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Trump complicado por el "Rusiagate" tras el despido del director del FBI

Trump amenazó este viernes al exdirector del FBI para que no haga públicas sus conversaciones, mientras que el New York Times dio a conocer que Trump le habría exigido lealtad.

Viernes 12 de mayo | 09:14

La conexión de la campaña de Trump con el Kremlin, antes y después de ganar la presidencia, acompaña al magnate como un fantasma desde hace meses, pero el despido del director del FBI le echó nafta al fuego del llamado "Rusiagate". Este termino que intenta hacer un paralelismo con el "Watergate" que terminó con el gobierno de Nixon se instaló esta semana por las suspicacias de que la destitución del exjefe de inteligencia James Comey tenía relación directa con la investigación sobre los lazos de Trump con Rusia. El diario New York Times por su parte publicó un artículo denunciando que Trump le habría exigido lealtad a Comey a como de asumir como presidente.

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La hipótesis de la conexión rusa, aunque fue negada de plano por el gobierno estadounidense, volvió a emerger este viernes cuando Trump, amenazó desde su cuenta de Twitter al exdirector del FBI, James Comey, diciendo que no se le ocurra filtrar a la prensa las conversaciones que mantuvo con él.

"A James Comey más le vale que no haya cintas de nuestras conversaciones antes de que él empiece a filtrar a la prensa", aseguró Trump esta mañana en un críptico mensaje en la red de Twitter.

La amenaza de Trump se da después de que personas cercanas a Comey indicaran a la prensa que es "imposible" que el exdirector del FBI le confirmara al presidente que no estaba bajo investigación por posibles vínculos con representantes del gobierno ruso, que intentaron interferir en el resultado de las elecciones.

En la carta en la que Trump notificó el despido inmediato a Comey, el mandatario añadió un extraño párrafo en el que agradecía a Comey confirmarle "en tres ocasiones" distintas que no estaba bajo investigación en el caso de la posible coordinación de la campaña del republicano y representantes del Kremlin que lidera el FBI.

Esa posibilidad implicaría que Comey incumplió las normas del FBI que en teoría no debe discutir investigaciones en marcha con personas implicadas o con intereses en la misma.

Lealtad

Según un artículo publicado este miércoles por el New York Times, Trump le exigió al exdirector del FBI James Comey "lealtad" cuando llegó en enero a la Casa Blanca, pero éste tan solo le ofreció "honestidad". Sucedió durante una cena privada una semana después de la toma de posesión del 20 de enero, según explicó Comey a algunos de sus colegas, que tras su despido hablaron bajo condición de anonimato con el diario neoyorquino.

En un punto de la conversación, después de que Trump alardease de su victoria en las elecciones y de las "multitudes" que reunía en sus mítines, el presidente le pidió a Comey que le "jurase lealtad". Éste habría rechazado esa petición y, en su lugar, le prometió que siempre sería "honesto" con él, pero insistió en que no sería "de fiar" en el sentido político del término.

Según el NYT, insatisfecho con la respuesta Trump le instó hasta dos veces más a jurarle lealtad, pero Comey no cedió, siempre según la versión del exdirector del FBI.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, salió al rescate de Trump y dijo que la versión del exdirector del FBI no es un "relato preciso" de lo que sucedió en la cena y que el presidente nunca le exigiría "lealtad personal", sino lealtad al pueblo y a la patria.

Este jueves, en una entrevista con la cadena NBC, Trump dijo que Comey "es un fanfarrón" y que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) era "un descontrol" desde hacía tiempo

El NYT viene estando a la cabeza de la campaña para demostrar que el despido de Comey tuvo una relación directa con los lazos de Trump y el Kremlin. En un editorial publicado el jueves directamente exigió al fiscal general adjunto que en un acto de honor denuncie publicamente esta situación, "como lo hicieron los fiscales del caso Watergate". Es decir un intento de conectar ambos casos y deslizar solapadamente la idea de un juicio político o impeachment a Trump, aunque sin decirlo. Una suerte de guerra de baja intensidad entre la Casa Blanca y los medios ligados al estáblishment (demócrata).

La Casa Blanca dijo en un comienzo que el despido estuvo motivado por las recomendaciones del Departamento de Justicia, del que depende el FBI, por el mal manejo de la investigación sobre el manejo de las comunicaciones de Hillary Clinton, rival de Trump, en las elecciones cuando era secretario de Estado, algo que le pudo costar los comicios a la demócrata.

No obstante, el despido ha generado una gran controversia, dado que Comey era el encargado de liderar la investigación sobre la supuesta interferencia de Moscú en las elecciones de noviembre y la relación entre funcionarios rusos y miembros de la campaña electoral de Trump. Por su parte, Trump ha vinculado indirectamente en todos sus comentarios desde la salida de Comey su decisión al manejo del exdirector del FBI en la investigación sobre Rusia, que él considera una invención sin fundamento para atacarle.






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