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UNGS: Estudiantes, docentes y trabajadores discuten sobre el movimiento obrero argentino

El pasado jueves 4 de junio se realizó en la Universidad Nacional de General Sarmiento la charla-debate "Historia del Movimiento Obrero en Argentina. Del Cordobazo hasta la actualidad", impulsada por la Juventud del PTS desde la Presidencia del Centro de Estudiantes de esa casa de estudios (CEUNGS) en conmemoración del 46° Aniversario del Cordobazo.

Rodrigo Lescano

@lescano559

Miércoles 10 de junio de 2015 | Edición del día

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El evento contó con la presencia de 60 estudiantes y docentes de esta universidad. El panel estuvo conformado por el militante setentista y fundador del PTS "Titin" Moreira, la docente de la Universidad de Buenos Aires e investigadora del CONICET Paula Varela y Marcelo "Pollo" Ortega, obrero de la cooperativa bajo control obrero Madygraf (Ex Donnelley).

El objetivo de esta charla no sólo fue recordar la gesta histórica que protagonizaron los obreros y estudiantes cordobeses en 1969 contra la dictadura de Onganía, sino también retomar la vigencia de esta experiencia histórica para encarar los desafíos que tiene actualmente el movimiento obrero argentino y de que manera los estudiantes de la zona norte podemos asumirlos.

La charla inició con la intervención del militante setentista Moreira quien contextualizó la experiencia del Cordobazo en el marco de procesos de ascenso obrero y popular que se estaban gestando en todo el mundo a partir de fenómenos como la derrota "yanqui" en la Guerra de Vietnam, la primavera de Praga y el Mayo francés desde fines de la década del 60. Estas experiencias moldearon la conciencia del movimiento obrero argentino de esa época. Las mejoras obtenidas, producto de las conseciones otorgadas por el peronismo, y los intentos de resistencia por defenderlas, ya no eran los únicos motivos de intervención en la escena política por parte de la clase obrera argentina. Las ideas revolucionarias y las experiencias históricas ya mencionadas daban apertura a un horizonte más ambicioso para el movimiento obrero.

Los planteos científicos del marxismo revolucionario como la toma del poder y la instauración de un gobierno de trabajadores y la transición hacia una sociedad sin clases donde no habría ni explotadores ni explotados, se constituían como consignas principales en algunas corrientes al interior del movimiento obrero. Con la aparición del movimiento estudiantil en la escena nacional, los obreros radicalizados contaro con un aliado fundamental para enfrentar los ajustes que quisieron imponer tanto la dictadura de Onganía como los gobiernos conciliadores de Perón y su esposa Isabel Martínez.

En efecto, esta unidad en una nación del tercer mundo constituía una nueva amenaza para la clase dominante local y el imperialismo, a lo cual estos últimos respondieron con la instauración de una dictadura (1976) para cerrar este proceso de radicalización política, derrotando a uno de los movimientos obreros mejor organizados del mundo pero dirigido por direcciones políticas que confiaban en la democracia burguesa. La derrota del movimiento obrero expresó las limitaciones de sus direcciones, pues a pesar de su combatividad y sus métodos heróicos de lucha, no logró construir una alternativa política independiente de los partidos nacional burgueses como el peronismo.
La charla continuó con la exposición sobre el desarrollo del movimiento obrero argentino en la última década por parte de Paula Varela.

La autora del libro “La disputa por la dignidad obrera” explicó al auditorio el concepto de “sindicalismo de base” que es el fenómeno más significativo del nuevo protagonismo que tomaron los sindicatos en Argentina de 2003 en adelante que se expreso con el surgimiento de decenas de comisiones internas y cuerpos de delegados antiburocráticos y antipatronales cuales muchas de ellas fueron protagonistas de importantes conflictos obreros como los ocurridos en Fate 2008, Kraft Terrabusi en 2009, Lear y Donnelley (2014) y en los cicno paros nacionales contra el gobierno de CFK. Para la autora es en esta nueva forma de sindicalismo donde “se concentra la posibilidad de colocar a la clase obrera a la ofensiva luego de lo que significó acá el neoliberalismo”.

Esto se justifica por tres factores principales los cuales se combinaron en estos diez años. Por un lado, hay recomposición objetiva de la clase de trabajadora luego de la devaluación del 2002 donde ingresan una enorme masa de trabajadores a un mercado laboral que hereda las condiciones de explotación de los 90. Un sector importante de esa clase obrera va a ser de jóvenes que van a vivir ese malestar pero no van a tener sobre sus espaldas las derrotas ni los prejuicios de sus anteriores generaciones. Ellos van a protagonizar los conflictos laborales de esta última década cuales van a ser presenciados por la extrema izquierda (básicamente trotskista como el PTS) que va dotar a esos procesos “una tradición obrera, una perspectiva, un programa” permitiendo que ese sindicalismo de base se transforme en “un sindicalismo de izquierda ligado a partidos de izquierda (particularmente del FIT) y que constituyan la única oposición a la burocracia sindical”.

Marcelo “Pollo” Ortega dio la última exposición de la charla-debate. Como obrero de Madygraf y militante del PTS explicó, en el marco de lo expuesto por Varela (sobre el protagonismo del sindicalismo de base, combativo y antiburocrático que se viene desarrollando desde el 2003), la toma y puesta a producir de la fábrica Donnelley ante su cierre en el 2014 que hoy funciona en forma de cooperativa bajo control obrero. Ortega, desarrolló las experiencias de organización y lucha llevadas a cabo en la gráfica ubicada en zona norte del Gran Buenos Aires por la agrupación Bordó a la que pertenece y que actualmente dirige la comisión interna. Finalmente, contó sobre la experiencia de autogestión obrera y la lucha por la estatización bajo control de los trabajadores que están llevando a cabo.

Micaela Riveros, presidenta del CEUNGS desde la Juventud del PTS en el Frente de Izquierda comentó a La Izquierda Diario que “ha sido gratificante compartir este espacio con estudiantes, docentes y trabajadores de la zona donde se debatieron los desafíos que tenemos como estudiantes si nos proponemos cambiar la realidad que vivimos.

Los estudiantes debemos unir nuestros reclamos y nuestros centros de estudiantes a todos los sectores que hoy salen a enfrentar el ajuste que nos quieren imponer. Tomando lo mejor de las tradiciones de lucha y organización de nuestra clase, es necesario generar una unidad obrero estudiantil que permita, no sólo defender nuestros derechos como el de una educación pública, gratuita y de calidad, sino dar una salida a este sistema de explotación y opresión”.







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