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UBA: El 4 de diciembre la Asamblea Universitaria elegirá Rector

El lunes sesionará, después de cuatro años, la antidemocrática Asamblea Universitaria de la UBA, donde se elegirá al nuevo Rector. Alberto Barbieri va por su reelección.

Leo Deza

Referente Juventud del PTS/FIT - @LeoLuzbo

Lucia Battista Lo Bianco

Consejera Directiva Mayoría Estudiantil | Filosofia y Letras/UBA

Jueves 30 de noviembre | Edición del día

Un co-gobierno de los CEO´s

La Asamblea Universitaria es el órgano de co-gobierno más importante de la Universidad. En teoría, debería poder sesionar cada vez que se lo requiera, pero viene siendo convocada por el Rectorado solo cada 4 años, para renovar quién estará a la cabeza de la Universidad de Buenos Aires. Participan con su voto los Decanos y Decanas de las 13 Facultades de la UBA, junto con los Consejeros Superiores y todos los Consejeros Directivos que componen los distintos órganos de co-gobierno de cada facultad. Es decir, profesores, graduados y estudiantes podrán participar según la composición antidemocrática del régimen actual donde los estudiantes, a pesar de ser la inmensa mayoría de la comunidad educativa, tenemos una representación absolutamente minoritaria y desigual.

Por ejemplo, por Facultad, como Consejeros Directivos, participarán solo 4 estudiantes, 4 graduados mientras que irán 8 profesores y los Decanos y Decanas elegidas con esta composición. Por su parte, como Consejeros Superiores, irán 5 estudiantes, 5 profesores y 5 graduados. No hace falta aclarar que a cada consejero estudiantil lo votaron miles de estudiantes, mientras que a cada consejero por el claustro de profesores lo votaron solo algunas decenas de los titulares concursados, estando sin ningún tipo de representación los trabajadores no docentes, los tercerizados, ni los miles de docentes ad honorem, que la universidad no considera como tales.

Pero lo que menos está en discusión este año es la elección del Rector, porque está garantizada la reelección de Alberto Barbieri. Lo que se va a terminar desprendiendo es un visto bueno desde una de las universidades más grandes de América Latina al plan del gobierno, que se perfiló desde el día siguiente a las elecciones para aprobar una reforma laboral, previsional, tributaria y educativa. La misma va a necesitar en el parlamento los votos de los mismos partidos políticos que sostienen el actual modelo de Universidad.

A esta altura, se desconoce el lugar en donde sesionará, ya que las autoridades anunciaron que hasta último momento no lo informarán, quitándole toda la difusión que debería tener la Asamblea y valiéndose de uno más de los mecanismos antidemocráticos con los que se manejan.

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Un régimen organizado de manera feudal, que no nace de un repollo ni tiene razón de ser porque sí, sino que es necesario para garantizar que la producción y distribución del conocimiento se perpetúe al servicio de un interés social, de clase, en beneficio de los empresarios y las necesidades del mercado.

Para esto, el Estado destina sumas millonarias en salarios de gerentes para sus funcionarios en la Universidad y las distintas Facultades.

Gracias a este régimen, pueden gobernar y dirigir la orientación social de la UBA, donde solo unos pocos pueden acceder y otros pocos logran recibirse. Esto no solo hace que la Universidad expulse o directamente le impida el acceso a las grandes mayorías de jóvenes trabajadores o hijos de trabajadores, sino que además se combina con una producción social de conocimiento que está puesta al servicio de las grandes empresas multinacionales que año a año firman acuerdos millonarios con la Universidad para que ésta las provea de mano de obra barata y sobrecalificada.

Contra el gobierno y los empresarios

Si nos detenemos un momento a pensarlo… cualquier similitud con la reforma laboral que busca imponer el macrismo, ¡No es pura coincidencia! El gobierno, con este paquete de contrarreformas antiobreras y antipopulares, planea descargar su crisis sobre las espaldas sobre todo de los trabajadores y los jóvenes, flexibilizando y precarizando aún más nuestras condiciones laborales.

Todo esto se condensa en el hecho de darle vía libre a los empresarios para que nos despidan sin pagarnos lo que nos corresponde, para que nos puedan tener más tiempo en negro sin ser multados, y para que aumenten los contratos por agencia, o comúnmente conocidos como “basura”, que nos convierten en trabajadores ambulantes con empleos que duran dos o tres meses y después nos desechan. Como si todo esto fuera poco, recortan el pago de las horas extras, que pasarían a pagarse como “comunes” cuando, debido a los sueldos de miseria que cobramos, muchas veces es la única forma que tenemos para lograr llegar un poco menos peor a fin de mes.

Pero como si aún no alcanzara, a los estudiantes secundarios del último año los quieren hacer trabajar en las mal llamadas “pasantías” que no son otra cosa que trabajo mal pago o incluso, en el peor de los casos, gratuito. Dejan así, en la educación secundaria privada, la exclusividad de quienes el último año se preparan para la universidad, mientras que en la educación pública buscan producir un ejército de trabajadores precarios que aumente la ganancia empresaria.

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Para ser cómplice en profundizar este modelo macrista es que se prepara el Rectorado de la Universidad, encabezado por Alberto Barbieri en un entramado de funcionarios radicales, peronistas y del PRO. El actual rector, quien hubiera sido Ministro de Educación Nacional de un hipotético Daniel Scioli en la presidencia, es ahora garante de los planes del macrismo junto a los los mismos que hace semanas están pactando con la traidora CGT la reforma laboral y educativa. No es casual: defienden a este sistema y tienen como una de las patas fundamentales a la Universidad.

Desde hace dos años el rectorado ha dejado pasar todos y cada uno de los recortes y ataques a la educación superior, empezando por el presupuesto "0%" de 2016. Nos queda a nosotros, como jóvenes que queremos enfrentar al gobierno, la urgente tarea de organizarnos decididamente contra estas políticas opuestas a nuestros intereses.

Nuestra pelea histórica por democratizar la universidad se hace más concreta cuando avanza la deserción y solo 1 de cada 4 ingresantes al CBC logra recibirse. Por eso la exigencia de becas integrales para que nadie abandone y por un salario docente para todos los ad honorem que sostienen el grueso de las clases en todas las facultades. Sabemos que, si bien nuestros enemigos buscan perpetuar todo este orden y hacerlo aún más insostenible para los pocos que acceden a la universidad, nuestra fuerza organizada, junto a los trabajadores que se proponen enfrentar al gobierno, a sus cómplices "opositores" y a todas las contrarreformas, puede torcerles el brazo, apostando a la autoorganización democrática y a la movilización en las calles.

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Por la unidad obrero-estudiantil

Es por esto que desde La Juventud del PTS y las agrupaciones que impulsamos junto a estudiantes independientes como corriente estudiantil anticapitalista en la universidad, con nuestros Consejeros Directivos y desde el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras (CEFyL) del que somos presidencia, denunciamos esta truchada de elección.

Para el Rectorado será un trámite, ya que Barbieri propondrá ser reelecto y tanto la Franja Morada como el peronismo le darán los votos que necesita. Nos queda a los estudiantes discutir de manera independiente por qué modelo de universidad peleamos y queremos construir. De estas autoridades, que responden siempre a los distintos gobiernos de turno, los empresarios y su Estado, nada podemos esperar.

En las calles, peleando por la democratización, para que tengan voz y voto los no docentes, por claustro único docente, mayoría estudiantil y en alianza con los trabajadores que se están organizando para enfrentar al gobierno y sus ataques, es cómo vamos a lograr frenar al gobierno.

Contamos como punto de apoyo con las conquistas del Frente de Izquierda en el Congreso y las Legislaturas para hacer más fuerte nuestra pelea y defender la educación, poniéndola al servicio de los intereses y las necesidades de los trabajadores y todos los sectores oprimidos. Ese es un primer paso en la lucha para la conquista de nuestro futuro.








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