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Trapero ordena a los Mossos que cierren los colegios antes del 1-O

El mayor Josep Lluís Trapero, jefe de los Mossos, está decidido a cumplir el mandato judicial del TSJC y ha enviado instrucciones a todas las unidades policiales para impedir las votaciones del 1 de octubre en institutos y colegios.

Asier Ubico

Delegado de CGT Telepizza, Zaragoza

Viernes 29 de septiembre | 18:21

Foto: EFE

El documento, que ha sido publicado por Europa Press, revela las líneas de actuación de la policía catalana, centrada en boicotear cualquier desarrollo normal de las votaciones.

Según ha ordenado Trapero, una unidad policial se presentará en cada uno de los potenciales colegios electorales a las 6 de la mañana del día 1 con el objetivo de cerrar los centros públicos. Incluso adelantándose a sus propias instrucciones, Trapero ha enviado a las 2 de la tarde de este viernes diversos dispositivos policiales para identificar a personas que estaban organizando el referéndum, y que siguen realizándose a las horas del cierre de este diario.

Todo ello, coincidiendo con la jornada de “ocupaciones” de centros escolares que han impulsado a partir del fin de clases de la tarde de este viernes tanto profesores, padres y madres, así como comités de defensa del referéndum de los barrios, que buscan defender y rodear de apoyo popular la celebración de la votación.

Es posible que el objetivo del jefe de los Mossos no sea tanto impedir las “ocupaciones”, como intentar sondear el ambiente social. Aunque lo haga hostigando y mediante identificaciones, como sucedió durante el día viernes en varias escuelas, lo cual puede ser utilizado posteriormente por la fiscalia.

Sea como sea, Trapero tiene el objetivo de ir enviando dotaciones policiales de acuerdo a la respuesta popular, en un intento por hacer una escalada represiva “proporcional”. Así pues, si una concentración masiva de gente impide el acceso de la pequeña unidad policial al centro escolar, se pedirán más dotaciones policiales y si no es suficiente se valorará si habría que enviar más efectivos de orden público, explica el documento del cuerpo policial.

A las 6 de la mañana del 1 todos los colegios tendrán que estar cerrados, dicen las órdenes del mayor. En los que estén ocupados, se pasara a identificar a las personas que estén en el centro y a requisar todo material usado para la votación.

Guardando el mismo criterio de escalada represiva, en el caso de que sea necesario un aumento policial en un determinado centro publico frente a la presencia multitudinaria de personas, estos efectivos actuaran por diferentes vías. Por un lado, mediante una línea de entrada impedirán el acceso a más gente, y dejando una vía de salida para que aquellos que permanezcan dentro del centro puedan salir. Por otro lado, ante la resistencia pacífica, no usaran la defensa policial “extensible”, aunque no será así en el caso de ataque a la policía o a terceras personas.

Es decir, Trapero siguiendo la línea táctica del PP de dejar el peso de la represión en las instituciones catalanas, ha propuesto a su vez una línea que permita boicotear las votaciones, pero que a la vez la represión vaya “acorde” a la resistencia popular, teniendo en cuenta que puede “pringarse” posiblemente en una posible represión contra madres, padres, niños y profesores que mantienen la guardia en los centros escolares. Al menos esto es lo que parece en la “teoría”.

Haciendo responsable al Ministerio del Interior (que recientemente tomó el mando de los Mossos), el documento publicado ha dejado claro que las órdenes judiciales solo afectan al “interior de los edificios públicos” y no fuera de estos ni sus inmediaciones. Es decir, que los Mossos podrán boicotear las votaciones en una escalada progresiva de represión en los edificios públicos catalanes, mientras que seguramente corresponderá al resto de cuerpos de represión (como los Guardias Civiles y policías nacionales apostados en los buques) para controlar el resto. Toda una “división de tareas” represiva.

Por el momento, la movilización de familias, estudiantes y profesores han permitido dotarle al movimiento de un lugar de expresión y de “conquista”, a pesar de las circunstancias tan adversas.

Las ocupaciones de centros escolares y otras medidas creativas de amplios sectores sociales que se han puesto en movimiento seguramente se abrirán paso contra los diversos obstáculos que se les interpongan. Generalizar estas medidas y rodear de solidaridad todos los centros educativos ocupados será la mejor medida que todas las organizaciones obreras, políticas y estudiantiles podrán tomar para hacer cada vez mas efectivo el derecho a votar el 1-O.






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