Géneros y Sexualidades

OPINIÓN

Trump y su homofóbico vicepresidente

Desde que el candidato republicano fue elegido, incrementaron los llamados a las líneas de prevención del suicidio para jóvenes LGTBI. La organización es la única forma de enfrentar a Trump y los ataques homolesbotransfóbicos.

Tomás Máscolo

@PibeTiger

Pablo Herón

@PhabloHeron | Estudiante de Psicología (UBA)

Jueves 17 de noviembre | Edición del día

El miedo

A poco más de una semana de la elección de Donald Trump como presidente, dos líneas telefónicas creadas para asistir y acompañar a las personas LGTBI, anunciaron que la demanda de sus servicios se ha disparado. Se trata de las Trans Hotline y Trevor Project.

La primera es una organización sin fines de lucro dirigida a jóvenes transgénero, travestis y transexuales y dice que ha quintuplicado el volumen de llamadas que atiende normalmente. La segunda, Trevor Project, es la única línea directa de prevención del suicidio de los jóvenes de la diversidad sexual. Esta última afirma haber recibido más llamados, mensajes de texto y de chat en línea el pasado miércoles, que en los últimos cuatro años.

El odio

Lo ocurrido en la madrugada del 11 de junio en Orlando conmocionó al mundo. El evento, conocido como “La Masacre de Orlando”, reavivó el debate sobre homofobia y racismo en Estados Unidos. Los heridos y asesinados fueron, en su gran mayoría, LGTBI y latinos: las principales víctimas de la crisis del capitalismo norteamericano.

El entonces candidato por el Partido Republicano (GOP) había utilizado la tragedia para fortalecer su campaña de miedo y odio racista, así como su cruzada contra los inmigrantes (que ahora pretende convertir en política). Según él, aquello le valió miles de felicitaciones de sus seguidores.

A pesar de aparecer como un outsider y un “enemigo del establishment”, muchos de los planteos oscurantistas y misóginos de Trump vienen siendo desplegados por el Partido Republicano –con el silencio o la complicidad del Partido Demócrata- en varios estados. Con respecto al matrimonio igualitario, el GOP considera que las leyes federales sólo deben reconocer la unión entre un hombre y una mujer y hace un llamamiento expreso a considerar la posible aprobación de una enmienda a la Constitución de los Estados Unidos que “devuelva” el control de la regulación matrimonial a los estados.

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La soberbia

El vicepresidente electo, Mike Pence, además de ser un xenófobo, éste es un homofóbico y machista explícito. Él mismo se define como “un cristiano, un conservador y un republicano, en ese orden”. Incluso ha abogado por gastar fondos públicos en las mencionadas “terapias de conversión”. En otras palabras, aboga la idea de que la homosexualidad es una “enfermedad” que puede curarse.

Las movilizaciones en distintos puntos del país contra el nuevo presidente que asumirá en enero, no se hicieron esperar. En Washington diversos activistas protestaron contra el Donald Trump y bloquearon una de las principales carreteras de la capital estadounidense. El viernes se registraron protestas en varias ciudades, entre ellas Los Ángeles, California; New Haven, Connecticut; Orlando, Florida; Chicago, Illinois; Asheville, Carolina del Norte; Nashville, Tennessee; Columbus, Ohio, entre otros.

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Pero las marchas no fueron solamente para rechazarlo. El Ku Klux Klan organiza un desfile para el 3 de diciembre bajo el lema “La raza de Trump unió a mi gente”.

Yendo aún más lejos, aunque no sea la posición oficial del partido, muchos de sus legisladores y figuras –incluido el ahora vicepresidente Pence- han abogado abiertamente por la terapia de electro shock “de conversión” para cambiar la orientación sexual o la identidad de género de los jóvenes.

Utilizan para ello argumentos como el “derecho de los padres” a recurrir las terapias que consideren más adecuadas para sus hijos menores “consistentes con sus valores morales, éticos o religiosos sin discriminación ni castigo”.

Trump ha recurrido constantemente al machismo y la misoginia para abonar sus polémicas. Su archivo lo incrimina. Dentro del mismo e destacan frases como: “sería bonito ver cómo una modelo de Playboy se pone de rodillas” o, la explícita, “no se puede decir que respeto a las mujeres”.

Durante uno de los debates republicanos, la periodista de Fox News Megyn Kelly (que, a su vez, se destaca por su conservadurismo y racismo), le reprochó a Trump que se utilizara como insulto a las mujeres llamarlas “cerdas gordas, perras, feas y animales asquerosos”. La respuesta de Trump horas después fue asegurar que “a Kelly le salía sangre de los ojos y de todos los sitios”, lo cual se interpretó como una referencia a la menstruación y fue otra expresión de su machismo indisimulable.

La irreverencia

Nuevos personajes nefastos como Pence se suman a la lista de actores de la escena política mundial que ya venían propulsando los valores morales conservadores que reproducen la violencia y encorsetan la vida de las y los LGBTI, como Marine Le Pen en Francia, Putin en Rusia o la mismísima Iglesia católica junto a Francisco.

Ante esta derecha a nivel internacional, que sostiene un discurso conservador y ataca los derechos democráticos obtenidos como el matrimonio igualitario, es necesario organizarnos. Organizarnos para defender las demandas elementales de la diversidad sexual logradas y conquistar las que faltan junto a las y los trabajadores, las mujeres y la juventud. Entendiendo que estas peleas deben apuntar a poner en pie una nueva sociedad sin explotados ni opresión sexual, de género, de raza, de ningún tipo, en palabras de Rosa Luxemburgo “por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres".

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