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Trelew: otra vez la Policía del Chubut acusada de feroz golpiza a pibes

Ocurrió a la salida del boliche Like en la madrugada del primero de enero contra los jóvenes de apellido Lillo del barrio Inta. A uno le bajaron un diente y a otro le quebraron la muñeca.

Sábado 28 de enero | 12:47

La avanzada de los últimos meses de la Policía del Chubut contra los sectores populares en las ciudades más importantes de la provincia, y en particular en Trelew, no se toma descanso ni siquiera en el primer día del año. La familia Lillo, con el respaldo de la Comisión contra la Impunidad y por la Justicia en Chubut, denunció que tres de sus hijos fueron, perseguidos y golpeados por efectivos de la División Canes de la Policía del Chubut, y también miembros de la Comisaría Primera de la entidad.

Luego del brindis de Fin de Año con su familia, alrededor de la tres y media de la mañana, los hermanos Damián, Facundo y Enzo, de veintidós, diecisiete y quince años respectivamente, deciden tomar rumbo con un primo y un amigo al boliche Like. Allí, según el testimonio para La Izquierda Diario de Arturo Lillo, padre de los jóvenes, se produce un pequeño disturbio a la salida del boliche. Sus hijos deciden retirarse hacia su auto, que estaba estacionado a pocos metros del lugar, en la calle 9 de Julio. Algunos policías salen a correr a los hermanos y no los dejan subirse al vehículo. Por temor huyen en dirección al estacionamiento de la Universidad, lo atraviesan, y en el pasillo que se encuentra entre el edificio principal de dicha institución y el Comedor Universitario son abordados por oficiales.

“A Damian lo intercepta un patrullero sobre el pasillo y Fontana, se queda parado y de atrás siente un golpe contundente en la cabeza. Lo derriban y le empiezan a pagar. Enzo pasa por el costado de la policía y lo corrieron hasta cerca de la terminal”, describe Arturo. “Mientras a Damián le pegan, a Facundo lo corren hacia Gales y Fontana, y a mitad de cuadra, antes de llegar a Belgrano se le pone por delante un patrullero. Lo tiran al piso. Al instante vienen los policías de canes que lo corrían, quienes le habían tirado un par de escopetazos. En el piso le pegan, lo esposan y lo suben a la camioneta de Canes los mismos policías, y ahí adentro le siguen pegando”.

Enzo, el joven de quince años, vuelve al lugar de los hechos y observa a Damián golpeado en el piso. Los policías vuelven a amenazar al menor de edad, quien tuvo que huir corriendo varias cuadras. Mientras todo esto ocurría, Enzo llama a su padre y a un amigo de la familia, quien a su vez se comunica con su hermano mayor, de nombre Maxi. Una vez en el lugar, Maxi se encuentra con Damián inconsciente en el piso por la golpiza recibida. “Los policías le dijeron a Maxi que no le hicieron nada a Damián, que se cayó. No le daban auxilio. No sé si llamó Maxi a la ambulancia o quién, pero la policía no se hizo cargo de eso. Maxi de la desesperación empezó a darle cachetadas hasta que se despertó, y en un momento que se despierta mira y ve a uno de los policías a quien apunta y reconoce como uno de los que más lo había golpeado. Maxi lo sube a la ambulancia porque no lo querían subir y lo lleva al hospital”, denuncia Arturo.

A la altura de la intersección de las calles Pecoraro y Soberanía Nacional, a más de diez cuadras de donde se produjo la agresión policial, Arturo encuentra a Enzo, a quien como se dijo, no le quedó más opción que escaparse corriendo para no ser también reprimido. De allí se dirigen hacia el hospital. Luego de ver a Damián, Arturo se va a la seccional Primera de Policía para averiguar la situación de Facundo. “Pregunto por él y me dijeron que no sabían. Me hicieron esperar. Les dije que me habían dicho que lo tenían ellos. Entonces ahí me respondieron que sí, que estaba ahí”, señala. Y prosigue: “Después de un rato apareció un oficial, me llamó y me dijo ´nosotros no lo trajimos`. Yo le digo, ‘¿no me lo quieren entregar, le pegaron?` Lo trajo Canes esposado. Nosotros no nos hacemos cargo`, me dijeron”.

Mientras Arturo exigía ver a su hijo, policías de la comisaría se lo llevaron al hospital. Enzo lo llama por teléfono para avisarle que había llegado. “Me fui al hospital, llego allá y le digo a los policías ‘por qué lo tienen esposado`, que era menor, quién lo había esposado. Nadie se hizo cargo. Lo único que decían es que ‘a nosotros en el turno nos lo entregaron esposado`. Los policías me dijeron que si está lastimado no era su culpa porque se los entregaron así”, recuerda.

El martes 3 de enero van a fiscalía a hacer la denuncia y allí el médico forense les dijo que los chicos golpeados “tenían más de lo que a mí me habían dicho en el hospital”. No solo era verdad, sino que con nuevos estudios se verificó que Facundo tenía una quebradura en la muñeca, por lo cual lo operaron el jueves 5. Arturo expresa que su familia se tuvo que hacer cargo de todos los gastos por las heridas recibidas, incluso la pieza dentaria provisional para Damián, de $8000. También manifiesta su inquietud de “hacerle saber a nuestro gobernador si escuchó algo de estos comentarios, de las quejas que tuvimos en los medios, si pueden llamarnos, darnos una audiencia, juntarse a charlar con mi familia para que de boca nuestra escuche y vea lo que le pasó a los chicos”.

Matias Crespo, uno de los abogados de la Comisión contra la Impunidad y por la Justicia en Chubut que acompaña a la familia Lillo, mostró preocupación por la demora en la entrega del material fílmico que registró la golpiza. Advirtió que “en el Centro Monitoreo al parecer cada un mes se borran los registros si nadie los pide. Este hecho fue el primero de enero, así que estamos al filo”. Dice que en esa dependencia les respondieron que “desde la fiscalía les dijeron que no tenían por qué dárnoslo”. Recalca que desde fiscalía “se tomaron atribuciones que no correspondían entendiendo que Arturo como víctima, por derecho propio, su proceder en el proceso y en la investigación es autónoma a la del fiscal. Entonces no tenía por qué meterse en las pruebas que estaba solicitando la víctima. Lo que terminamos haciendo ayer es pedir una medida de anticipación jurisdiccional de prueba ante la Oficina Judicial”.

Recordemos que la Policía del Chubut, según la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, se encuentra cuarta en el triste ranking de asesinatos en manos de fuerzas represivas del Estado, si se toma el índice por millón de habitantes desde el año 1983 a la actualidad. Incluso hace pocos meses también escribimos en este mismo medio una situación similar en las puertas del boliche Like, donde primero patovicas y luego policías golpearon a un joven. Todos estos casos, al igual que el de la familia Lillo, son contra pibes de barriadas populares.






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