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ELECCIONES ANC VENEZUELA

Tras las elecciones aumenta la presión imperialista para una concertación entre Maduro y la MUD

Tras las elecciones del pasado domingo, la MUD se apoya en el no reconocimiento de la ANC por EEUU y la UE. Zapatero interviene para favorecer una concertación entre la MUD y Maduro. La necesidad de luchar contra estas injerencias y por una salida independiente de os trabajadores y el pueblo.

Lunes 31 de julio | Edición del día

Foto: ID.es

Las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) celebradas este domingo en Venezuela se desarrollaron en medio de una jornada marcada por las protestas y la muerte en disturbios de al menos 10 personas. El Consejo Nacional Electoral (CNE) anunció que 8.089.320 de personas habían participado, lo que corresponde al 41,53 % del censo electoral, en el que están inscritas cerca de 19,5 millones de personas.

Las dudas sobre la veracidad de los datos ofrecidos por dicho organismo no carecen de base. Se trataría de un número de votos que ni Chávez había alcanzado en las elecciones de octubre del 2012, la última antes de su muerte. En aquella ocasión alcanzó la cifra de 8.044.106 de sufragios válidos, lo que equivalía en ese entonces al 55,11% del padrón electoral. En las elecciones presidenciales del 2006, Chávez había obtenido 7.309.080 de votos, el 62,84% de los votos. Es decir, en números absolutos, equivale a una cantidad de votos que ni Chávez llegó a tener incuso cuando estuvo en su mayor auge.

En las elecciones de abril del 2013, después de la muerte de Chávez, Maduro obtuvo 7.505.338 de votos, lo que equivalía al 50,61% de los votos. En las últimas elecciones, las legislativas de diciembre de 2015 que ganó por mayoría absoluta la oposición, el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) obtuvo 5,6 millones de votos.

Es poco creíble que el gobierno de Maduro, en medio de la más grande crisis política y catástrofe económica desde la llegada al poder de Chávez en 1999, haya llegado a superar al mismo Chávez y recuperar de repente, en plena deriva política casi 2,5 millones de votos. Todo apunta pues a números fraudulentos, algo que concordaría con la afluencia que se observó en los centros electorales.

La oposición de derecha -que no participaba en el proceso- calificó de fraude los comicios, y aseguró que solo un 12 % del censo ha acudido a las urnas este domingo. Otro dato que tampoco es creíble, y obviamente es una cifra interesada. Como tampoco era nada creíble los números que dieron desde la Mesa de Unidad Democrática (MUD) sobre la participación en su plebiscito, en el que aseguraron que se habrían superado los más de 7 millones de votos. Tanto unos como otros manipulan buscando mostrar fortaleza en la crisis política que vive el país.

Estas elecciones a la farsa de Constituyente que busca montar Maduro, como también el plebiscito de la MUD de hace pocas semanas, buscan embaucar al pueblo trabajador y a los sectores populares para dos proyectos que nada tienen que ofrecer a los intereses del pueblo trabajador que viene siendo el principal pagano de la crisis económica, el giro bonapartista del gobierno de Maduro -en el que las luchas obreras y populares sufren en primera instancia la ofensiva represiva- y el avance de una derecha neoliberal y proimperialista.

Tras el anuncio de los resultados oficiales la oposición ha llamado a una nueva movilización para este lunes. A su vez saludó el comunicado emitido por el Departamento de Estado de Estados Unidos que, con un lenguaje absolutamente injerencista, no reconoció el resultado de la ANC y amenazó con aplicar sanciones más duras y rápidas al país. En la misma línea la UE y varios gobiernos latinoamericanos salieron a anunciar su no reconocimiento del resultado. El gobierno de Rajoy se sumó a este rechazo, con el apoyo del PSOE y Cs.

La MUD encuentra una vez más en el imperialismo norteamericano y europeo un aliado para su pugna por forzar una posición de fuerza que obligue al gobierno de Maduro a abrir algún tipo de transición en el que esta derecha tenga un rol protagónico. Por otro lado Maduro, si termina de instalar la Constituyente, que será sostenida por las Fuerzas Armadas, tal como es sostenido el gobierno actual, buscará negociar con la oposición aglutinada en la MUD algún tipo de “concertación” política, la propuesta que viene sosteniendo el expresiendete español José Luis Rodríguez Zapatero y que ha vuelto a reiterar este lunes.

Desde el Estado español es imprescindible denunciar y rechazar todas estas injerencias imperialistas sobre Venezuela. Tanto aquellas que vienen apoyando abiertamente a la oposición de derecha y que sostienen los grandes medios de comunicación españoles y los partidos del régimen -PP, PSOE y Cs-, como las versiones más “moderadas”, como la de Zapatero y algunos dirigentes de Podemos, que proponen algún tipo de transición ordenada que selle un compromiso histórico entre los dos sectores burgueses enfrentados.

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La grave crisis política y económica venezolana no tiene una salida a favor de los trabajadores y sectores populares de la mano de ninguno de estos dos bandos. Tras 17 años de la llamada “revolución bolivariana” el proyecto chavista ha demostrado que sin atacar las bases de la propiedad de los capitalistas imperialistas -que han seguido operando en el país- y la burguesía nacional no ha sido posible cambiar la estructura de capitalismo semicolonial dependiente del país, y tras la bonanza extraordinaria de los precios del crudo todas las políticas asistenciales han entrado en barrena. La derecha busca aprovechar la ocasión para recuperar el gobierno y ser ella la que gestione directamente sus negocios, aplicando ella misma las medidas de ajuste y abriendo el país aún más a los capitales extranjeros. Ni la derecha neoliberal y proimperialista, ni un gobierno cada vez más bonapartista y que viene aplicando una política de ajuste sobre el pueblo trabajador, son una salida.

Solamente peleando por una tercera posición se podrá abrir un horizonte de salida obrera y popular a la crisis. Porque los trabajadores y sectores populares se organicen y entren en escena con total independencia del gobierno y la MUD, luchando contra los ajustes y por un programa para que la crisis la paguen los capitalistas nacionales e imperialistas, contra todo devenir bonapartista y las propuestas golpistas que demandan la intervención del Ejército y por imponer por medio de la movilización una verdadera asamblea constituyente libre y soberana -no apañada ni tutelada por Maduro- donde realmente poder discutir y resolver la grave crisis social que azota al pueblo pobre y los trabajadores.








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