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Tres poemas inéditos de Karl Liebknecht desde la cárcel

cien años

Tres poemas inéditos de Karl Liebknecht desde la cárcel

Los tres poemas que presentamos a continuación, inéditos en castellano, fueron escritos por Karl Liebknecht durante su estancia en prisión entre 1916 y el comienzo de la revolución, en 1918. Su autor fue el símbolo de la oposición revolucionaria contra la Primera Guerra Mundial en Alemania. Como diputado se opuso a la mayoría socialdemócrata que sostenía al Kaiser y le votaba sus presupuestos de guerra. También organizaba el descontento obrero por fuera del Parlamento, y como castigo, a pesar de sus fueros, fue enviado a cavar trincheras al frente, del cual solo se le permitía volver para asistir a las sesiones. El 1° de mayo de 1916 organizó una manifestación ilegal en el centro de Berlín, donde apareció para dar un discurso vestido con ropa de soldado y arengó: “¡Abajo la guerra, abajo el gobierno!”. Luego de esto, fue detenido y condenado por traición a la patria, en medio de la primera huelga general en la guerra que reclamaba su liberación.

El primer poema refleja sus primeros momentos de encierro, y hace recordar similares líneas que su camarada Rosa Luxemburgo escribía desde otra prisión en la misma época. El segundo poema data de los tiempos de la Revolución rusa de Febrero de 1917, que lo llena de esperanza. El tercer poema, del otoño boreal de 1918, debe haber sido escrito muy poco antes de su liberación y de la revolución del 9 de noviembre.

Traducción: Guillermo Iturbide.

En el calabozo

(Im Kerker; Diciembre de 1916)

Me robas la tierra, pero no el cielo,
Y es apenas una franja estrecha la que mi ojo
Puede alcanzar -
A través de mallas de celosía,
Entre varillas de hierro,
Presionado por pesados muros.
Me basta,
Con ver el bendito y glorificado azul,
Desde donde la luz del alba se abre paso hacia mí
Y también a veces
El canto perdido de los pájaros baja y baila suavemente.
Me basta
Una alegre grajilla, negra y charlatana,
Oh, fieles amigos de mis días de encierro,
Para mostrar a la criatura en vuelo libre
Y a una nube pasajera como la imagen del cambio.

Y es solo una franja estrecha - la noche reciente
La estrella más brillante apareció en este confinamiento.
La estrella más brillante del firmamento apareció
Y brilló desde lejos en el espacio del mundo.

Dominando el mundo, más brillante, más caliente,
Fuerza primitiva en este hoyo que es mi celda,
Que siempre irradia a todos ustedes allí afuera.
Y arrojó un fulgor resplandeciente. –

Me robas la tierra, pero no el cielo,
Y es apenas una franja estrecha, ceñida
A través de mallas de celosía, entre varillas de hierro,
Él le da los sentidos al cuerpo
Que florecen del alma libre, más libre
Que ustedes, que la arrojaron aquí en el calabozo
Y con grilletes creen que la van a destruir.

[Publicado en Karl Liebknecht, Briefe aus dem Felde, aus der Untersuchungshaft und aus dem Zuchthaus, Berlín, Verlag Die Aktion, 1919. Texto original: www.marxists.org/deutsch/archiv/liebknechtk/gedichte/16-kerke.htm]

Tormenta

(Sturm: Primavera de 1917)

¡Tormenta, mi compañera!
¡Tú me llamas!
Todavía no puedo,
¡Todavía estoy encadenado!
Sí, yo también soy una tormenta,
Una parte de ti;
Y llegará de nuevo el día,
En que rompa las cadenas,
En que vuelva a rugir,
Rugir por toda la inmensidad,
Tormentas en todo el mundo,
Tormentas por todos los países,
Tormentas en la humanidad,
Cerebros y corazones humanos,
¡Vientos tormentosos, como tú!

El aullido de la tormenta es una melodía encantadora para mí,
Cuando se estrelle salvajemente contra las paredes
En el bullicio de estrechos pasillos
Cuando, con sus bramidos
Trate de hacerla estallar,
Cuando su capa ondeante
Se estrelle contra las piedras,
Cuando su rabia furiosa
Sacuda rejas y barrotes,
¡Para destruirlos! –
Cuando su aliento frío y caliente
A través de grietas y claraboyas
Mi piel toca,
Mi sangre hierve.

–Me encanta oírte,
Modelo de una fuerza violenta.–
Preferiría conocerte,
Escucharte, sentirte,
Si fueras una emisaria para mí
De otra fuerza, de la fuerza del pueblo.
Tormenta aullante de la noche,
¡Nunca me liberarás!
A otra fuerza, la fuerza del pueblo
Espero ansiosamente,
Escucho con impaciencia,
¿Cuándo vas a anunciarla?
La lucha por la paz y la libertad,
¡Es el rugido de la batalla para mí también!

[Publicado en Karl Liebknecht, Briefe aus dem Felde, aus der Untersuchungshaft und aus dem Zuchthaus, Berlín, Verlag Die Aktion, 1919. Texto original: https://www.marxists.org/deutsch/archiv/liebknechtk/gedichte/17-sturm.htm]

Confianza

(Zuversicht; Otoño de 1918)

Aunque ellos también nos destrocen -
No nos van a doblar.
Y ni bien pase el día,
Nos podremos en pie, erguidos.

De mil derrotas
Levantémonos libres
Para golpear siempre con más audacia
Y estrechando nuestras filas.

Aunque sofoquen la llama,
La chispa arde agitada
Y, a través de la noche al cielo
La nueva llama triunfa.

Y aunque la cumbre, lo más alto,
Parece inasible y distante,
Llega el día, la alegría,
Confiamos en nuestra estrella.

El presente puede ser engañoso,
El futuro nos sigue siendo fiel.
Aunque las esperanzas queden en el camino,
Siempre crecen nuevas.

De la nada, todo ha de ser [1],
Antes de que lo pensara,
A pesar de sus gestos de poder,
De su poder nos mofamos

Pronto se disiparán
Como rocío en una playa rocosa,
Ya hay señales de nubosidad
La tierra que hemos estado esperando.

No hay en toda la Tierra
Nada que nos pueda detener:
¡No hay veneno ni heridas,
Ni diablo ni excomunión!

[Publicado en: 15. Januar: Der Mord an Karl Liebknecht und Rosa Luxemburg. Viena, Verlag der Jugendinternationale, 1919. Texto original: https://www.marxists.org/deutsch/archiv/liebknechtk/gedichte/zuver.htm]

*La imagen de portada: obra del pintor italiano Giangiacomo Spadari.

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NOTAS AL PIE

[1“Aus Nichts wird alles werden”, posiblemente una paráfrasis de dos líneas de la versión alemana de La Internacional: „Ein Nichts zu sein, tragt es nicht länger / Alles zu werden, strömt zuhauf!“ (¡Ya no se soporta ser la nada / Será todo, fluyendo a raudales!”). [Nota del traductor].
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