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Tres razones urgentes para exigir el llamado a un paro general

El Gobierno negocia con el FMI un crédito que implica mayores padecimientos para la población. La corrida del dólar continúa. Cambiemos, en acuerdo con empresarios, confirma que no habrá control de precios e insiste en el techo paritario. Las centrales sindicales tienen que llamar a un paro nacional.

Sábado 12 de mayo | Edición del día

El cinismo del gobierno nacional no tiene límites. Desfilan sus ministros por las cámaras de televisión, con cara de póker, diciendo que el acuerdo con el FMI no implicará ningún problema, que es “preventivo”. El ministro de Hacienda viaja a New York (sede del Fondo) para que apuren la primera partida del crédito stand by, la línea crediticia más dura de ese organismo imperialista que practica la usura a escala mundial.

Esto en medio de que la corrida contra el peso -la única moneda de la que disponen la mayoría del pueblo trabajador– no se detiene, devaluación mediante.

En ese marco, el gobierno se reúne con los principales empresarios del país y anuncia que no hará ningún control sobre los precios. Eso equivale a decirles "siéntanse en libertad de aumentarlos".

Mientras insiste con paritarias al 15%, que están firmando la mayoría de los gremios cuando todas las consultoras, hasta ahora, pronostican una inflación anual de entre un 23 y un 25%.

Hay que sumar a esto los tarifazos y tenemos el plan de guerra del gobierno contra los trabajadores. Macri ya aclaró que incluso vetará la ley aprobada hace pocos días en Diputados, si el Senado le da la media sanción que falta. Se trata de una norma bastante moderada que limita los tarifazos pero no cuestiona el esquema de las privatizadas.

A dónde está que no se ve esa famosa CGT

La única aparición de la central obrera, frente a esta situación, fue una declaración firmada por el tridente dirigente (que venía debilitados por sus internas). Frente a un diagnóstico acertado de lo que implica el acuerdo con el FMI, la inflación y el largo etc., para la clase trabajadora, la salida que propusieron fue...pedir la convocatoria a “un verdadero diálogo social”

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Como ya se señaló, las condiciones que impondrá el FMI para otorgar el crédito serán durísimas. Allí podrá incluirse el recorte de gasto público, la reforma laboral y nuevos ataques contra los jubilados.

Además, solo en la última semana y por la subida del dólar, la devaluación del peso fue de un 7%. A esta altura las paritarias firmadas al 15 % son burla descarada. Solamente se puede enfrentar estas medidas con el llamado a un gran paro nacional y un verdadero plan de lucha que ponga en movimiento, de conjunto, la fuerza de la clase trabajadora.

Es urgente que la CGT llame a un paro general, donde se pueda expresar esa bronca que hoy recorre los lugares de trabajo. El descontento generalizado que vienen expresando las encuestas, con la caída en los niveles de popularidad de Macri, tiene que pasar al terreno de la lucha de clases. La CGT tiene la responsabilidad de pasar de las declaraciones a los hechos. Se torna vital para el conjunto del pueblo trabajador.

La dirigencia sindical kirchnerista, como Baradel y Yasky, habla por estos días de la posibilidad (siempre en potencial) del llamado a un paro si el gobierno veta la Ley de tarifas de la oposición. Pero al mismo tiempo mantiene aisladas las luchas en curso contra los despidos.

Moyano aparece más preocupado por las causas judiciales que por esta realidad.

Quedó plasmado en las jornadas del 14 y 18 de diciembre último contra la “reforma” previsional, que voluntad de lucha hay. Durante ambos días decenas de miles de trabajadores se movilizaron, incluso soportando varias horas la brutal represión de las fuerzas comandadas por Patricia Bullrich.

Imaginemos por un momento lo que significaría que las fábricas paralicen la producción por las medidas de fuerza del movimiento obrero; que los bancos frenen las transacciones por el paro de los trabajadores bancarios; que las mercancías no puedan moverse por una huelga de camioneros y el conjunto de los transportistas; que los docentes junto a la comunidad educativa puedan dar lecciones de lucha. Toda esa fuerza es la única que puede frenar la política de Macri y su gobierno.

Son momentos en los cuales las declamaciones no sirven. O se está con el gobierno, las grandes patronales, el FMI, o con los trabajadores y el pueblo pobre.








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