Mundo Obrero

DIALOGO ENTRE GOBIERNO Y EMPRESARIOS

UIA: "No podemos obligar a las empresas a no despedir"

Tras el acuerdo de Macri con las cámaras empresariales para frenar los despidos hasta marzo e "impulsar" el empleo, el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja, sostuvo que "la UIA no tiene facultad para obligar a las empresas a no despedir". La CGT firmó papel mojado y lo sabía. Es necesario un paro nacional.

Julián Khé

@Juliankhep

Jueves 24 de noviembre | 11:38

Ayer, la segunda reunión de la Mesa de Diálogo por la Producción y el Trabajo, donde se sentaron el Gobierno, las cúpulas empresariales y la CGT, derivó en un nuevo acuerdo sobre los despidos. En el papel, los empresarios firmaron su "compromiso" a no despedir hasta marzo, algo que sería positivo si el acta tuviera algún valor.

No pasó un día y ya uno de sus firmantes puso peros y aclaraciones. Se trata de Daniel Funes de Rioja, ni más ni menos que el vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA). En comunicación con Radio 10, indicó que "la UIA no tiene facultad para obligar a las empresas a no despedir".

"No es razonable pensar que a las pymes que están trabajando con problemas de producción y exportación de mercado, les puedan decir que no goce de un derecho que tiene. Uno no despide porque quiere sino por necesidad", señaló el dirigente empresarial.

De esta forma, queda sentenciado un acuerdo que desde el comienzo se sabía incapaz de incidir en la realidad. Al igual que en mayo, cuando Mauricio Macri firmó junto a las cúpulas empresariales un acta de compromiso a no despedir durante 90 días, este "gesto" voluntarista demuestra su inutilidad. Según un relevamiento del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en los tres meses siguientes a ese primer pacto, hubo cerca de 24 mil despidos y suspensiones. Luego de aquel acuerdo, el colectivo de humoristas Eameo sacó una imagen donde se veía el acta (de magras seis oraciones) impresa en... papel higiénico. Un acierto.

En mayo, la CGT se había rehusado a firmar porque tal acta no iba a tener sanciones. Esta vez, fue la misma central sindical la que impulsó el compromiso, el cual, de no respetarse, tampoco tiene consecuencias para las empresas o el Estado.

“Es un acta de compromiso. A veces, estas cosas se firman con la mano y se las borra con el codo”, indicó a Página 12 uno de los burócratas sindicales firmantes. Es decir, sabían que firmaban papel mojado. Para peor, la central sindical le puso el gancho a algo insólito y que es que en el acuerdo se señala "la importancia de fortalecer el incipiente proceso de creación de empleo observado en los últimos meses".

De esta manera, la central sindical afirma contra toda estadística (el CEPA también indicó que hasta septiembre se perdieron 213.166 puestos de trabajo) que el empleo ¡se viene recuperando! Con este guiño al Gobierno, la CGT parece restituirle el favor que le resultó volver a tener disposición sobre los fondos de las obras sociales.

Esas son las prebendas que le bastan a la burocracia sindical para darle la espalda a los trabajadores. Al contrario, la única forma de pararle la mano a Macri es ir al paro nacional: detener la economía y demostrar la fuerza de los trabajadores para frenar la cruzada antiobrera del Gobierno y las empresas.




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