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MÉXICO-EE.UU.

Trump y Slim: del fuego cruzado a la reconciliación

Durante la campaña electoral estadounidense protagonizaron peleas mediáticas. Ahora, hay un acuerdo en marcha.

Bárbara Funes

México D.F |

Martes 20 de diciembre de 2016 | Edición del día

Durante su campaña electoral, a mediados de octubre, Trump acusó a Slim, el principal accionista del diario The New York Times, de preparar un complot mediático en su contra dirigido por ese medio, que publicó relatos de mujeres que acusaban al millonario de manosearlas y besarlas años atrás sin su consentimiento.

Ante la amenaza de Trump de sacar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Slim había destacado que Estados Unidos "importa bienes de consumo de todo el mundo", y si Trump llegara a gravarlos con un impuesto estimado en 35%, "todas las compras aumentarían un 15 o 20 por ciento, lo que destrozaría la economía estadounidense con una inflación brutal".

Sin embargo, a inicios de este mes se fue moderando el tono. Es así que durante el Foro México hacia el 2017, organizado por Bloomberg, el magnate mexicano afirmó en una plática con Michael Bloomberg que, si Donald Trump cumple las promesas de campaña, aunque al principio tendrían un impacto negativo para México, “con el tiempo sería favorable para ambos países”.

"Estaría más preocupado respecto de Trump si fuera estadounidense", resaltó el magnate mexicano. "Si Trump logra hacer crecer la economía estadounidense y los empleos, eso sería fantástico para México” abundó.

El empresario afirmó que Trump necesitará muchos trabajadores mexicanos para llevar a cabo sus planes de infraestructura en Estados Unidos. Asimismo, en esa oportunidad Slim señaló que existe una “gran diferencia” entre un trabajador estadounidense que cobra 30 dólares la hora, y un trabajador de naciones como México, que puede cobrar 15 dólares al día, ya que eso provoca un alto costo de los productos para el consumidor estadounidense.

Explotadores versus explotados

Mientras distintas voces de los partidos al servicio de los empresarios se alzaron en México promoviendo la unidad nacional ante el magnate devenido en presidente de Estados Unidos, queda en evidencia que en lo esencial Trump y Slim están completamente de acuerdo: la explotación de la clase trabajadora.

La diferencia salarial que destacó Slim no es un dato menor: se trata de un mayor nivel de explotación que hay sobre la clase obrera migrante dentro de Estados Unidos. Y los mexicanos, en particular, son quienes perciben menores salarios.

Esto se suma al hecho de que el gobierno mexicano ostenta los salarios más bajos de todos los países que son parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): en promedio un trabajador percibe 0.6 dólares por hora, como explicamos acá.

Sí, es claro que el capitalismo estadounidense, con Trump al mando, necesita de las trabajadoras y los trabajadores de origen mexicano, así como del conjunto de la clase trabajadora migrante.

Carlos Slim, por su parte, ha intentado imponer nuevos mecanismos de explotación en México, con el aval cómplice de Francisco Hernández Juárez, líder del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM). Entre ellos, extender la edad jubilatoria en Telmex de 60 a 65 años, incluso hasta los 75 años. También imponer un impuesto al fondo de ahorro de los telefonistas. Y ha promovido la extensión de la jornada laboral-que implicaría graves perjuicios contra la salud de los trabajadores- hasta 11 horas, tres días por semana.

Por eso, mientras ellos se sientan a negociar acuerdos para obtener mayores ganancias y buscar las vías para que la crisis actual la pague la clase trabajadora, los de abajo tienen que unirse, más allá de su origen, de su color de piel, de su género y de las fronteras.

Día con día se vuelve más acuciante la necesidad de desplegar una amplia campaña binacional contra las deportaciones y la precarización laboral, que establezca sólidos lazos entre la clase trabajadora, las mujeres y la juventud a un lado y otro del río Bravo.

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