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Trump anunció fuerte recorte de impuestos a favor del gran capital

El Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, fue el portavoz de una reforma tributaria que beneficiaría a grandes compañías y al sector de la especulación financiera.

Gastón Remy

Docente universitario | Facultad Cs. Económicas UNJu

Jueves 27 de abril | 00:40

El gobierno del presidente Donald Trump lanzó este miércoles una fuerte rebaja de impuestos y tuvo a uno de sus principales voceros en el Secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

Mnuchin, ex ejecutivo de Goldman Sach, acompañado por otro ex banquero, Gary Cohn, explicó que el proyecto de reforma fiscal que se solicitará al Congreso, se propone una rebaja del 35% actual al 15% en las tasas impositivas que pagan las sociedades al Estado.

En el caso de las especuladoras inmobiliarias y hedge funds el beneficio de la reforma sería aún mayor, de 39% a 15%. Y recordemos que dentro del plan de Trump, se incluyen otras medidas a favor del capital financiero y especulativo, como son la quita de algunas tibias regulaciones aplicadas por la administración Obama luego de la crisis de las hipotecas.

La tasa actualmente vigente para las sociedades es una de las más elevadas entre los países ricos de la OCDE, aún cuando en la práctica es inferior al 35%, debido a las exenciones y deducciones permitidas.

Estas medidas a favor de los sectores más concentrados de la economía norteamericana tuvieron algunos antecedentes desde la llegada de Trump a la Casa Blanca. La nueva administración hizo desaparecer el impuesto de sucesiones, redujo los tramos fiscales del Impuestos sobre la Renta de las Personas Físcas (IRPF) de siete a tres (10%, 25% y 35%) y rebajó la carga del sector más rico del 39% al 35%.

A su vez, el plan presentado abriría la puerta a un trato benévolo para las repatriaciones de capital de las empresas y a la desaparición de casi todas las deducciones del impuesto sobre la renta, salvo la desgravación por hipotecas y las donaciones a Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Se incluiría la aplicación de un tipo cero para parejas que ganen menos de 24.000 dólares al año y la recuperación de un 20% sobre los dividendos, que dejarían de sumarse así a los ingresos de los inversores, algo que elevaba su factura fiscal.

Aunque Mnuchin deslizara que “la reducción impositiva estará destinada en primer lugar a las pequeñas empresas”, el corazón de la reforma y las medidas anunciadas reafirman una política fiscal claramente orientada hacia los ricos.

Una apuesta fuerte de Trump

La propuesta impositiva de Trump, "será el mayor recorte de impuestos en la historia fiscal de nuestro país", dijo Mnuchin en la mañana del miércoles durante un panel con inversionistas.

Algunos analistas la comparan con la política de Ronald Reagan, cuando el ex presidente que encabezó la ofensiva neoliberal efectuó una fuerte rebaja impositiva, a la vez que realizó una ampliación del gasto militar. El resultado fue un considerable incremento del déficit fiscal, cuestión que se tradujo en una suba de las tasas de interés para financiar el déficit y un fortalecimiento del dólar, que le restó competitividad en el comercio exterior a la economía.

En este caso, según analistas un recorte de esta magnitud podría significar 2 billones de dólares adicionales de déficit en apenas una década.

La mayor controversia está en torno al aumento del déficit fiscal que se desprende de esta reforma y que en 2016 se situó en 3,2% del PIB (587.000 millones de dólares).

Frente a semejante desequilibrio fiscal se pone en cuestión la capacidad de absorberlo que tiene la economía norteamericana que desde la crisis de 2008 no crece por encima del 2,6%. Según un estudio mencionado por el diario El País, sería necesario un crecimiento del PBI del 5% en forma sostenida si se pretende recuperar el dinero cedido por el Estado a las compañías con la reforma y evitar un descalabro en el déficit fiscal que ya de por sí es muy elevado.

En el Congreso la iniciativa caerá en manos de un cuerpo de legisladores divididos entre la idea de reducir impuestos y las preocupaciones con el creciente déficit público.

"Estamos trabajando para hacer esto rápidamente", dijo Mnuchin, quien añadió que "es parte del impacto por los primeros 100 días" del nuevo gobierno.

El anuncio intenta aportar algo de claridad al plan económico de Trump en momentos en donde se cuestiona si efectivamente existe tal plan, si hay algún rumbo estratégico más definido o una visión más clara como afirma un editorial del New York Times.

De confirmarse y aprobarse esta reforma, que como decimos aún no está claro si cuenta con el apoyo en el Congreso (tanto de los republicanos como de los demócratas), sería una muestra de cierta fortaleza de Trump, luego de la derrota que tuvo su intento de retirar el plan de salud, el “Obamacare”, que dejaba sin asistencia médica al menos a 14 millones de personas.

Entre los vaivenes de Trump también se encuentra el retroceso en la construcción del muro en la frontera con México por el desacuerdo en aumentar el déficit fiscal entre representantes de su propio partido o la posibilidad creciente de dejar para más adelante la suba de los aranceles para las importaciones desde China. No sólo eso, las relaciones geopolíticas con Rusia también pegaron un giro desde el bombardeo a Siria.

En sus primeros meses de gobierno se puede ver como Trump hizo de su discurso nacionalista una cobertura demagógica con la cual está tomando una serie de medidas claramente a favor de los sectores más concentrados de la economía, muy lejos de los sectores de la clase obrera desencantados con la globalización que le dieron su apoyo contra el establishment económico y las elites gobernantes a la espera de medidas que defendieran el empleo y mejoraran sus condiciones de vida.

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