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UNGS: el desafío es refundar la universidad al servicio del pueblo trabajador

Se llevará adelante la Reforma Política en la Universidad Nacional de General Sarmiento, que se ha convertido en una de las universidades más importantes del Conurbano Bonaerense, y su tasa de matrícula de ingreso ha llegado a más de trece mil personas en el año 2011.

Martes 12 de mayo de 2015 | Edición del día

Continúan sin resolverse los problemas estructurales del claustro estudiantil, como la baja tasa de graduados, la alta tasa de deserción, entre otras. Entrevistamos a Micaela Riveros, presidenta del Centro de Estudiantes por la Juventud del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y de la agrupación de mujeres Pan y Rosas para charlar al respecto.

Micaela, ¿cómo comenzó el proceso de reforma de estatuto?

Micaela Riveros: Dado que el crecimiento de la UNGS está acompañado de una expansión de las carreras, del personal docente y no docente y de las actividades y servicios de la UNGS que han provocado que esta última asimile funciones complejas y diversas que no están plasmadas en su estatuto, se llevará adelante el proceso de reforma política en nuestra casa de estudios.

En diciembre del 2014 el Consejo Superior aprobó la creación de la CRE, es decir, la Comisión por la Reforma de Estatuto que discutirá durante los próximos meses desde la representación política y el régimen electoral, hasta la estructura y funciones académicas de la UNGS.

¿Quiénes gobiernan actualmente en la UNGS? ¿Al servicio de quién?

Actualmente, la Comisión por Reforma de Estatuto está compuesta por ocho investigadores docentes, ocho asistentes docentes, cuatro graduados, cuatro no docentes, un integrante del consejo social, además del vicerrector y sólo doce estudiantes. Gobierna una mayoría (aplastante) de profesores, sin ningún argumento para que esto suceda, más que mantener una casta, tal como lo son las autoridades, que tienen sueldos de 60 mil pesos mensuales. Si sumamos a las catorce principales autoridades de la UNGS, el resultado nos da que ganan anualmente siete millones de pesos, más de lo que se destina a becas y ni hablar de los miserables 250 mil pesos anuales que se destina para los fondos de viajes.

Estas personas gobiernan la UNGS, al servicio de mantener su propia casta y sin ni siquiera mencionar la menemista Ley de Educación Superior que los ampara en su política anti-democrática y que excluye miles de jóvenes de las universidades de todo el país y que basa la educación, que debería ser pública, gratuita y de calidad, en estar al servicio de los empresarios, como demuestran los fondos de la mega minería que la UNGS recibía en 2009, o los convenios con empresas de la Zona Norte que disfrazan de pasantías a la precarización laboral a jóvenes estudiantes. Todo lo cual pone, por lo menos, en cuestión la gratuidad de la educación y, sobre todo, su carácter de pública. Además, no debería olvidarse jamás que esta ley es la que legitima la composición y funcionamiento de los órganos de gobierno anti-democráticos de las universidades nacionales de Argentina, entre ellas, la UNGS.

¿Cómo se toman las decisiones?

En primer lugar, hay que aclarar que los estudiantes somos una minoría, por ende, la decisión final de la aprobación o revocación de los proyectos que el claustro estudiantil presente, la tiene el Consejo Superior, y en última instancia en Asamblea Universitaria, un órgano compuesto sólo por ocho estudiantes.

¿Qué experiencia vienen haciendo en la UNGS de cara a esta reforma?

Una primera pelea ya está en marcha: los comités por carreras. Esto es un puntapié para que exista una reforma política progresiva, porque de conquistar que sean resolutivos, los estudiantes tendremos el poder de decidir sobre los contenidos de nuestras carreras y no el Consejo Superior.

Además, venimos apostando a la unidad entre los trabajadores y los estudiantes para cambiar de raíz el sistema universitario de la Argentina. Actualmente, existe en la UNGS una comisión de estudiantes en apoyo a Madygraf, ex Donnelley, una gráfica que fue puesta bajo control obrero y que tiene problemas en los que los estudiantes podemos aportar desde nuestro conocimiento. Esto es para nosotros, empezar por el principio: refundar la universidad y sus estatutos para ponerla al servicio de los intereses de los estudiantes, los trabajadores y el pueblo.

¿Cuál es la apuesta de la Juventud del PTS en este proceso?

Apostamos a la auto-organización de los estudiantes para la derogación de la LES y conquistar una educación realmente pública, gratuita y de calidad, donde seamos nosotros quienes tomemos las decisiones. Mientras, participaremos de manera crítica en la CRE, con representantes basados en mandato de asamblea y lucharemos por un Congreso Constituyente Universitario con mayoría estudiantil, que incluya a los estudiantes del curso de ingreso (CAU), por claustro único docente, y voz y voto para los no docentes, donde tengan amplia participación las organizaciones obreras y populares, que son las que mejor pueden definir las necesidades a las que una universidad verdaderamente pública tendría que dar respuesta.







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