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ALEMANIA

Turingia: el cuento del “gobierno de izquierda”

Está hecho. Die Linke (La izquierda) tiene su propio ministro federal. Después de que se debatiera mucho durante la campaña electoral sobre el “Estado injusto en la RDA”, en la segunda vuelta el resultado fue claro. Ramelow es ministro federal de Turingia, en alianza con la Socialdemocracia (SPD) y los Verdes.

Martes 23 de diciembre de 2014 | Edición del día

Fotografía:EFE

No se produjo la “conmoción” anunciada en la política nacional: “Hoy no es un día histórico“, dijo el mismo Ramelow en su discurso de asunción. Quiere bajar las expectativas ya bajas de la “izquierda de la izquierda” y tenderles la mano a los conservadores, como gesto de conciliación.

Ningún patrón se asustó realmente con la posibilidad de que “Die Linke” pueda tener su propio ministro presidente encabezando un Estado federal. Incluso el periódico derechista Die Welt opinó, dejando su anticomunismo de lado, que “la democracia soportará a Ramelow”.

Die Zeit, diario liberal de la gran burguesía, ya en mayo había dado su beneplácito a Ramelow. El periódico se alegró sobre todo por la credibilidad del Finanzierungsvorbehalt de sus planes. Lo que significa que cierto proyecto solamente se puede realizar si existen las posibilidades económicas de su realización. Y es este Finanzierungsvorbehalt del cual depende cada “gobierno de izquierda” para poder realizar reformas.

“¿Que hará Ramelow? Mantener el orden presupuestario” dijo Die Zeit sobre el compromiso del pacto de la alianza gubernamental. Ahora queda más claro lo que esto significa; es una advertencia a la clase obrera.

Una mirada al pacto de gobierno

“Las pequeñas y medianas empresas son el motor económico del Estado federado. Además, existe un capital humano cualificado”.

Así describe Die Linke de Turingia su posición frente a las clases sociales en sus “Compromisos electorales” según el Wirtschaftsspiegel.

En la cuestión de los inmigrantes y refugiados hay novedades: Ramelow quiere parar las deportaciones hasta el final del primer cuarto de 2015, debido al invierno. Esta medida simbólica del “gobierno de izquierda” fue ganada por el movimiento de refugiados en pie de lucha desde 2012.

Pero ¿cuál puede ser la confianza en la política hacia los inmigrantes por parte de un gobierno del cual forman parte los partidos de la guerra, las deportaciones y los desahucios, como la SPD y los verdes?

Las deportaciones significan la muerte, no solamente en el invierno. Una pausa en las deportaciones está lejos de ser una reforma real. Solamente cuando el gobierno de Ramelow otorgue garantía jurisdiccional contra las deportaciones se puede comenzar a hablar de reformas. Además, hay que acabar con los centros de refugiados, aceptar a todos los refugiados y garantizarles la libertad de movimiento y derechos democráticos.

El Verfassungsschutz (Servicio de Inteligencia política) de Turingia es el más vinculado con el grupo asesino neonazi NSU. Die Linke se plantea “reformarlo” junto con la policía, reconocidamente racista, haciéndola “más sensible”, combatiendo el racismo abierto con seminarios y ejerciendo un control mayor desde el parlamento.

La nueva “arquitectura de seguridad“ de Turingia “terminará con el sistema de infiltración poco transparente y poco confiable.” Según el pacto de gobierno, el Verfassungsschutz debería terminar con su práctica de infiltración, que ayudó a financiar a organizaciones fascistas como la NSU.

Pero ¿qué “transparencia” puede ser un servicio de inteligencia?, ¿quién asegura su “confiabilidad”? El silencio es la única respuesta.

Die Linke “olvidó” rápidamente sus demandas anteriores, cuando planteaban la disolución del Verfassungsschutz de Turingia y del fin a la represión contra los activistas sociales y de izquierda. En cambio, junto con la socialdemocracia y los verdes, acaban de pactar “no trabajar junto con organizaciones que relativizan la injusticia de la RDA”.

¿Y qué sucede con algo que puede considerarse el núcleo de un “gobierno de izquierda”, como es la política laboral, económica y financiera?

Aunque habrá algunas mejoras en el sector público, no habrá un salario mínimo en todo el Estado federado ni se revertirán los despidos masivos de las administraciones anteriores. Una de las pocas reformas reales es la contratación de 500 maestros cada año. Pero ¿dónde quedó la lucha por la garantía de contratación después de la formación profesional? Se criticaba el sistema de subcontrato pero ahora se plantea “mejorarlo”.

En conclusión, Die Linke terminará gestionando la miseria de Hartz IV (resultado de las reformas laborales neoliberales de 2004) que prometían derogar. Mientras antes de las elecciones criticaban este sistema, ahora incluso se ven obligados promover el “control presupuestario”, o Finanzierungsvorbehalt.

El gobierno mantiene un gran silencio acerca de en qué áreas se va a ahorrar, de lo que se habla tímidamente en el punto “Política financiera y de presupuesto sustentable” en el pacto de gobierno.

“Los socios del gobierno somos conscientes que las medidas solamente se realizarán si el presupuesto cuenta con las posibilidades financieras necesarias. El freno del endeudamiento es la clave de una política presupuestaria responsable.”

De la experiencia de los gobiernos “rojo-rojos” de la SPD con Die Linke en Berlín sabemos que no van dudar en sacar el dinero del sector público o de la privatización de viviendas a gran escala.

En el pasado en Die Linke se hablaba de impulsar impuestos a las fortunas millonarias. Pero en cambio ahora, para Die Linke, la industria es el “motor del desarrollo” de Turingia, por lo que el dinero no se les “recortará” a los capitalistas.

Por este motivo los trabajadores pueden ver como las más pequeñas “reformas” por parte de Die Linke pueden verse acompañadas de amenazas de recortes.







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