Internacional

MÉXICO-EE.UU.

Trump, Peña y el muro

Donald Trump, en su primera conferencia de prensa como presidente electo, ratificó la construcción del muro y que lo pagará México. Peña Nieto responde que no pagará, pero anuncia más seguridad en la frontera.

Bárbara Funes

México D.F |

Jueves 12 de enero | 12:35

El magnate que gobernará Estados Unidos afirmó en la conferencia de prensa “Respeto al gobierno y amo al pueblo de México (...) El Gobierno de México es excelente, no los culpo por lo que está sucediendo. No lo culpo por aprovecharse de nosotros. México se ha aprovechado de Estados Unidos” y “Yo voy a empezar ya. No quiero empezar año y medio (…) Empezaremos a construir el muro y México lo va a pagar”. ¿Cómo? Probablemente, a partir de un gravamen fiscal.

Así, el presidente electo Donald Trump asesta una nueva humillación a México, un guiño para sus electores, trabajadores, así como pequeños y medianos empresarios perjudicados por la globalización. Llegó a afirmar que México “sacó provecho de Estados Unidos” y que por eso consiguió que las empresas estadounidenses invirtieran aquí.

Leer: ¿Qué tanto cambiará el mundo Trump?

Lo que no dice es que son los bajos salarios que hay en México, junto con incentivos fiscales y otros beneficios que reciben por parte de los gobiernos (como la donación de terrenos) los factores que atrajeron las inversiones extranjeras al sur del río Bravo.

Tampoco dice que la superexplotación de los migrantes mexicanos -que también perciben los salarios más bajos en EE.UU. y altos niveles de precarización laboral- benefició claramente a los empresarios estadounidenses. No sólo a quienes los emplearon en forma directa. Sino al conjunto de la clase empresarial, que se valió de las condiciones vulnerables de los migrantes indocumentados para presionar a la baja los salarios y las condiciones laborales del conjunto de la clase trabajadora multiétnica estadounidense.

Menos aun menciona Trump los millonarios beneficios que obtuvo y obtendrán las trasnacionales -incluyendo las estadounidenses- de la aplicación de las reformas estructurales en México, empezando por la laboral que legalizó la subcontratación, luego la educativa y la energética.

Y es en particular la reforma energética -diseñada por el equipo de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado- la que llevó a la subasta de los campos petrolíferos y el vaciamiento de Pemex (con decenas de miles de despidos) que convirtieron a México, un país petrolero, en importador de combustibles. El camino que ha llevado al actual gasolinazo, que ya provocó aumento de precios, no sólo de las tarifas eléctricas, sino también de productos de la canasta básica, como las tortillas.

La respuesta de Peña Nieto

El presidente Peña Nieto -en el punto más bajo de su popularidad de su mandato (menos de 25%)- respondió ante la ofensiva de Trump que México no pagará por la construcción del muro en la frontera con EE.UU. y detalló que se invertirá en modernizar y aumentar la seguridad en esa zona. Lo hizo en la reunión con embajadores y cónsules.

También afirmó que México aumentará la inversión en infraestructura y tecnología para modernizar y fortalecer la seguridad en la frontera con Estados Unidos, con el objetivo de reducir los tiempos en los cruces fronterizos y dar facilidades así al comercio bilateral. Más aun que en la era Obama, cuando posicionó al país como estado tapón ante la ola migratoria que llegó desde Centroamérica.

A su vez, Peña Nieto exhortó a permitir el libre flujo de remesas que envían los migrantes a sus familias en México. Cabe destacar que en 2016, hasta noviembre, México recibió 2,362.905082 millones de dólares en remesas.

Al cierre de su discurso, el presidente demandó a Estados Unidos trabajar en común para detener “el tráfico ilegal de armas y dinero de procedencia ilícita desde ese país a México”. Como si no fueran las administraciones de uno y otro país las que dejaron correr la venta de armas que tan beneficiosa resultó a la industria armamentística estadounidense, y las que también han permitido históricamente el florecimiento del tráfico de drogas.

Hace pocos días, golpeado por el descontento que se expresa en las numerosas protestas que recorren el país contra el gasolinazo, y también por la depreciación del peso mexicano y el debilitamiento del crecimiento económico, Peña Nieto apostó al nombramiento de su amigo Luis Videgaray -gestor de la visita de Trump- para negociar con la nueva administración estadounidense.

Este nombramiento también provocó repudio, no sólo porque Videgaray ha estado involucrado en escándalos de corrupción - como la de su mansión en Malinalco, Estado de México- sino también porque el flamante secretario de Relaciones Exteriores declaró “Vengo a aprender”.

La realidad es que mientras Peña respondió de una manera considerada menos defensiva por la prensa internacional, apuesta a la negociación con el magnate a partir de la buena relación que mantiene Videgaray con Jared Kusher, yerno de Trump, recientemente nombrado consejero del nuevo presidente estadounidense.

Peña Nieto -quien impulsó las reformas estructurales en beneficio de las trasnacionales y duplicó la deuda externa de México- no va a frenar las deportaciones ni el cierre de empresas y traslado a Estados Unidos que son parte del programa de gobierno de Donald Trump. Dice que quiere mantener las inversiones extranjeras en el país: pero siempre lo hará en beneficio del gran capital y en detrimento de las condiciones de vida de las mayorías.

Contra Peña y contra Trump

La vía para frenar el terremoto Trump es la lucha unida de la clase trabajadora y los sectores populares a un lado y otro de la frontera, con sus métodos como el paro y la huelga.

En México, contra el gasolinazo, las reformas estructurales, el muro y las deportaciones. Con nacionalizaciones bajo control de los trabajadores de toda fábrica que cierre o despida, incluyendo la renacionalización de las áreas privatizadas de Pemex y los campos petrolíferos.

En Estados Unidos, luchando por plenos derechos sindicales, políticos y laborales para la clase trabajadora migrante, así como para el conjunto de la clase trabajadora multiétnica que vive al norte del río Bravo. También enfrentando en las calles el racismo y el machismo de Trump y todos los ataques que prepara la nueva administración contra derechos democráticos, como el derecho al aborto.

En esta perspectiva es que se llevará a cabo una movilización anti Trump y anti Peña el próximo 20 de enero a las 16 hs., desde la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México hacia el zócalo capitalino, en simultáneo con manifestaciones que se realizarán en Estados Unidos para repudiar la toma de posesión de gobierno del magnate republicano.




Temas relacionados

#AbajoelMuro   /   México   /   Donald Trump   /   Enrique Peña Nieto   /   Estados Unidos   /   Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO