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ESTADOS UNIDOS-ISRAEL

Trump y Netanyahu: aliados en la opresión a Palestina

Uno de los primeros contactos que tuvo Trump apenas asumió fue con Netanyahu, el presidente israelí. Un llamado telefónico al servicio de la ocupación al pueblo palestino.

Lunes 23 de enero de 2017 | 09:25

Por una negociación directa entre Palestina e Israel

El presidente Donald Trump y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, hablaron el domingo telefónicamente de las "amenazas planteadas por Irán" y el magnate planteó que la paz entre israelíes y palestinos "solo puede ser negociada directamente" por ambas partes, según la Casa Blanca.

La Casa Blanca emitió un comunicado con los detalles sobre la llamada telefónica que mantuvieron ambos mandatarios y confirmó, como ya había adelantado la oficina de Netanyahu, que el primer ministro ha sido invitado a visitar la Casa Blanca "a comienzos de febrero".

Durante la conversación, Trump afirmó su "compromiso sin precedentes con la seguridad de Israel", según el comunicado. Además, los presidentes acordaron mantener consultas estrechas sobre una serie de asuntos regionales, entre ellos las "amenazas planteadas por Irán".

También se refirieron al Estado Islámico. Trump aseguró al primer ministro israelí que la lucha contra el Estado Islámico y "otros grupos terroristas islámicos radicales" será una "prioridad" para su Gobierno.

Por otro lado, el mandatario estadounidense enfatizó que "la paz entre Israel y los palestinos solo puede negociarse directamente entre las dos partes, y que Estados Unidos trabajará estrechamente con Israel para avanzar hacia esa meta".

No es la primera vez que Trump se refiere a la negociación directa entre Israel y Palestina. Antes de la histórica votación en el Consejo de Seguridad de la ONU, había comentado en Twitter que "habría que vetar la resolución sobre Israel que está siendo estudiada el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas", y que "tal y como ha mantenido Estados Unidos desde hace tiempo, la paz entre israelíes y palestinos sólo llegará a través de negociaciones directas entre las partes, y no a través de la imposición de términos en Naciones Unidas".

El Gobierno israelí espera mejorar sus relaciones con EE.UU. después de ocho años de altibajos por las críticas del expresidente Barack Obama a la colonización judía del territorio ocupado de Cisjordania y Jerusalén Este, que se expresó en su abstención en la votación de la ONU en el mes de diciembre que condenó las colonias, y el acercamiento con Irán con la aprobación del pacto nuclear en 2015.

La derecha israelí más nacionalista ve en la Presidencia de Trump una puerta abierta para relanzar la colonización del territorio palestino y solo dos días después de su investidura se han disparado los llamamientos para avanzar en este sentido, sin esperar el beneplácito de Estados Unidos.

Jerusalén aprobó ayer la construcción de 566 viviendas en la parte este de la ciudad, anexionada por Israel tras la guerra de 1967. El anuncio de la ampliación de tres asentamientos judìos –Pisgat Zeev, Ramot y Ramot Shlomo– tuvo lugar tras la conversación telefónica entre ambos. Efecto inmediato.

El traslado de la embajada: Un reconocimiento de la ocupación en Palestina

Embajada norteamericana en Tel Aviv

También espera Israel que Trump cumpla su promesa de trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, sobre lo que la Casa Blanca dijo hoy que están en las "primera etapas" de la conversación al respecto.

David Friedman es el hombre elegido por Trump como nuevo embajador en Israel, un exponente de la extrema derecha israelí, que asesoró al magnate durante la campaña sobre la relación entre Estados Unidos e Israel.

La embajada de Estados Unidos ha estado ubicada en Tel Aviv por décadas. Trump prometió durante la campaña presidencial que la trasladaría a Jerusalén, una medida que ya ha generado objeciones en el mundo musulmán y que va claramente en contra de los intereses del pueblo palestino, al reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

Estados Unidos no consideraba hasta ahora a Jerusalén como la capital de Israel, al igual que la mayoría de las potencias mundiales (las embajadas de otros países también están en Tel Aviv), y no reconocen la anexión de la zona este de Jerusalén después de la guerra de 1967.







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