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A 65 AÑOS

Triunfo de Eisenhower: cuando los republicanos volvieron a la Casa Blanca

En las elecciones del 4 de noviembre de 1952 Eisenhower-Nixon se imponían sobre el candidato demócrata Adlai Stevenson. En enero de 1953 Dwight D. Eisenhower se consagraba como el 34° presidente de los Estados Unidos.

Paula Schaller

Licenciada en Historia - Conductora del programa Giro a la Izquierda

Sábado 4 de noviembre | Edición del día

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En las elecciones del 4 de noviembre de 1952 la dupla Eisenhower-Nixon se imponía con el 55,2 % de los votos sobre el candidato demócrata Adlai Stevenson, gobernador de Illinois. ​De esta forma, en enero de 1953 Dwight D. Eisenhower se consagraba como el 34° presidente de los Estados Unidos, y gobernaría durante dos mandatos hasta 1961. El retorno de los republicanos al gobierno luego de dos décadas marcaba el recrudecimiento de la política anti-soviética de los círculos dirigentes norteamericanos en el marco de la Guerra Fría.


Eisenhower y Nixon

Ike. De la guerra al salón oval

Eisenhower, más conocido popularmente como Ike, alcanzó su prestigio durante la Segunda Guerra Mundial siendo primero Comandante en Jefe de la operación de desembarco anglo-norteamericano en el norte de África (que posibilitó el desembarco en Sicilia) y luego designado a la cabeza de la organización y dirección militar del desembarco de Normandía, la llamada operación Overlord que fue decisiva en el Frente Occidental y considerada una de las grandes hazañas militares de la guerra. Eisenhower dirigió la ofensiva contra la Alemania nazi a través de Francia hasta el encuentro en el río Elba con las tropas soviéticas que venían desde el Frente Oriental y que, avanzando de manera mucho más rápida, fueron las auténticas protagonistas de la liberación de Berlín.


En el desembarco a Normandía

Tras la rendición alemana fue Comandante en Jefe de las tropas de ocupación estadounidenses en Alemania y en 1951 se convirtió, por designación de Truman, en el primer Comandante Supremo de la recientemente creada OTAN. Desde esta plataforma de enorme gravitación en los asuntos internacionales Eisenhower fortaleció su perfil político, clave para promover su candidatura presidencial que fue alentada por el ala del Partido Republicano reticente a apoyar candidatos extremos como William Howard Taf cuyas ideas aislacionistas no encontraban eco en los grupos políticos dirigentes ni en la opinión pública norteamericana.

De la doctrina de la contención de Truman a la represalia masiva de Eisenhower
La llegada de Eisenhower al poder se dio en el contexto de la inmediata postguerra. Su predecesor, Harry Truman (que asumió la presidencia tras la muerte de Franklin D. Roosevelt en abril de 1945) había sido el responsable directo del lanzamiento de las bombas atómicas en Japón sobre el final de la Segunda Guerra Mundial y luego de la política de reconstrucción de Europa bajo control norteamericano conocida como Plan Marshall. Por estos años Estados Unidos determinaba su hegemonía imperialista a nivel económico, político y militar en el mundo y comenzaba a ser el epicentro del llamado “boom de posguerra”, un excepcional período de recuperación capitalista posibilitado por la histórica destrucción de capitales que había implicado la Gran Depresión primero y la guerra después. Comparado con las cifras de 1929, año del crack bursátil, las cifras de 1952 mostraban que la producción de bienes y servicios se había duplicado, la semana laboral se había reducido de 48 a 40 hs. en simultáneo a un incremento de la productividad de un 80 % y el número de automóviles y de equipos electrodomésticos en manos de la población se había elevado en un 100%.(1) Un acelerado crecimiento económico que cimentó la consolidación de la hegemonía económico-militar norteamericana. En este contexto, la disputa con la Unión Soviética pasó a jugar un papel central en la política tanto interior como exterior de Estados Unidos, con el avance de la persecución anti comunista y el recorte a las libertades democráticas encabezados por el senador republicano McCarthy (política conocida como macartismo) y el declive definitivo del alas aislacionista en los círculos dirigentes norteamericanos. Si la administración Truman fue una expresión de esto, la de Eisenhower lo acentuaría aún más.


Eisenhower y Franco

En su biografía sobre Eisenhower, Stephen Ambrose señala que su plataforma programática durante la campaña electoral de 1952 prometía “repudiar todos los compromisos contenidos en los acuerdos secretos, tales como los de Yalta, que ayudan a la esclavitud hacia el comunismo”, criticando la política de contención de Truman como “negativa, fútil e inmoral”, pues la contención “abandona incontables seres humanos al despotismo y al terrorismo sin Dios.”(2) De hecho, su política, que estuvo muy influenciada por el ultraconservador John Foster Dulles, Secretario de Estado y una de las figuras más prominentes de su gabinete que entre otras cosas recomendó a Francia el empleo de bombas nucleares en Vietnam, se presentó como un giro en la doctrina de contención que había sostenido Truman en materia internacional (sustentada en el criterio de evitar la expansión de la órbita de influencia soviética) hacia la llamada “doctrina de represalia masiva”, basada en el desarrollo de armamento que permitiera a los Estados Unidos imponer una “represalia masiva” a cualquier amenaza soviética. Uno de los focos de interés de su política exterior estuvo puesto en la región de Medio Oriente, donde la Unión Soviética pretendía ampliar su esfera de influencia. La compra por parte de Nasser de tanques checoslovacos, su reconocimiento diplomático de la República Popular China y su estrechos vínculos con Siria, aliada de la Unión Soviética, marcaban una preocupación para Estados Unidos que desde la guerra del Sinaí de 1956 -donde Inglaterra, Francia e Israel entraron en guerra contra el Egipto de Nasser por su pretensión de nacionalizar el estratégico canal- incrementó su influencia en la región. Asimismo, bajo la presidencia de Eisenhower comenzó en 1955 el apoyo norteamericano a Vietnam del Sur a través de equipamiento y entrenamiento a las fuerzas de seguridad sur-vietnamitas que torturaron y asesinaron a decenas de miles de campesinos en el contexto de la guerra civil contra el Frente de Liberación Nacional que más tarde llevaría a una intervención militar directa por parte de Estados Unidos.

El “Estado en las sombras” de la CIA

En el contexto de la Guerra Fría, la CIA (Agencia Central de Inteligencia) creada en 1947 a partir de la nueva Ley de Seguridad Nacional sancionada ese mismo año se convirtió en una pieza clave de la política antisoviética norteamericana. Como señalan distintos autores, se fue articulando una suerte de estructura estatal paralela –un Estado dentro de otro Estado, con un presupuesto cuantioso, separado y parcialmente encubierto, dotado de enormes poderes y recursos para el despliegue de la actividad militar sin control del Congreso. Si antes de la administración de Eisenhower las llamadas “actividades encubiertas” de la CIA se venían incrementando –“el presupuesto para las operaciones encubiertas había crecido, de los 4,7 millones en 1949, a 82 millones en 1952, el personal involucrado de 302 a 2.812 con un ‘personal por contrato’ adicional de 3.142 en ultramar”(3)- con su gobierno aumentaron aún más su escala, estando la CIA dirigida por Allen Dulles, hermano del ultrarreaccionario secretario de Estado. En marzo de 1954 se amplió el alcance de lo que se consideraban “operaciones encubiertas”: “propaganda, acción política, guerra económica, medidas de huida, evasión y evacuación, subversión contra estados hostiles o grupos que incluyan asistencia a los movimientos de resistencia, guerrilla y grupos de liberación; respaldo a elementos vernáculos y anticomunistas en los países amenazados del mundo libre; planes y operaciones engañosas, y todas las actividades compatibles que sean necesarias para lograr los propósitos de esta directiva.”(4) Operaciones que promovieron el golpe contra Mohammed Mossadegh en Irán en 1953 y contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, además de la enorme cantidad de atentados, sabotajes y ataques terroristas contra la revolución cubana en sus primeros años, son ejemplos del incremento de la actividad de la CIA.

Uno de los mayores fracasos de las operaciones encubiertas de la administración de Eisenhower fue la derrota de la invasión a Bahía de Cochinos en 1961, que si bien se dio ya bajo la presidencia de Kennedy había sido organizada bajo el gobierno de Eisenhower y a pedido expreso de éste. Un fracaso tan significativo que se cobró la renuncia de Allan Dulles como Director de la Central.

La administración de Eisenhower concluyó en enero de 1961. En América Latina había logrado estabilizarse, pese a todas las operaciones norteamericanas, la Revolución Cubana, y comenzaba a extenderse un ascenso de la lucha de clases a nivel internacional que hacia fines de la década hizo peligrar la hegemonía de Estados Unidos, que entró severamente en crisis con su derrota en la guerra de Vietnam unos años después.

Notas:

1. Harold Underwood Faulkner: Historia económica de los Estados Unidos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1972, pg. 821.
2. Stephen E. Ambrose: Eisenhower: soldado y presidente, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1993, pg. 153.
3.John Lewis Gaddis: Estrategias de la contención. Una evaluación crítica de la política de seguridad norteamericana de postguerra, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1989, pg. 34.
4. Ibídem.








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