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Trump enojado por la publicación de las preguntas que le hará el fiscal especial

Donald Trump calificó de "vergonzosa" la publicación en el diario New York Times de las preguntas que el fiscal especial le va a hacer sobre la relación de su campaña con Rusia.

Miércoles 2 de mayo | 12:05

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tachó este martes de "vergonzoso" que el diario The New York Times obtuviera y publicara el pasado lunes las preguntas que el fiscal especial Robert Mueller quiere hacerle como parte de su investigación acerca de la injerencia rusa en las elecciones de 2016.

"Muy vergonzoso que las preguntas relacionadas con la Caza de Brujas Rusa se ’filtraran’ a los medios. No hay preguntas sobre el Complot", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

"Veamos... Tenemos un crimen inventado, falso, el Complot, que nunca existió, y una investigación que empieza con información confidencial ilegalmente filtrada. ¡Estupendo!", agregó.

Trump se pronunció así a pesar de que el New York Times aseguró este lunes que la lista de 49 preguntas que obtuvo proviene de las notas que tomaron los propios abogados del presidente en una reunión en marzo, lo que descarta la posibilidad de que la oficina de Mueller sea la responsable de la filtración.

El diario neoyorquino precisó que las preguntas se las proporcionó "una persona que está fuera del equipo legal de Trump", pero que la lista que obtuvo fue la que recopilaron los abogados del presidente en su reunión con el equipo de Mueller en marzo.

Trump trató de bajar el dramatismo de la filtración al alegar que ninguna de las preguntas filtradas trata sobre el "complot" entre su campaña electoral y Rusia, algo que no es cierto, porque al menos una decena de las preguntas están relacionadas con ese tema.

Por ejemplo, Mueller quiere preguntar a Trump si sabía algo sobre "algún contacto de su campaña, incluido de (su exjefe de campaña) Paul Manafort, con Rusia sobre una posible asistencia a la campaña".

No obstante, el cuestionario revela un mayor interés de Mueller en la posibilidad de que Trump haya podido incurrir en obstrucción a la justicia que en la idea de una coordinación entre su campaña y Rusia.

Al respecto, Trump tuiteó: "¡Parecería bastante difícil obstruir la justicia por un crimen que nunca ocurrió! ¡Caza de brujas!".

Entre las preguntas sobre ese tema, hay algunas sobre el despido del exdirector del FBI James Comey, sobre si Trump se planteó echar también a Mueller y sobre si el presidente sondeó sobre un indulto a su exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn, cuando este se planteó colaborar con la investigación rusa.

El equipo de Mueller entregó las preguntas al entorno legal de Trump, liderado entonces por su abogado John Dowd, con el objetivo de convencerles de que permitieran que el fiscal especial interrogara al presidente, algo que llevan meses tratando de lograr.

Trump quería programar ese interrogatorio, pero Dowd se resistió a facilitar ese encuentro por considerar que la naturaleza de las preguntas podría perjudicar al presidente, y finalmente renunció a su cargo en marzo, pocos días después de recibir las preguntas, según el Times.

El equipo legal de Trump está liderado ahora por el exalcalde de Nueva York Rudy Giuliani, quien se reunió la semana pasada con Mueller para reabrir las negociaciones sobre un posible interrogatorio al presidente y se mostró abierto a esa idea, según el diario The Washington Post.

Las amenazas de Mueller

Los cambios en el equipo legal de Trump y la posición de Giuliani tienen que ver con una amenaza que había proferido Muller en marzo y que se hizo conocida este miércoles. Según publicó el The Washington Post, Mueller amenazó al equipo legal de Donald Trump con una citación si el presidente se negaba a colaborar y ser interrogado.

Mueller hizo esta advertencia durante una reunión el pasado 5 de marzo, según revelaron al rotativo capitalino bajo condición de anonimato cuatro personas con conocimiento del encuentro.

Ante las dudas de los abogados de Trump sobre la estrategia a seguir con la investigación, que incluían la no colaboración, Mueller puso sobre la mesa la posibilidad de citar al presidente para comparecer ante un gran jurado.

Esta advertencia provocó el enfado de los abogados. Uno de ellos, John Dowd, que en ese entonces lideraba el equipo legal, le habría respondido: "Esto no es un juego. Estás jodiendo con el trabajo del presidente de los Estados Unidos".

Mueller fue designado hace un año por el Gobierno para buscar la presunta injerencia rusa en las elecciones a la Casa Blanca de 2016 y los posibles nexos entre la campaña de Trump y el Kremlin, aunque la investigación se ha ampliado a otros aspectos.

El enojo de Trump con las filtraciones y la posible citación de Mueller tiene que ver con que la investigación en torno a la llamada trama rusa se va haciendo más estrecha sobre su entorno y su propia persona. Además Muller diversificó la investigación sobre otros casos como el pago del abogado personal de Trump a una reconocida actriz porno para ocultar la relación que ambos mantenían y que Mueller cree podría haber sido utilizada como extorsión sobre el presidente por parte de Rusia.

Para sumar inquietud al caso, este miércoles se conoció que Ty Cobb, el abogado de la Casa Blanca que representa a Trump en la investigación rusa, se retirará de su puesto a finales de mayo. Las informaciones de los medios señalan que la Casa Blanca contratará a Emmet Flood, el veterano abogado de Washington que representó a Bill Clinton en su impeachment. Una designación que puede indicar que Trump se prepara para un alto nivel de litigiosidad ante la investigación de Mueller.

Trump trata de equilibrar la sumatoria de problemas domésticos, que acumula sin cesar, con una mezcla pragmática de guerrerismo y diplomacia en el plano externo. Eso le puede resultar suficiente para mostrar una imagen de "estadista" ante el resto del mundo pero no le alcanza para proyectar su propio liderazgo hacia el interior de Estados Unidos, y de su propio partido, el republicano. No se trata de una cuestión menor a pocos meses de celebrarse las elecciones legislativas de medio término en las que, si lo logran "enderezar el barco", los republicanos podrían perder la mayoría parlamentaria en la cámara baja y sufrir derrotas en muchos estados, incluyendo aquellos en los que Trump arrasó en las presidenciales de 2016.







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