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GIRA ASIATICA

Trump cambió su retórica y culpó a Obama por el déficit con China

Trump sucumbió ante las fastuosas celebraciones con las que Xi Jinping lo recibió en China y suavizó dramáticamente sus críticas sobre el desequilibrio comercial.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Jueves 9 de noviembre | 13:43

Lejos de los discursos de campaña en los que Trump cargaba contra China por "robar" millones de empleos estadounidenses, y en los que prometía reducir el déficit comercial, el magnate cambió completamente su retórica en su segundo día en Beijing.

Tras una jornada con fastuosas celebraciones en las que el presidente Chino Xi Jinping desplegó un juego de espejos de colores que al parecer hicieron "sucumbir" a Trump, el presidente estadounidense suavizó por completo su discurso y cargó directamente contra las anteriores administraciones por el déficit que EEUU mantiene con China.

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Aunque siguió afirmando que la relación comercial con China es injusta, Trump aseguró "no le reprocho nada a China. Después de todo, ¿quién puede reprocharle a un país que se aproveche de otro para el bien de sus ciudadanos?". Y continuó "en cambio le reprocho a las precedentes administraciones, que permitieron que este déficit comercial incontrolable se formara y creciera".

Un "milagro" comercial

Trump y Xi Jinping hablaron después de participar en una ceremonia en la que se firmaron acuerdos comerciales por un valor de 250.000 millones de dólares. Estos acuerdos incluirían un "desarrollo conjunto" entre el estado de Alaska, la estatal China Petrochemical Corp (Sinopec), y el Bank of China para un construir un gasoducto de gas natural estadounidense "que implica una inversión total de hasta 43.000 millones de dólares". 

En la ceremonia también se firmaron acuerdos con el fabricante de aviones Boeing Co, General Electric Co y el gigante de chips Qualcomm Inc.

Para darle una mística que continúe con las pompas del primer día, el ministro de Comercio chino, Zhong Shan, dijo sobre los acuerdos "Realmente esto es un milagro". Sin embargo como destacan analistas del Financial Times "La mayoría de los acuerdos anunciados el jueves parecían memorandos de entendimiento no vinculantes o acuerdos anteriores que habían sido reempaquetados para la visita de Trump".

William Zarit, presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en China, trató de bajarle un poco el precio a los acuerdos y dijo que si bien apuntaban a una "fuerte, vibrante relación económica bilateral (...) Aún así, todavía necesitamos enfocarnos en equilibrar el campo de juego porque las compañías estadounidenses siguen estando en desventaja al hacer negocios en China".

Hugo Brennan, analista para Asia de la consultora Verisk Maplecroft, también fue crítico del acuerdo firmado y dijo que "permiten a Trump mostrarse como un maestro para sellar acuerdos, mientras distrae de la falta de progreso sobre reformas estructurales para la relación comercial bilateral".

De cualquier manera, el objetivo de lograr que Trump bajara el tono sobre los temas más espinosos de la relación bilateral, donde el déficit comercial es uno de los puntos clave, ya estaba cumplido. Los espejos de colores de Xi Jinping tuvieron, al parecer, el efecto deseado.








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