Internacional

CRISIS EN GRECIA

Tsipras entre pagos, “líneas rojas” y maniobras

Las negociaciones entre el gobierno Syriza-Anel y la Troika sobre un acuerdo para el pago del último tramo del plan de “rescate” del país continúan. Entre otros “gestos” del gobierno griego hacia la Troika, el lunes 11 de mayo Grecia le rembolsaba 750 millones de euros al FMI.

Miércoles 20 de mayo de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE

También, luego del Eurogrupo del 24 de abril y el recambio del equipo de negociadores griegos con la Troika (que hace a un lado a Yanis Varufakis) parece haber un mejor entendimiento con los dirigentes de la UE. Según Tsipras podría incluso haber un acuerdo antes del fin del mes.

Aun quedarían puntos de divergencia, especialmente las llamadas “líneas rojas” (supuestamente) infranqueables. Los puntos que Grecia y la Troika estarían negociando girarían alrededor de las perspectivas de crecimiento económico para los próximos años, ciertas medidas fiscales, una reforma del sistema jubilatorio y la liberalización del mercado laboral.

Sin embargo, según trascendió en las últimas horas se estaría por llegar a un acuerdo. Éste estipularía que a cambio del pago de 5.000 millones de euros el gobierno griego tendría que implementar ciertas medidas como la simplificación del IVA y el mantenimiento de impuestos impopulares instaurados por el gobierno anterior. Sin embargo, los puntos más conflictivos de las negociaciones (la reforma de las jubilaciones y la flexibilización del mercado laboral) solo se tratarían de acá al mes de octubre.

En efecto, el gobierno griego se da cuenta que llevar ajustes en estos dos últimos puntos podría ser muy costoso políticamente. Sin embargo, esto no le impidió ceder en otros aspectos como el aplazamiento del aumento del salario mínimo a por lo menos 2016 o la privatización del puerto del Pireo que será cedido a altura de 51% a la empresa china Cosco.

El pago al FMI se inscribe en esta dinámica que consiste en hacer gestos en dirección de los acreedores del país y demostrar la “buena voluntad” de Atenas. Así, luego de los 750 millones de euros pagados la semana pasada de acá al 19 de junio el gobierno griego deberá rembolsar más de 1.500 millones de euros. No olvidemos que para el pago de la semana pasada Atenas utilizó parte de un fondo especial d urgencia del Banco Central heleno.

La Troika y su táctica de “asfixia financiera”

Anatole Kaletsky, presidente del Institute of New Economic Thinking, en un artículo reciente considera que habría una alternativa mucho más interesante para las potencias centrales de la UE que un eventual “Grexit”. Para éste, habría que “atrapar a Grecia en el seno de la eurozona, bloquearle el acceso al financiamiento y luego solo esperar y observar como el apoyo local al gobierno de Tsipras se desmorona (…) Sería la mejor técnica de la UE para quebrar la resistencia griega”. Con un cinismo impresionante concluye: “en vez de expulsar a Grecia de la eurozona habría que expulsar a Syriza del gobierno griego”.

Efectivamente, por más que los dirigentes europeos eviten expresarse públicamente de este modo y a pesar de ciertas declaraciones y gestos supuestamente “amigables hacia Grecia, es esta línea de asfixia financiera a través de una “sequía crediticia” que parece estar siendo adoptada, por lo menos desde la firma del acuerdo del 20 de febrero. Esto explicaría en parte la lentitud en encontrar una “solución” con los negociadores griegos a pesar de todas las garantías que éstos están ofreciendo.

¿Un referendo sobre la austeridad?

Pero este medio de presión podría también tener otro objetivo que el de la caída de la coalición en el poder en Grecia: influenciar su orientación empujándola hacia el centro del tablero político. Como afirma el periódico del capital financiero francés, Les Echos: “Alexis Tsipras está cada vez mas atrapado entre sus cofres vacíos y sus promesas electorales (…) Éste conserva aun un apoyo mayoritario, pero su popularidad pasó de 82% en febrero a 54% en un sondeo de este fin de semana. Y para tranquilizar a los dirigentes europeos, más del 70% de los griegos declara querer quedarse en la zona euro, y si la cuestión fuese sometida a un referendo 49,2% aceptaría nuevos recortes de salarios y jubilaciones si esto permitiría al país quedarse en la zona euro. Un referendo podría así permitirle a Alexis Tsipras efectuar el giro hacia la centroizquierda, tan esperado por sus socios”.

En este contexto no es de extrañar que los dirigentes imperialistas hayan multiplicado las declaraciones favorables a un referendo en Grecia sobre las medidas de austeridad que se deberían adoptar. Si la propuesta de discutir las reformas de las jubilaciones y del mercado laboral en octubre se concretizan tal vez el objetivo último sea ganar tiempo y conquistar la “opinión pública” a esta idea.

En cuanto a los dirigentes de Syriza, éstos no parecen de ningún modo cerrados a esta idea. Al contrario la estarían evaluando, por más que no dispongan de mucho más tiempo.

Pero si la perspectiva de un referendo se confirmara, ésta representaría una forma de “legitimar” un programa de austeridad “a la Syriza”; una forma de hacer “aceptar” por las masas los ataques de la Troika limitando lo máximo posible la resistencia. Es este interés que el vicepresidente de la patronal española recalcó en un simposio en Atenas esta semana diciendo que la “paz social” es clave para que Grecia pueda salir de la crisis.

De concretarse, esto representaría una victoria importante para los imperialistas. Sin embargo, esta opcion conlleva muchos riesgos para Syriza que llegó al poder con un discurso “anti austeridad”.

Lo que queda claro es que los dirigentes de Syriza, incluso de su ala izquierda, no pretenden de ningún modo, incluso en la óptica de negociar, apoyarse en la movilización de las masas, ni a nivel local ni a nivel europeo o internacional.

El gobierno dirigido por Tsipras eligió desde el principio tomar la senda de la negociación con la Troika y por ende de aceptar de una forma o de otra aplicar un tipo de “austeridad de izquierda”. Sin embargo esta deuda impagable ahoga cada vez más a la clase trabajadora de Grecia. Es responsabilidad del movimiento obrero de Grecia y de Europa poner en pié una campaña por el no pago y la anulación de la deuda, la única política realista frente al chantaje de la Troika.








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