Política Internacional

MÉXICO - ESTADOS UNIDOS

Trump y López Obrador discuten plan para que México sea el freno de migrantes

Los gobiernos de López Obrador y Trump preparan plan para frenar migración de quienes huyen de la miseria y la violencia de Centroamérica y México a consecuencia de la aplicación de los planes neoliberales dictados por Washington.

Viernes 14 de diciembre de 2018 | 14:17

Este jueves el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, volvió a la carga con el tema del muro en su frontera con México. Según detalló el mandatario mexicano en su cuenta de Twitter, durante su charla telefónica con Trump abordaron "el tema migratorio, la posibilidad de aplicar un programa conjunto para el desarrollo y la creación de empleos en Centroamérica y en nuestro país" bajo un intercambio “respetuoso”.

Es indignante este discurso de "respeto y amistad" de parte de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ante la brutal política antimigratoria del imperialismo estadounidense: separación de familias, detenciones de niños, gases lacrimógenos, la muerte de migrantes bajo custodia de la Border Patrol e incluso asesinato a sangre fría de personas desarmadas (adultos y menores) por el simple hecho de ser latinos.

Después de la renegociación del TLCAN (rebautizado T_MEC) entre los países de América del norte, México y EE.UU. acercan posiciones para avanzar en una especie de Plan Marshall que incentive la inversión privada en el sur de México y aumente las ayudas a Centroamérica para tratar de lograr de esta forma que sus ciudadanos no abandonen sus países de origen. El objetivo de este acuerdo es que se cierre a más tardar en mayo del 2019 para que pueda dar resultados tangibles en 2020.

Aunque Estados Unidos ha fortalecido los planes económicos para el conjunto de Centroamérica en el último periodo con la continuidad del Plan Frontera Sur o el Plan Alianza para la Prosperidad con más de 750 millones de dólares para los países del Triángulo Norte, la estrategia de Donald Trump es hacer que el ejecutor de su política sea el gobierno de López Obrador. Al tiempo que, como hiciera durante los intercambios con Peña Nieto, insiste en que “México está pagando por la construcción del muro fronterizo”.

El imperialismo estadounidense negocia con los gobiernos centroamericanos profundamente cuestionados por su población, como el de Juan Orlando Hernández, de Honduras. Más ayuda económica implica más endeudamiento para esos países, que pagan los trabajadores y los sectores populares, al tiempo que los altos funcionarios desvían esos nuevos recursos para sus propios negocios o su fortunas personales.

Por su parte, López Obrador, detrás de una retórica de defensa de derechos humanos, se presta a ser la continuidad del gobierno de Peña Nieto en materia migrantoria, a partir de sostener el rol de México como gendarme de EE.UU.

Cada año transitan por territorio mexicano más de 200 mil migrantes provenientes de países centroamericanos rumbo a Estados Unidos; en 2018 por lo menos 9 mil de ellos continúan varados en la ciudad de Tijuana, Baja California, a la espera de una respuesta por parte del gobierno de AMLO y de Donald Trump.

Como parte del plan se contempla la puesta en marcha de varios megaproyectos de obras públicas en México, donde tendrán lugar los migrantes por medio de visados laborales. Según diversas fuentes consultadas, el primero se trataría de la construcción de la refinería de Dos bocas, en Tabasco, cuyas obras ya iniciaron; después el tren Maya, el tren del istmo y los planes de reforestación en Chiapas. En cada una de esas obras, según los datos que maneja la Cancillería mexicana, se emplearían a unos 10 mil trabajadores y, al menos la mitad, serían centroamericanos.

Sin embargo, esta cifra contrasta un problema de solvencia para la cantidad de migrantes que cada año cruzan el territorio mexicano, además de que muy probablemente sean puestos de empleo temporales que lo único que prometen es mantener la precarización, flexibilidad laboral y la sobrexplotación de los migrantes que huyen de la pobreza y la violencia de sus países.

Del otro lado de la moneda lo que existe es un aprovechamiento de empresas y del sector privado que ven la migración como una oportunidad para aumentar sus ya de por sí millonarias ganancias. Aunque están por definir, se sabe que en paralelo se producirá el desembarco de algunas de las empresas más potentes de México como Cemex, Femsa, Telmex o Elektra, quien participa en el diseño del plan.

Mientras este plan se cocina en las alturas, miles de familias migrantes permanecen a la expectativa de sus destinos por lo que han realizado diferentes movilizaciones en la frontera para exigir el libre acceso al país del norte. En el sur de México, la comunidades indígenas son desplazadas por los megaproyextos y por la militarización que ha dejado miles de muertos y desaparecidos en el país.

Una verdadera salida al tema de la migración no vendrá del gobierno de AMLO; mucho menos si éste se sienta a negociar con uno de los personajes que a nivel internacional mantiene una política de xenofobia y racismo. Los socialistas mantenemos la necesidad de seguir desplegando la más amplia solidaridad con la comunidad migrante y por levantar un programa de lucha que se proponga la conquista por plenos derechos sociales y políticos para la clase trabajadora que cruza cada año el país.







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