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Tras los atentados en Catalunya, una ola de islamofobia

Tras los atentados, se ha registrado un aumento en el número de agresiones islamófobas en todo el Estado Español, en el centro de la diana: las mujeres musulmanas. Es necesario un movimiento de mujeres independiente, anticapitalista y anti imperialista.

Marta Clar

Barcelona | @MartaClar1

Judith Bielmi

Estudiante Universidad de Barcelona

Lunes 28 de agosto | 11:53

Tras el atentado, los primeros indicios del auge del racismo y la islamofobia no tardaron en expresarse. Las mujeres musulmanas que usan el velo, por ser visiblemente mucho más expuestas, se acaban convirtiendo en el centro de la diana de estos ataques racistas y xenófobos. Sin embargo, las muestras de solidaridad con la comunidad árabe y/o musulmana y la unidad contra el racismo también se ha expresado de manera contundente en algunas ocasiones.

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Bajo este ambiente polarizado, las mujeres de la agrupación Pan y Rosas queremos expresar nuestro rechazo a los brutales atentados ocurridos en Catalunya, nos solidarizados con las víctimas y sus familias, pero sin dejar la complicidad del Estado a un lado, también queremos señalar a los responsables de estos crímenes: el Estado español, la Casa Real y una gran parte del empresariado español -y catalán-, quienes se enriquecen gracias a los negocios multimillonarios junto a las monarquías del Golfo Pérsico, principales financiadores de las sectas terroristas como el ISIS.

Por eso Pan y Rosas participamos junto a los compañeros y compañeras de CRT en la concentración alternativa que se realizó en Barcelona bajo el lema “vuestras guerras, nuestros muertos”, acompañando a centenares de personas, colectivos de izquierda y movimientos sociales.

Las consecuencias inmediatas tras el doble atentado, han sido la proliferación de ataques contra la comunidad árabe y musulmana. Estos hechos se pudieron observar desde el día siguiente del doble atentado, cuando colectivos neonazis y de extrema derecha convocaron una manifestación en Barcelona, entre los diversos colectivos que participaron se encontraban la Falange, Democracia Nacional y Plataforma por Catalunya.

A la llamada de los lemas islamófobos y racistas de la manifestación acudieron menos de un centenar de personas. Los asistentes tuvieron que enfrentarse a diversos colectivos antifascistas y antirracistas, que con lemas como “Fuera fascistas de nuestros barrios” acabaron arrinconando a la manifestación xenófoba obligándolos a abandonar la zona escoltados por los Mossos d’Esquadra.

Las agresiones en el resto del Estado español también se han multiplicado. Desde el pasado viernes se han registrado diversas agresiones islamófobas a mezquitas; entre ellas la de Granada, delante de la cual un grupo neonazi lanzó bengalas proclamando lemas xenófobos, y la de Sevilla, donde aparecieron diversas pintadas. Las mezquitas de Madrid también han aparecido durante toda la semana con mensajes racistas, acciones reivindicadas por el colectivo neonazi Hogar Social.

No son casos aislados, sino las acciones más visibles de una oleada de agresiones racistas e islamofóbicas que se multiplican en el conjunto de los territorios. En Logroño y en Montblanc (Tarragona) también han aparecido pintadas con amenazas a toda la comunidad musulmana.

Las agresiones físicas tampoco se han hecho esperar, el pasado fin de semana se produjo una agresión a tres menores marroquíes en Fitero (Navarra), tras un acto de duelo por las víctimas de los atentados en Catalunya. Durante esa semana también se han registrado varias agresiones islamófobas a jóvenes, una en Puerto de Sagunto (Valencia) y otra en el barrio de Usera (Madrid), cuando tres jóvenes atacaron a una mujer musulmana por llevar el velo, propinándole golpes e insultos racistas.

No hay duda de que en un contexto en el que la extrema derecha no deja de crecer en toda Europa, en el Estado español, éstas organizaciones y partidos han visto en los ataques de Barcelona y Cambrils una gran oportunidad para propagar sus mensajes de odio hacia la comunidad musulmana. Frente a esto, es necesario que el movimiento feminista y de mujeres, que ha emergido con fuerza en los últimos años, se organice en las calles junto a las organizaciones sindicales y sociales, contra los ataques racistas y xenófobos hacia las mujeres y la comunidad musulmana en su conjunto.

Tras las últimas y multitudinarias manifestaciones que han protagonizado las mujeres, no queda ninguna duda del enorme potencial movilizador que tiene la lucha contra la violencia capitalista y patriarcal. Hoy la expresión más directa de esta violencia se expresa en los ataques hacia la comunidad musulmana, que afecta doblemente a las mujeres árabes.

Ahora más que nunca, es necesario impulsar un gran movimiento independiente del Estado contra las políticas securitarias que pretenden reforzar el papel represivo las fuerzas de seguridad, contra la islamofobia y el racismo que se extiende en nuestros barrios, pueblos y ciudades. Y que encuentra la complicidad de las instituciones.

Tras los discursos de la “Barcelona multicultural y tolerante” no se pueden ocultar las leyes que criminalizan, reprimen y persiguen a nuestras compañeras y compañeros inmigrantes. Un movimiento que en definitiva, señale el papel cómplice del imperialismo y sus guerras, que son caldo de cultivo para el avance y la propagación de atentados terroristas como los que en las últimas semanas han golpeado a Catalunya.






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