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Tras anunciar 200 despidos en Educación, Bullrich se fue de pesca

Esteban Bullrich, quien cobra más de $115.000, en esta semana despidió 200 trabajadores, ante un paro nacional rechazó la posibilidad de reabrir paritarias y atacó a la docencia en los medios.

Hernán Cortiñas

Congresal Unión de Trabajadores de la Educación (UTE)

Lunes 29 de agosto de 2016 | 09:07

El ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, mostró un profesional ensañamiento por desacreditar las demandas del millón de docentes de todo el país que realizaron un paro masivo el miércoles pasado.

En declaraciones a los medios afirmó que este tipo de medidas de lucha, "le hacen daño a la educación estatal". Para el ministro, los docentes “exageran algunos puntos”, por lo que él considera “motivaciones políticas”. Desde las escuelas, por su parte, responden que sobran los motivos para salir a las calles y decir basta, ya que se está descargando un fuerte ajuste sobre la educación pública.

Con la colaboración de Clarín, y otras corporaciones mediáticas, el ministro se ocupó de atacar a la docencia. El editorialista Roa, siguiendo el falaz argumento del ministro, acusó a los maestros de agravar la situación de la educación pública por salir a protestar.

Se trata de un “periodismo de guerra” contra la educación pública, por ende, dirigido contra la docencia y los estudiantes. Esta línea editorial va de la mano del discurso de Macri contra los trabajadores para que “no pongan palos en la rueda”. En educación estas campañas son una suerte de guerra de desgaste constante contra quienes sostienen las escuelas todos los días. Buscan legitimar futuras políticas de ajuste que vayan contras los derechos de estudiantes y docentes. En este mismo sentido, anunciaron una evaluación educativa externa a realizarse en octubre.

Esteban Bullrich respondió al paro con centenares de nuevos despidos

La segunda fase de la política del macrismo para Educación es continuar con el vaciamiento de áreas y programas nacionales. El viernes pasado anunciaron cerca de 200 despidos en el Ministerio de Educación. Cincuenta de ellos en el Instituto Nacional de Formación Docente (INFD).

El INFD es el encargado de organizar el grueso de las capacitaciones, como por ejemplo el programa de Formación Situada. Al despedir a los profesionales que elaboran y dictan las capacitaciones a quienes luego lo harán en las provincias, pretenden liquidar la formación docente nacional en todo el país, dejándola librada a las decisiones y recursos de cada provincia.

Nada bueno se puede esperar entonces. A comienzos de la semana pasada, se reunió el Consejo Federal de Educación en donde Bullrich aseguró la plena autonomía para las provincias y las escuelas, es decir, profundizar la descentralización que instauró la Ley Federal de Educación, y que el kirchnerismo nunca revirtió. A tono con el pacto de gobernabilidad entre Cambiemos y los gobernadores del PJ, el Consejo Federal terminó con un aplauso cerrado de todos los ministros presentes.

Bullrich, quien cobra $115.000, se negó a reabrir paritarias

El paro nacional docente dio en el marco de una creciente inflación, cercana al 50%, y un brutal aumento de tarifas del 400%. Mientras tanto el salario de un docente –que la conducción de Ctera negoció a espaldas y arregló a la baja- quedó por debajo de la mitad de la canasta familiar, hoy valuada en $20.000.

El Ministro Bullrich, que cobra más de 12 sueldos docentes, respondió a los reclamos afirmando que “no habrá apertura de paritarias” porque "los aumentos otorgados han sido significativos". Toda una declaración de guerra que fue refrendada en los medios oficialistas con constantes ataques a los trabajadores de la educación.

Mientras la docencia debate cómo salir a las calles porque el sueldo no alcanza para pagar la suba de alquileres y de los servicios, el ministro aprovechó el fin de semana para mostrarse felizmente de pesca. Una verdadera provocación.

Un plan de lucha nacional para ganar

Los trabajadores despedidos de la cartera educativa, a pesar de todos los obstáculos, están decididos a resistir. Pero tanto las conducciones nacionales de docentes y como la de los estatales son enemigos de unificar las demandas. Una buena oportunidad hubiera sido el paro docente del miércoles cuando una gran movilización docente llegó a las puertas del Palacio Pizzurno. La unión de la exigencia de reapertura de paritarias con el rechazo a todo despido hubiera fortalecido ambas peleas.

En las escuelas se discute la necesidad de frenar el brutal tarifazo. Esto sólo será posible transformando la jornada del 2 se septiembre en un nuevo paro nacional de CTERA y exigiendo a todas las centrales sindicales, la convocatoria a un paro y movilización el 16 de septiembre, día que se convoca a las audiencias públicas. Sólo con decenas de miles en las calles se podrán derrotar los tarifazos y el ajuste en curso.

El desafío entonces es que cada docente sea protagonista, junto con estudiantes y familias, organizándose desde cada escuela, con asambleas por establecimiento, barrio, seccional y provincia, por un plan de lucha nacional en defensa de la educación pública que termine con el ajuste y los despidos.






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