las noticias de gran impacto fue el inicio del desarrollo de una vacunapor un equipo de investigadores del IIB-UNSAM (Instituto de Investigaciones Biotecnológicas). A pesar de que hay más de 100 desarrollos en marcha en el mundo, las investigadoras a la cabeza del proyecto explicaron en distintos medios que por un lado no se sabe cuál va a terminar resultando efectivo, además que la producción a escala mundial podría ser difícil para alcanzar rápidamente a la población mundial. Algunas de las investigaciones más avanzadas en el mundo están encabezadas por las gigantes farmacéuticas Pfizer y Johnson & Johnson , en una monumental carrera de mercado (y geopolítica) para sacar beneficio de la obtención de la vacuna.

Un tercer proyecto ya en producción es un nuevo kit de diagnóstico molecular desarrollado en conjunto con investigadores de la UNQ y las empresas biotecnológicas fundadas por los investigadores de ambos equipos, Chemtest y PBL. Este nuevo kit es más rápido que el RT-PCR y requiere menos capacidad de equipamientos gracias a su proceso isotérmico. Además sus componentes son 80% de fabricación nacional. Fue financiado por la Secretaría de Asuntos Estratégicos de Presidencia de la Nación, por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, y por la Agencia I+D+i, y la producción está a cargo de la empresa Chemtest.

El último de los proyectos que tomó relevancia en los medios (existen otras investigaciones y desarrollos relacionados al COVID-19 que actualmente se están llevando a cabo en la UNSAM) es el diseño de un "superbarbijo". Es desarrollado por investigadores del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3IA) ubicado en la UNSAM y el Instituto de Física de Buenos Aires, y en este caso, también, la producción estará a cargo de la empresa KOVI SRL. La tela está hecha con algodón y poliéster adicionadas con un polímero que permite retener agentes activos antibacterianos y antivirales. Además las telas son impermeables por hasta 8 horas y resisten hasta 15 lavados.

La potencialidad de las universidades públicas y la búsqueda del lucro de las empresas privadas

Todas estas iniciativas muestran el potencial que pueden tener las universidades públicas cuando su conocimiento es puesto al servicio de las necesidades populares, en este caso la pandemia que amenaza la vida de miles de personas en el país. Los avances que se están obteniendo muestran la importancia que tuvieron las luchas en defensa de la educación pública que se dieron bajo muchos gobiernos, contra los recortes a los presupuestos universitarios, los salarios docentes y el acceso libre a la universida d, que sin la organización de docentes, investigadores y estudiantes podrían haber recortado mucho más nuestra educación.

También los estudiantes han jugado un rol importante en estos meses, a través de iniciativas solidarias o participando directamente en este tipo de desarrollos tecnológicos junto con sus docentes. También con la iniciativa del CECyT, que junto a la fábrica recuperada Madygraf iniciaron al comienzo de la cuarentena la producción de sanitizante de alcohol que estuvo siendo donado en diversos hospitales y barrios vulnerables.

Sin embargo, hay que advertir aquí la política de desarrollo científico y tecnológico que domina el area desde hace años. Esta se basa en la inversión pública tanto directa en el desarrollo del proyecto como a través del tiempo en la formación de profesionales, pero entregando el usufructo de esas innovaciones a empresas privadas.

En este caso, tal vez lo más alarmante es la participación central de INMUNOVA en el desarrollo del suero hiperinmune. Inmunova es parte del Grupo Insud, propiedad de Hugo Sigman, empresario farmacéutico y séptima fortuna más importante del país, que ha construido sus fortunas a través de múltiples negocios millonarios con el Estado. Es difícil de creer que este empresario tenga un interés altruista en el desarrollo del suero, y ya ha puesto el logo de su empresa en la foto del suero que ha recorrido las redes sociales y los medios.

Pero también se ve la misma política en el caso de los kit de diagnóstico, donde la producción queda a cargo de Chemtest, empresa fundada por el equipo dirigido por Diego Comerci. Son las mismas universidades e institutos públicos los que fomentan a los investigadores a convertirse en “emprendedores” y formar sus propias empresas, a partir de distintos fondos especiales facilitados por el Estado.
En otra escala menor, la producción del “superbarbijo” queda a cargo de la empresa textil KOVI SRL. En este caso la empresa se compromete a donar el 10% de la tela producida a cambio de la transferencia tecnológica realizada por la universidad.

Si hay algo que la crisis sanitaria mundial generada por el COVID-19 ha mostrado es que la salud en manos de los empresarios y atado a la especulación de la ganancia es incompatible con el bienestar de los sectores populares y los trabajadores. El enorme desarrollo que han hecho las universidades e investigadores no debe quedar atado a empresarios, como con el alarmante caso de Hugo Sigman. Las inversiones del Estado y los conocimientos de las universidades deben estar plenamente a disposición de las necesidades de las mayorías, y no atadas a las ganancias de las grandes farmacéuticas como el Grupo Insud. En este sentido, la propuesta de unificación del sistema de salud, incluyendo los grandes laboratorios y farmacéuticas, en un sistema único estatal bajo gestión de sus trabajadores, y su declaración de utilidad pública para que vuelquien y reconviertan su produccion de acuerdo a las necesidades sanitarias, se hace imprescindible. Es la única manera de que los grandes avances generados por el sistema científico público no queden atados al lucro capitalista, al momento de pasar del laboratorio a la etapa de producción y comercialización.







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