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Tres razones para ver la nueva temporada de Peaky Blinders

Una película hecha serie, una serie hecha videoclip. Grandes crisis de ayer y de hoy ¿Qué respuesta le damos? Y un imperio contraataca, dos temporadas tarde, son algunos de los titulares sobre la última temporada de los Peaky "focking" Blinders.

Leandro Napoli

Estudiante de Psicología UBA

Miércoles 23 de octubre | 21:02

El pasado 5 de Octubre se estreno para Argentina en Netflix la quinta temporada de los pandilleros gitanos devenidos en gángsters industriales de Birmingham. A continuación tres razones para empezar a ver la serie, y si la tenían descontinuada, volver con la quinta temporada.

1. Una película hecha serie, una serie hecha videoclip

La calidad de la producción es innegable y esta quinta temporada no es la excepción. La serie nos sigue regalando momentos anacrónicos entre clásicos del pop o el rock mezclado con caminatas en cámara lenta por las calles de Birmingham.

Los callejones llenos de carbón y fuego de las fraguas donde ruge la industria británica de principios de siglo XX se funden con la elegancia y opulencia de nuestros protagonistas. La serie tiene un equilibrio justo entre estos momentos épicos que anteceden o continúan una escena. El guión una vez más se luce en marcar la interacción de los personajes. Los diálogos cara a cara, uno de los sellos de esta serie, van mutando de acuerdo al status social de los personajes.

Las situaciones que van sucediendo las vemos con la fraternidad complementaria entre lo "pasional” y lo "racional” de Arthur Shelby (Paul Anderson) y Tommy Shelby (Cillian Murphy). Algo que logra captar muy bien la serie son los diálogos entre las distintas clases sociales. Salvo situaciones de mérito como los veteranos de guerra, el desprecio mutuo entre la nobleza y los plebeyos es algo casi táctil.

Sin embargo, esta temporada se deslucen un poco los miembros de la familia más secundarios, con una desmejorada Tía Polly en un rol más asistencial, contrariando su carácter resolutivo y matriarcal. Creo que la formula vuelve a ser repetitiva en algunos casos y la serie abunda en dialogo expositivo. Esto sería un gran pecado en el lenguaje audiovisual, pero se vuelve tolerable debido a las actuaciones fenomenales de todo el elenco.

2. Grandes crisis de ayer y de hoy ¿Qué respuesta le damos?

La serie transcurre durante la gran crisis financiera que sacudió al mundo en el año 1929. Nadie la vió venir, excepto obviamente, Tommy. Todo se va al demonio, porque, obviamente, nadie le llevó el apunte.

Este inicio en seco del contexto conflictivo de la trama nos prepara para un problema enorme, que es la sangría de la fortuna de los Shelby. Todo el esfuerzo y sangre de enemigos y amigos para lograrla, solo para perderla por un golpe del mercado especulador. Lo máximo a lo que podía aspirar la clase trabajadora es borrado de un saque por el crack de Wall Street. El primero de muchos por venir.

Entonces, la serie nos gambetea en esa dirección volviendo a foja cero para que nos preguntemos ¿Cómo van a recuperar lo perdido? Solo para darnos una respuesta a una pregunta que nadie se hizo ¿Cómo cambia la sociedad ante una crisis de magnitud mundial?

Los que van siguiendo la serie saben que el enemigo de turno de cada temporada es alguna institución legal o ilegal, que a primera vista es monstruosa comparada con los recursos que dispone una familia de gitanos. A puro ingenio, navajas y cuchillos, además de maniobra políticas, ellos se enfrentaron y ganaron contra nada más y nada menos que el IRA, el servicio secreto británico, nobles rusos exiliados durante la revolución de octubre, la mafia siciliana, etc. Su gente, la que ellos dicen representar, los obreros y familias británicas sufren el coletazo de la crisis con recortes de horas en las fábricas, despidos y pauperización del nivel de vida.

La respuesta es una vez más la de ellos, funcionando como caudillos "benévolos" (salvo que algún desprevenido rompa un código) en una simbiosis con miles de trabajadores que apenas pueden dar de comer a sus hijos. Vemos a una Inglaterra ya decadente en su colonialismo, la industria que fuera otrora su mayor fortaleza se derrumba porque su capital estaba en bancos americanos y se desvanecieron en el aire con la crisis. La respuesta política de los Shelby vuelve a ser desde la retórica de la gente y nuestro pueblo viene primero.

La misma solución pero de forma retorcida viene de parte de una nueva-vieja organización política partidaria, el fascismo. La xenofobia, el chauvinismo, la retórica meritocrática y la crisis en las instituciones son puestas al servicio de un individuo mesiánico en el cual parecen concentrarse todas las respuestas al mal que aqueja a los ingleses. Si les suena que puedo estar hablando de Trump, Bolsonaro y compañía creo que la serie la clavo en el ángulo. Pudiera ser un revisionismo de la época previa a la segunda guerra mundial pero de todas formas los paralelismos son muy interesantes.

La última temporada de la serie está marcada entonces contra el fascismo. Como una ideología contagiosa y seductora que viene a marcar un camino glorioso para unos pocos selectos. La política “pandillera” de alianzas y enemigos a través de intereses comunes queda aplastada ante una hegemonía reaccionaria. Tommy se encuentra impotente ante este enemigo, ve su peligro y se lo intenta transmitir a todo el que pueda escucharlo pero en definitiva ¿Cómo enfrentar individualmente a un enemigo que encuentra sus fuerzas en las masas? No se puede. Sus antiguos camaradas comunistas parecen tener una respuesta diferente sin embargo ¿Los escuchará en la siguiente temporada?

3. Un imperio contraataca, dos temporadas tarde

El imperio contraataca en la trilogía original de Star Wars hizo algo diferente. Los protagonistas pierden. Y pierden fuerte. Las tragedias hace mil años vienen contando las mismas historias de héroes trágicos, eso no es nuevo. Pero lo que cambia con respecto al efecto “imperio” es que los protagonistas vienen de una victoria que parecía absoluta. Volaste la estrella de la muerte, felicidades, ahora todo el imperio te quiere matar mas que nunca. Le ganaste a la alta sociedad inglesa, felicidades, vamos a dejar de hacer negocios con vos y encima sos nuestro empleado. En el punto anterior comente como siempre salían bien parados de cada problema y alcanzando su objetivo. Desde ya, parientes morían, amigos se volvían enemigos, las cicatrices mentales se multiplicaban. Pero al final de la temporada se podían anotar una victoria en su haber.

Esta temporada llega tarde a este recurso narrativo, pero da un vuelco sobre la premisa del enemigo infranqueable y un as bajo la manga que todo lo resuelve. Las estrategias fallan a pesar de tener todo planeado, el enemigo es demasiado poderoso, el tiempo empieza a dejar su huella. Nos borra la sensación de familiaridad con los finales si bien no felices, al menos agridulces y nos deja una sensación de incertidumbre ante lo que puede pasar.

El mundo y su crisis, alcanzan a una familia de gitanos que siempre parece estar en movimiento o girando en círculos. La serie parece tomar una bocanada de aire fresco y nos da vida para al menos una temporada más. En lo particular no me gusto que se relegaran tanto personajes como Ada Shelby y la Tía “hago todo lo que hacen mis sobrinos pero mejor” Polly a papeles más pasivos. Los personajes femeninos son subestimados en un mundo donde son madres o prostitutas y ellas supieron usar eso a su favor para ser letales en lo que se proponían.

Esta temporada me dejo sabor a poco con respecto a eso. De todas formas sigue siendo una de las mejores series de la última década, y espero que tengamos Peaky “foking” Blinders para rato.







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