Política Venezuela

AGRESIONES IMPERIALISTAS

Trump impone sanciones sobre la “criptomoneda” de Maduro y el G20 discute más injerencia

El gobierno imperialista de Estados Unidos ha vuelto a ejercer presión sobre el gobierno de Maduro con nuevas sanciones haciendo utilización política de las calamidades que sufre el pueblo para avanzar en una ofensiva política de mayor injerencismo. De igual manera lo hacía el grupo G20 reunido en Buenos Aires.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Martes 20 de marzo | Edición del día

Donald Trump firmó este lunes nuevas sanciones económicas al prohibir cualquier transacción con la criptomoneda recién lanzada por el gobierno de Maduro, el "petro", además de sumar a otros cuatro altos funcionarios del chavismo a su lista de sancionados. De esta manera el gobierno de Estados Unidos, a través de una orden ejecutiva, prohibió "todas las transacciones" vinculadas al sistema financiero estadounidense "con cualquier moneda digital que haya sido emitida por, para o en nombre del Gobierno de Venezuela a partir del 9 de enero de 2018".

De acuerdo a declaraciones oficiales, el argumento para las nuevas medidas del gobierno de Trump sería para “atajar” el “desastre humanitario" que se vive en el país. En el texto de la orden ejecutiva, Trump argumenta haber tomado la decisión "a la luz de las recientes medidas adoptadas por Maduro para intentar eludir las sanciones" estadounidenses previamente impuestas. El propio Maduro había sostenido a comienzos de diciembre del año pasado que el “petro” era “para vencer el bloqueo financiero (…) Esto nos va a permitir avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional”. Recordemos que Trump había firmado el 25 de agosto una orden ejecutiva por la que prohibía las "negociaciones en deuda nueva y capital emitidas por el Gobierno de Venezuela y su compañía petrolera estatal (PDVSA)".

Paralelamente, el Departamento del Tesoro impuso también este lunes sanciones económicas contra cuatro altos funcionarios del gobierno, cuyos “activos sujetos a la jurisdicción de Estados Unidos quedaron así congelados”. Se trata de Américo Alex Mata García, director suplente de la Junta Directiva del Banco Nacional de Hábitat y Vivienda, Willian Contreras, jefe de la Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (SUNDDE), Nelson Reinaldo Lepaje Salazar, jefe de la Oficina del Tesoro Nacional, y Carlos Alberto Rotondaro Cova, ex presidente de la Junta Directiva del Instituto Venezolano de Seguridad Social (IVSS).

Pero las movidas injerencistas no se redujeron al gobierno de Donald Trump en este lunes. Ministros de Finanzas de países del hemisferio occidental, la Unión Europea y Japón abordaron, en el marco de la reunión del G20, según reza un documento emitido, la “coordinación de medidas económicas para alcanzar objetivos políticos democráticos en Venezuela y enfrentar la tragedia económica y humanitaria" y por supuestos “fines constructivos una vez que Venezuela permita elecciones libres, justas y regulares". Esta reunión para abordar Venezuela fue una iniciativa del gobierno de Mauricio Macri, y a la que asistieron representantes de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Guatemala, México, Paraguay y Perú, Japón, Panamá y Reino Unido, y como observadores el ministro de Finanzas de Alemania y representantes de Francia e Italia.

La euforia por la nueva medida de Trump vino de lo más rancio de la derecha estadounidense, como el senador demócrata Bob Menéndez y el republicano Marco Rubio, de los más activos contra el gobierno de Maduro en el Congreso estadounidense, y que habrían insistido ante Trump sobre “las consecuencias de la criptomoneda” poco después de ser anunciada por Maduro, y hoy aplaudieron a rabiar la decisión del mandatario yanqui, alentando además a imponer sanciones adicionales en las próximas semanas. Es que también volvió a trascender que el gobierno estadounidense aun "sigue estudiando" las posibilidades de imponer también sanciones al petróleo venezolano, una opción que, según dijeron los altos funcionarios, "sigue sobre la mesa". La derecha local también ha salido a festejar las medidas imperialistas y las resoluciones del grupo del G20, claman por una mayor intervención.

Desde el mes pasado Maduro lanzó la criptomoneda el “petro” que con contaría con el respaldo de las reservas de crudo para ampliar el capital del país ahogado por la crisis y para eludir las restricciones económicas estadounidenses, anunciando la emisión de 100 millones de "petros", donde cada criptomoneda equivaldría al valor del barril de petróleo venezolano en el mercado internacional. Aunque mucho se ha discutido sobre que el vínculo del “petro” con el petróleo no es muy convincente, ya que no sería intercambiable por petróleo y que simplemente está respaldado por la promesa del gobierno de que está respaldado por el petróleo.

El cinismo imperialista y de la derecha continental

Con esta nueva orden ejecutiva del gobierno de Trump, el discurso imperialista es el mismo con el que ha venido machacando: "el desastre humanitario". Como si el imperialismo estadounidense y las potencias europeas no fueran responsables de tantos desastres humanitarios en varias regiones del mundo; basta observar las oleadas migratorias producto de las guerras en Medio Oriente, Siria y otras regiones del mundo. Más aún, llevan a cabo una política criminal dentro de sus propias fronteras hacia los millares de migrantes, acrecentando la xenofobia y el odio. Por eso el discurso que sostienen no es más que puro cinismo.

El uso de las calamidades que sufre el pueblo por parte de los países imperialistas no es más que una utilización política, y lejos están de interesarles los padecimientos y el drama que se viene sufriendo en el país. Con el argumento de "ayuda humanitaria" o la instalación de un “canal humanitario”, lo que busca el imperialismo y los gobiernos de la región no es más que empeorar el drama, tal como estamos observando con la transformación de las fronteras en puntos calientes y militarizados.

El verdadero contenido de estas preocupaciones “humanitarias” no es otro que encubrir los aprestos intervencionistas y legitimarlas ante la opinión pública internacional, mientras hacen preparativos para un eventual agravamiento de la situación interna en el país que, por ejemplo, pudiera detonar una mayor migración o un colapso interno. Pretendiendo recuperar la influencia política del imperialismo sobre el país a través de un gobierno títere y volver a hacer grandes negocios a costa del pueblo trabajador.

El Gobierno de Maduro salió a condenar la medida de Trump, declarando que "constituyen una nueva agresión imperial orientada a intensificar el ataque a nuestro pueblo, pretendiendo por la vía del bloqueo comercial, la persecución financiera y el boicot económico caotizar nuestra economía". Pero las declaraciones de Maduro no pasan de palabras pues en los hechos ha venido pagando una cuantiosa deuda externa en vez de usar esos recursos para aliviar los sufrimientos del país, además de que avanza en un proceso de mayor apertura al capital extranjero ofreciéndole una mano de obra barata producto de las megas devaluaciones de la moneda.

No a las sanciones y a la injerencia imperialista

La salida a la crisis política y la catastrófica situación económica que vivimos en Venezuela no puede ser resuelta por medio de la intromisión extranjera, menos la de Estados Unidos o de las otras potencias imperialistas como las europeas. El gobierno de Maduro viene aumentando de los padecimientos del pueblo descargando la brutal crisis sobre sus espaldas, así como avasallando cada vez más los derechos democráticos elementales en el marco de un bonapartismo mucho más duro.

La salida a la situación de catástrofe económica solo vendrá de la mano de los trabajadores y del pueblo, ajustando cuentas tanto con un gobierno que nos hunde en la pobreza y nos hace pasar los mayores padecimientos, así como también con una derecha que tiene un histórico ADN golpista y responsable de hundir también al país llevándolo a la miseria como fue en la década de los ochenta y los noventa, y que hoy aplaude las sanciones. Ninguno de ellos tiene el más mínimo interés de favorecer los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre de Venezuela. Por eso somos categóricos en rechazar las sanciones y agresiones imperialistas que solo aumentan el drama del pueblo venezolano y lo que buscan es imponer gobiernos dóciles en la región en función de sus intereses.







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