Géneros y Sexualidades

ANTOFAGASTA

Tribunal dicta condena de 15 años de presidio por el femicidio de Karen Wilson

Se dictaminaron 15 años de presidio mayor en su grado medio para Ricardo Huerta, quien le quitó la vida a la profesora Karen Wilson. Este hecho abre la polémica si verdaderamente existe una condena justa ante un problema estructural de esta sociedad capitalista y patriarcal.

Gabriela Muñoz

Pan y Rosas Antofagasta

Viernes 10 de noviembre

En marzo del año 2016 se dio a conocer el caso de femicidio de Karen Wilson, profesora y madre de dos hijos pequeños. Este hecho causó un fuerte impacto en la ciudad, y fue un impulso para que sus familiares y amigos, junto a cientos de mujeres, trabajadores, trabajadoras, jóvenes, organizaciones feministas y partidos de izquierda, se movilizaran en su nombre y bajo la lucha por NiUnaMenos.

Se realizaron diversas actividades y se impulsaron iniciativas como la creación de un mural en su nombre, hecho por su familia, en pleno centro de Antofagasta, y que tuvo como objetivo recordar a la joven, y seguir visibilizando la violencia hacia las mujeres.

El proceso judicial, que duró alrededor dos años, fue difícil para la familia de Karen. En palabras de Yertie Wilson, su prima, todo este tiempo ha sido de “extremo estrés, soportar las imágenes, estar en el mismo lugar que el asesino, escuchar los testimonios de mi familia, ver a la madre de Karen llorar por no haber estado ese día con su hija; fueron días muy fuertes y de cansancio mental”, comentó la joven.

El resultado del proceso judicial fue la condena de 15 años para Ricardo Huerta, la que no dejó satisfecha a la familia de la profesora que esperaba la cadena perpetua.

Frente a esto, cabe cuestionar si realmente existen las condenas justas, pues aunque la sentencia hubiese sido cadena perpetua como lo exigía la familia de Karen Wilson, sus propios cercanos comentan que ninguna sentencia podrá corregir el daño provocado y el hecho que la profesora ya no está con vida.

En este sentido, y más allá que la condena esperada ante un caso de femicidio siempre es alta, como una forma de exigir justicia, es importante que se reflexione sobre la importancia de enfrentar la violencia hacia las mujeres de manera colectiva, entendiéndola como un problema estructural de esta sociedad capitalista y patriarcal. Es decir, no sólo verlo desde un plano individual, sino también como un problema social, donde los Estados y gobiernos son directamente responsables de permitir la reproducción del machismo en la sociedad en que vivimos, y se evidencia en los más de 60 femicidios este año en el país, en que somos las principales encargadas de las tareas del hogar y el cuidado de niños y ancianos; el hecho de recibir salarios y pensiones inferiores a los hombres por el mismo trabajo; tener que costear planes de salud más caros; enfrentar situaciones de acoso y violencia en la calle, en los lugares de estudio y trabajo.

Es por ello que Nancy Lanzarini, dirigenta de Pan y Rosas, candidata a diputada por el distrito 3, y estudiante de la Universidad de Antofagasta nos dice "no podemos pensar en terminar definitivamente con la violencia de género sin pensar en organizarnos contra el mismo sistema que la reproduce. Esta es una gran lucha que no podemos dar las mujeres solas, sino que debemos hacerlo junto a los trabajadores, diversidad sexual, junto a los movimientos sociales y el pueblo trabajador. Esta es la alianza que puede vencer la opresión que vivimos las mujeres; la fuerza organizada que puede poner en perspectiva una sociedad donde seamos socialmente iguales y completamente libres".






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