Sociedad

PUEBLO MAPUCHE- CAÑETE

Tribunal ético: Denuncia frente a la violencia del Estado hacia el pueblo mapuche y la Ñuke mapu

Este viernes 18 de noviembre, diversas agrupaciones locales, nacionales, internacionales e individualidades, invitadas por la Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas: ANAMURI, nos hemos reunido por un mismo fin. Visibilizar y denunciar el terrorismo de Estado que se vive en territorio mapuche enfocado a las mujeres, niños y niñas de zonas rurales.

Martes 22 de noviembre | 10:08

Por Yesse Ávila

El atropello a los derechos humanos, montajes y militarización en el Wallmapu ha sido una constante, que este año se ha vuelto más latente por la cantidad de Presos políticos mapuche que con procesos irregulares y falta de pruebas son puestos en prisión, y que es respuesta a los distintos procesos de recuperación territorial que han llevado las comunidades legítimamente en constante lucha frente a las empresas forestales, hidroeléctricas, que se instalan a depredar el territorio.

Tres casos emblemáticos son los que serán llevados a instancias internacionales, Machi Francisca Linconao Huircapán, autoridad ancestral del pueblo mapuche del sector Rahue, comunidad Pedro Linconao II, quien es acusada de estar involucrada en el denominado caso Luchsinger-Mackay, lo que es considerado una abierta persecución y montaje, en donde la justicia racista y patriarcal en un gesto de burla ha cambiado la prisión carcelaria a prisión domiciliaria en varias oportunidades, sin pensar en el estado de salud de la Machi, que ha ido empeorando por estar lejos de su territorio.

Lorenza Cayuhan, presa política mapuche que fue obligada a dar a luz a su hija Sayén engrillada y con tres gendarmes que arbitrariamente la rodeaban, siendo un procedimiento ilegal que atenta contra los derechos humanos. Y por último el caso de Macarena Valdés, activista muerta en pleno conflicto con empresa hidroeléctrica RP – global y su contratista SAESA en el sector de Tranguil comuna de Panguipulli, la cual fue asesinada dejando a cuatro hijos pequeños, haciéndolo pasar por un suicidio. Anterior a esto, la familia Collio había sufrido amenazas por oponerse a la hidroeléctrica concretándose con el asesinato de la compañera de de Rubén Collío, quienes lideraban la coordinadora newen Tranguil.

Desarrollo de la actividad

En la madrugada del día viernes, desde la ciudad de Temuco comenzábamos el viaje hacia la actividad en la ciudad de Cañete, región del Bio – Bio, no se hacían esperar los ricos alimentos preparados por las ñañas y el mate dulce para amenizar el viaje, mientras se comentaba con rabia y amargura la gran militarización de la denominada zona roja, la deforestación del paisaje, la gran cantidad de pino y eucaliptus que aquejan la zona y los controles que cada cierto kilometraje se veía en la carretera. Como también la gran represión que se vivió en la marcha por los presos políticos mapuche el día martes en la ciudad de Cañete, en donde fueron golpeadxs brutalmente hombres, mujeres y niñxs, y que produjo un terror en la ciudad que también afectó a la actividad del viernes la cual fue denominada como una junta para sitiar la ciudad, quemar predios y saquear negocios. Por esto los helicópteros de FFEE se dejaban ver cada cierto tiempo mientras se realizaba el tribunal.

Como es costumbre se inició la actividad con un Nguillan mawún y el saludo de cada uno de las y los asistentes en pos de conocernos, acompañadxs por un bello sol se inicia el tribunal ético el cual estaba compuesto por Karina Riquelme Viveros, Mirna Villegas, Tito Tricot, Camila Maturana, Cristian Cuevas, Domínica Quilapi, Juana Paillalef, Francisca Rodríguez y Natividad Llanquileo.

La rabia, pena, el llanto no se hacía esperar entre los asistentes al escuchar los crudos relatos de las lamgmien que con gran valentía y dignidad, denunciaban sus vivencias en las comunidades, la lucha constante que han dado contra las empresas forestales, e hidroeléctricas que son defendidas por el Estado a través de las fuerzas armadas que disparan a quema ropa en las comunidades y se pasean con sus trajes antibalas y cascos con naturalidad por la ciudad.

“De los 15 años he tenido que pasar por tribunales de justicia, vivir juicios en mi contra a pesar de ser mujer y ser niña, tener que madurar y asumir responsabilidades de personas más adultas. Tengo 22 años y cinco juicios en mi contra por vivir en comunidad, por estar en los allanamientos… Me han nombrado werken por todo lo que he vivido", cuenta Vania de Malleko.

“Uno como mamá de tres hijos siempre intenta que nuestros niños y niñas no tengan miedo, pero cuando te preguntan uno dice, pucha en algo andarán los caza mapuche. Subieron tres tanquetas para arriba me dijo mi hermano cuando llegamos a nuestra casa, vi una micro y sentimos disparos… Llegaron los pacos y yo dije aquí no pasan, se sentían las balas y nosotros lo único que teníamos era piedra y palos, encañonaron a todos, a mis hijos, botaron todos nuestros cercos y nuestra casa estaba llena de lacrimógenas. Mi hijo de tres años estaba durmiendo, yo sentía miedo y afuera de la casa me apuntaron con su arma, yo dije aquí o le disparan a mi hijo o es a mí. Uno como mamá siempre protege a sus hijos. Me apuntaba en la cabeza, en las piernas como diciendo, te baleo en la cabeza, en la pierna. Siento un grito y era mi hija, le dije ándate de mis tierras tal por cual, déjennos vivir tranquilo. Siento salir el fuego de su arma, siento que me refriegan como un limón en la pierna, pensaba en mi hijo y dije aquí no me puedo morir”, relataba una lamgmien con mucho dolor.

“Dimos varias batallas, lo primero que ganamos fue que los hombres y mujeres mapuche no fueran tratados como los wingkas en la cárcel, que no nos revisaran las pechugas, el cuerpo, no permitimos que nunca más nos revisaran de esa forma, pudimos también lograr entrar comida tradicional a nuestros presos, que se nos permitiera hacer nuestras ceremonias en la cárcel, que podamos entrar a nuestras machi a la cárcel como a una monja o un cura, con el mismo respeto que tienen las autoridades eclesiásticas… todo eso hemos logrado las mujeres que estamos pendientes de los compañeros…peleamos para ganar mejores condiciones carcelaria”, relata lamgmien millaray. “Todavía nos siguen viendo como los chinitos, las chinitas, el indio la india, el flojo, los borrachos, acá en este pueblo se puede decir, seré pobre, seré borracho pero indio no soy… Y eso es un tipo de violencia que es aceptado, y no se puede permitir", asegura.

De la misma magnitud fueron todos los relatos que hicieron las lamgmien de distintas comunidades, represión, violencia, hostigamiento, discriminación es lo que vive a diario el pueblo mapuche. Pero, el relato más sentido fue el de Rubén Collío, quien andaba con sus cuatro hijos y con el más pequeño siempre en brazos, con constante miedo no se separaba de su padre.

“Las amenazas hacia mi eran constantes, me amenazaban que iban a quemar mi casa, que me iban a pillar solo y golpear, pero ellos fueron tan cobardes que esperaron que yo no estuviera en mi casa para matar a la negra, el día 22 de agosto. A la negra la colgaron de una biga para que pareciera que fuera un suicidio. Ella no lo hubiera hecho y hay cosas muy extrañas. Dejó a este angelito mudado y cambiado porque iban a salir, nos dejó preparado el almuerzo, dejó la loza lavada, esas no son cosas que hace una persona que se va a quitar la vida minutos después, esas cosas no calzan con la historia que quisieron armar. El paco que fue a la casa luego de lo ocurrido se anduvo paseando con la soga por la calle, y al otro día andaba con la empresa cambiando los cables", denuncia.

Con un ambiente nostálgico, pero también de mucha dignidad y ganas de seguir luchando de las y los asistentes, se cierra el espacio con el resumen final de la demanda:

- Una política institucionalizada de violencia contra la mujer mapuche, niños y niñas que proviene de un continuo histórico de dominación, que tiene que ver con una primera etapa que termina con la mal llamada pacificación y, una segunda etapa que engarza con un sistema político, ideológico, cultural y económico neoliberal que prolifera a través de la instalación de empresas forestales e hidroeléctricas.

- Existen actos de tortura contra mujeres, niños y niñas.

- El Estado y el empresariado nacional y transnacional, ejercen y naturalizan la violencia contra legítimas demandas territoriales generando aislamiento, divisiones entre comunidades y fomentando la visión negativa acerca al ejercicio legítimo de derecho por parte del mapuche en relación a su territorio.

- La violencia contra las mujeres, transversal en las sociedades, se acrecienta en tiempos de conflicto. Y en el contexto de la creciente militarización del territorio ancestral se ejerce cada vez más en contra de mujeres mapuche, como dan cuenta los testimonios presentados.

- Esta violencia Estatal, además de tener una direccionalidad tiene objetivos políticos que dificultan mantener la unidad del Pueblo Mapuche.

Exigimos al Estado de Chile que cumpla con los estándares internacionales de Derechos Humanos en relación a los Pueblos Originarios, lo que supone:

– Reconocer la autonomía y autodeterminación del Pueblo Mapuche.

– Poner fin a la depredación capitalista del territorio Mapuche.

– Poner fin a la militarización del territorio Mapuche.

– Investigar en las causas en las que mapuche es víctima de acuerdo a los estrictos estándares internacionales fijados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, esto es: sin discriminación, con acuciosidad y objetividad, estableciendo responsabilidades y sanciones adecuadas. Hacemos un especial llamado en el caso de la muerte de Macarena Valdés.

– Respetar, garantizar, proteger y promover los Derechos Humanos de las mujeres, niños y niñas mapuche y actuar con la debida diligencia con la violencia estatal que se ejerce contra ellas.




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