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Trump elige para medioambiente a un escéptico del cambio climático

El fanático defensor de la industria de combustibles fósiles, Scott Pruitt, es el elegido por Trump para liderar la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en inglés).

Viernes 9 de diciembre de 2016 | Edición del día

Scott Pruitt, un escéptico del cambio climático y defensor de la industria de combustibles fósiles, es la paradójica elección del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, para liderar la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en inglés).

De ser confirmado por el Senado, Pruitt sucederá a Gina McCarthy, la directora de la EPA bajo el Gobierno del presidente Barack Obama.

La elección de Pruitt, fiscal general de Oklahoma, se trata de un importante cambio de rumbo en materia medioambiental. Si bien Estados Unidos, incluso bajo la administración Obama, siempre se encargó de retrasar lo más posible los plazos para una negociación mundial de eliminación o disminución drástica de gases de efecto invernadero, la decisión de poner a Pruitt a la cabeza de la agencia es como poner a un pirómano a apagar un incendio.

Pruitt es un negacionista confeso y este año afirmó en la revista conservadora National Review que "Los científicos continúan en desacuerdo sobre el grado y alcance del calentamiento global y su conexión con las acciones de los seres humanos. El debate debería ser alentado -en clases, foros públicos, y las salas del Congreso-".

En su comunicado de aceptación del cargo, remarcó claramente cuáles serán sus prioridades:

Los ciudadanos estadounidenses están cansados de ver miles de millones de dólares drenados de nuestra economía debido a innecesarias regulaciones de la EPA

La paradoja va aún más lejos si se tiene en cuenta que Pruitt ha encabezado en los últimos años dos demandas contra la agencia medioambiental federal que Trump le ha asignado ahora dirigir, y se ha situado claramente del lado de la industria del petróleo y el gas.

En ambos casos, lo ha hecho con el argumento de que el Gobierno federal se había sobrepasado a la hora de exigir a los estados que cumplieran con regulaciones de la EPA para controlar las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero.

Para Pruitt, de 48 años, las críticas carecen de cualquier fundamento, ya que "el trabajo del fiscal general es defender los intereses de los ciudadanos de Oklahoma".

"Esto incluye proteger la economía de Oklahoma de los peligrosos efectos de la extralimitación federal de agencias como la EPA. El sector energético es un motor fundamental de la economía de Oklahoma", agregó en declaraciones a The New York Times hace dos años.

Oklahoma es actualmente uno de los principales estados productores de petróleo y gas, especialmente gracias al desarrollo de la fracturación hidráulica o "fracking".

Un reporte del Servicio Geológico de EE.UU. (USGS) de 2015 advirtió que la actividad sísmica inducida ha aumentado notablemente en EE.UU. desde 2009, y la ha asociado al "boom" petrolero con la técnica de la fracturación hidráulica, con especial incidencia en el centro del país y Oklahoma a la cabeza.

En 2010, este estado registró tres terremotos superiores a la magnitud 3 en la escala de Richter, mientras que en 2015 fueron 907.

Pruitt también ha impulsado o formado parte de diversas iniciativas judiciales por parte de estados republicanos para frenar órdenes federales para detener la protección a inmigrantes indocumentados menores de edad, evitar que la reforma de salud obligue a los empleadores a ofrecer cobertura contraceptiva por motivos religiosos, y aligerar la reforma financiera.

Pruitt se podría hacer cargo de la EPA, una vez que Trump asuma el 20 de enero la Presidencia y sea confirmado por el Senado.






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