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Tsipras anuncia los objetivos de Syriza en el Financial Times

El martes 20 de enero el líder de Syriza, Alexis Tsipras, publicó un artículo en el periódico financiero británico Financial Times, asegurando que su gobierno respetará los “compromisos” de Grecia con los acreedores y buscará “equilibrar el presupuesto”, al mismo tiempo que terminará con la austeridad. Su programa tiene grandes dosis de pragmatismo y contradicciones, en el marco de una propuesta de tintes socialdemócratas.

Jueves 22 de enero de 2015 | Edición del día

A pocos días de las elecciones del 25 de enero, la posibilidad de un gobierno de Syrizaen Grecia se ha transformado casi en un hecho aceptado por todos. La llegada de un “partido anti austeridad” al gobierno de un país europeo plantea muchos interrogantes. ¿Es un partido anti sistema? ¿Tiene propuestas “radicales” para resolver la crisis? ¿O terminará en la repetición de experiencias socialdemócratas anteriores?

Desde las elecciones del 2012, cuando Syriza quedó como segunda fuerza, sus dirigentes vienen aggiornando aceleradamente el discurso hacia el centro, ocupando el espacio de la oposición al gobierno.

Su planteo de terminar con la austeridad, sin embargo, genera reticencias en los líderes europeos, ya que hasta el momento todos los gobiernos, fueran socialdemócratas o conservadores, aplicaron a rajatabla los planes exigidos por Bruselas y la Troika (BCE, FMI, UE) en los países con más crisis.

En el artículo publicado en FT, titulado “Terminad con la austeridad antes de que el miedo mate la democracia en Grecia”, Tsipras insiste en su política de “calmar las aguas” y presentar un programa de gobierno “responsable” ante los inversores de la City de Londres y un auditorio que no es de izquierdas. Reproduzco aquí los principales argumentos del mismo:

“Grecia cambiará el 25 de enero, el día de la elección. Mi partido, Syriza, garantiza un nuevo contrato social para la estabilidad política y la seguridad económica.”

“Ofrecemos políticas que terminarán con la austeridad, mejorarán la democracia y la cohesión social y permitirán que la clase media se ponga nuevamente de pie.”

Respecto a los temores de que se produzca un “Grexit”, es decir, que Grecia abandone la Unión Europea, Tsipras reafirma su apuesta firme por un proyecto europeísta:
“Esta es la única manera de fortalecer la eurozona y hacer que el proyecto europeo sea atractivo para los ciudadanos de todo el continente.”

“Debemos terminar con la austeridad para no permitir que el miedo mate a la democracia. Si las fuerzas progresistas y democráticas no cambian Europa, será Marine Le Pen y sus aliados de extrema derecha quienes lo hagan.”

Si logra formar gobierno, Syriza buscará una negociación con los países europeos, con el objetivo, según anuncia Tsipras, de “mantener el equilibrio presupuestario”, al mismo tiempo que terminar con la austeridad:

“Tenemos el deber de negociar abiertamente, de forma honesta y como iguales con nuestros socios europeos. No tiene sentido que cada parte esté blandiendo sus armas.”
“Permítanme que deje clara mi opinión: mantener el equilibrio presupuestario no requiere automáticamente que haya austeridad.”

La “ecuación” que manejan los economistas de Syriza es lograr ese “equilibrio presupuestario” mediante una reforma fiscal:

“Queremos llevar a Grecia al nivel apropiado de un país democrático europeo. Nuestro manifiesto, conocido como el programa de Tesalónica, contiene una serie de medidas fiscales para mitigar la crisis humanitaria, relanzar la economía y conseguir que la gente vuelva al trabajo. (...) Le haremos frente a la oligarquía económica que evade impuestos.”

“Aseguraremos la justicia social y un crecimiento sostenible, en el contexto de una economía social de mercado.”

Pero mantener un presupuesto “equilibrado” para cumplir con los socios europeos, significa nada más y nada menos que no se podrán tomar medidas para terminar con el paro, revertir los masivos recortes a la educación, la salud, los servicios sociales, el empleo estatal y las privatizaciones, que llevaron adelante los gobiernos anteriores.

Sobre el controvertido tema de la deuda griega, que alcanza nada menos que un 177% del PBI, Tsipras también se compromete a “respetar las obligaciones” de Grecia:
“Sobre los prestamos ya existentes, demandamos nuevos términos de pago que no causen recesión y que no empujen a la gente hacia mayor desigualdad y pobreza. No estamos pidiendo por nuevos préstamos, no podemos seguir agregando deuda sobre la montaña.”

Y termina asegurando:

“Syriza necesitará tiempo para cambiar Grecia. Lo único que podemos garantizar es una ruptura con las prácticas clientelares y cleptocráticas de las elites económicas y políticas. No hemos estado antes en el gobierno, somos una fuerza nueva que no le debe ninguna lealtad al pasado. Llevaremos adelante las reformas que actualmente necesita Grecia.”

De acuerdo a lo que plantea Tsipras, el gobierno de Syriza puede verse muy pronto encerrado en su propia trampa. Su compromiso de cumplir los “acuerdos” con los socios europeos, respetando el límite del déficit presupuestario y los pagos de la deuda contraída (que hoy mayoritariamente está en manos del FMI y los gobiernos europeos), limita enormemente las posibilidades de aplicar su programa de “reformas”, por más mínimas que estas sean. Por eso lo único que pueden asegurar es romper con las prácticas “clientelares y cleptocráticas”.

En Grecia un 27% de la población está desempleada, más del 50% de la juventud y las mujeres, y el nivel de vida de las familias cayó en un 40% desde el comienzo de la crisis. Miles de trabajadores fueron despedidos y otros tantos desalojados de sus casas, empresas públicas privatizadas, se recortaron los presupuestos de educación, salud, servicios sociales para los ancianos y personas con más necesidades. Hay un empobrecimiento general, tanto en los sectores que aún tienen trabajo, como entre los desempleados y las clases medias.

La profundidad de la crisis social en Grecia hace que no sea posible “terminar con la austeridad” sin un conjunto de medidas que partiendo de las necesidades más urgentes apunten a un programa anticapitalista de salida a la crisis.

Syriza, lejos de ser “un primer paso en el camino de la ruptura anticapitalista” como
plantean algunos sectores de la izquierda Europea, pretende ser el primer paso de una “vía socialdemócrata de recomposición del régimen político heleno”, en los marcos del sistema capitalista actual. El fracaso de su tibio programa de reformas, sin embargo, puede abrir camino a nuevas frustraciones entre millones de trabajadores que hoy tienen grandes expectativas en lo que pueda suceder a partir del 25 de enero.







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