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Trump autorizó la construcción del polémico oleoducto Keystone

El proyecto había sido cancelado por su enorme impacto ambiental, tras siete años de lucha y denuncias. Trump autorizó este viernes el inicio de su construcción.

Viernes 24 de marzo | 11:50

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó este viernes a la empresa canadiense TransCanada la construcción del oleoducto Keystone XL. El proyecto había sido cancelado bajo el gobierno de Obama, tras siete años de lucha de las organizaciones ecologistas que lo rechazaban por el enorme impacto ambiental que generaría.

El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, anunció en un comunicado la decisión de Trump que permitirá a la compañía canadiense "construir, operar y mantener" instalaciones de gasoductos en el estado de Montana, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

En un comunicado, el presidente de TransCanada, Russ Girling, consideró que la autorización de Trump supone "un hito importante" para la construcción del oleoducto y allana el camino para su puesta en marcha.

"Estamos muy agradecidos al Gobierno del presidente Trump por revisar y aprobar esta importante iniciativa, estamos deseando trabajar con ellos para continuar invirtiendo en el fortalecimiento de la estructura energética de América del Norte", añadió Girling. Estas declaraciones de TransCanada expresan el agradecimiento de la empresa a Trump por lo que será un proyecto multimillonario, con un gran impacto ambiental y con bajas restricciones.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, fue hasta enero pasado jefe de la petrolera ExxonMobil, que tiene inversiones en las arenas bituminosas canadienses de las que se nutriría el oleoducto

Trump ya había anunciado en su primer semana en la Casa Blanca que iba a volver a poner en marcha los polémicos oleoductos de Keystone y Dakota Access. Ambos tuvieron una enorme oposición y generaron marchas sobre Washington, y en otros estados, desde la asunción del nuevo presidente.
El autorización firmada este viernes por Trump implica la puesta en marcha directa del proyecto.

Un proyecto polémico

El oleoducto Keystone XL pretende transportar unos 830.000 barriles diarios de crudo sintético y bituminoso diluido desde la provincia canadiense de Alberta a distintos lugares de Estados Unidos, incluidas refinerías de Texas en el Golfo de México.

El sistema empleado para la extracción del petroleo se ha demostrado altamente contaminante y dañino para el medio ambiente

El proyecto había sido presentado originalmente por TransCanada en 2008 pero se vio afectado por las objeciones del estado de Nebraska y grupos ambientales, por lo que la empresa canadiense ajustó su ruta y volvió a postular su proyecto ese mismo año.

Una de las principales razones de los activistas y las organizaciones ambientalistas que se oponen a la construcción del oleoducto tiene que ver con la forma de extracción de petróleo de las arenas bituminosas canadienses. El sistema empleado, que incluye el conocido como fracking, se ha demostrado altamente contaminante y dañino para el medio ambiente. Por otra parte el oleoducto al cruzar varios estados, afectaría indefectiblemente el medioambiente de numerosas zonas, sin contar que puede alterar los cursos de agua o que algún eventual accidente pueda contaminar el subsuelo de regiones enteras.

La oposición sistemática al proyecto, durante siete años, que fue ganando cada vez más relevancia y adeptos entre su propuesta original en 2008 fue la verdadera causa por la que el gobierno de Obama decidió cancelar su construcción. La lucha de los ambientalistas había traspasado las fronteras y se había hecho conocida a nivel mundial, mientras que Obama esbozaba un discurso de lucha contra el cambio climático que se demostraba poco creíble.

Por la misma razón, en el tramo final de su gobierno Obama frenó el proyecto de Dakota Access que era duramente resistido por organizaciones ambientalistas y por habitantes nativos de la región, y que prometía terminar en una batalla campal abierta entre la guardia nacional y los manifestantes, con consecuencias impredecibles.

Estos dos proyectos son los que Trump activó a días de asumir. La medida firmada en ese momento prometía que el Departamento de Estado tomaría una decisión sobre si recomendar o no el oleoducto Keystone en un plazo de 60 días tras recibir la petición de TransCanada, que la presentó el pasado 26 de enero.

El plazo para revisar esa solicitud vencía el próximo lunes 27, por lo que la Casa Blanca ya había dicho que tendría novedades "pronto" sobre el proyecto.

Los intereses de Tillerson

Pero aún hay mas. El proyecto supone un negocio multimillonario que involucra a miembros del gabinete de Trump, lo que puede explicar de alguna manera la celeridad con que se tomaron las decisiones.

El nivel de "conflicto de intereses" es tan obsceno que tuvieron que cambiar el circuito normal de aprobaciones para el oleoducto ya que el propio secretario de Estado, Rex Tillerson, fue hasta enero pasado jefe de la petrolera ExxonMobil, que tiene inversiones en las arenas bituminosas canadienses de las que se nutriría el oleoducto.

Es por esto que la autorización del proyecto que debería proceder normalmente del secretario de Estado, terminó siendo firmado por el subsecretario, Thomas Shannon, obligando a Tillerson a apartase de las deliberaciones sobre Keystone.
Se trata de un gesto sin ningún tipo de utilidad práctica ya que la celeridad de los tiempos en las que se analizó y aprobó el proyecto indican que ya todo estaba negociado para favorecer a las empresas involucradas, entre ellas a la propia ExxonMobil, que recibe así el "primer regalo" de parte de Tillerson, por los años en los que prestó servicios para esa compañía.

Se espera que los activistas y las organizaciones ambientalistas organicen protestas a partir de esta misma semana.








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