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Tramitación de la Reforma ESUP: mucha plata, poco tiempo

El Ejecutivo intenta apurar la reforma, para legitimarse en su principal bandera de gobierno: la llamada gratuidad. Sin embargo, la misma Nueva Mayoría, así como la derecha, ponen trabas a un proyecto que así como está, ya es completamente insuficiente.

Viernes 7 de julio

Uno de los caballos de batalla que levantó el gobierno de la Nueva Mayoría, en la búsqueda de tomar las demandas históricas del movimiento estudiantil, fue la Reforma a la Educación Superior, y en ello la "gratuidad", que ha terminado siendo una beca que beneficia a alrededor de 270 mil estudiantes, de un universo de más de 1.000.000 en la educación superior.

El compromiso es que el próximo año la beca gratuidad llegaría a cubrir hasta el sexto decil de ingresos. En este contexto, este jueves se reunió la Comisión de Hacienda de la Cámara y se presentó la propuesta emanada desde la Comisión de Educación junto al presupuesto que este proyecto implica.

Dentro del proyecto, se considera que a medida que aumente la recaudación fiscal y el crecimiento económico, se debiese avanzar más allá del sexto decil planteado al 2018. Mientras que para ampliar el beneficio al sexto decil el próximo año, se requeriría una inversión adicional de $217.000 millones, que llegarían hacia los al menos 90.000 estudiantes que podrían beneficiarse de esta beca.

Desde la Comisión de Hacienda, ya se cuestionó que el Ejecutivo deje “amarrado” el presupuesto del país a futuros gobiernos, en el plan de ampliar la gratuidad progresivamente.

Costos y límites al proyecto

Frente a esto, los diputados de derecha exigieron que se revise la ampliación de la gratuidad al 60% más vulnerable. José Manuel Edwards, planteando que “aprobar este proyecto así es una absoluta irresponsabilidad. La gratuidad no debiera crecer más allá del 50% más vulnerable de la población. Para el resto debe haber un sistema solidario de becas y créditos”. Así, aprovechando de reafirmar las posiciones de la derecha, en franco retroceso de los pocos derechos sociales se han adquirido.

En esta misma línea, Patricio Melero (UDI) aseguró que “como lo ha planteado el ex Presidente Piñera, creo en una cobertura de la gratuidad que llegue hasta el 50% más vulnerable y después proponemos que existan ayudas como becas hasta el 70% de menores ingresos”.

Por su parte, los diputados de la Nueva Mayoría sostuvieron que el proyecto es muy caro y que debiese abaratarse, por ejemplo, Marcelo Schilling (PS), quien indicó que la iniciativa obedece a intereses corporativos y no a los intereses generales del país.

Apurar la reforma e intentar fortalecer al gobierno

En cuanto a los tiempos del proyecto, el Ejecutivo está apostando a que la Comisión de Hacienda despache estos días el proyecto, para ya el martes poder votarlo en Sala. Esto, en búsqueda de “dejar bien parado” a un gobierno que, como decíamos, quiso abanderarse de la educación gratuita, aunque en sus términos.

Frente a esto, diputados oficialistas como Pablo Lorenzini (DC), plantearon que no aprobarían la iniciativa, criticando fuertemente el apuro en la tramitación del proyecto. Así mismo José Miguel Ortiz (DC), señaló que “hay disposición de buscar acuerdo mañana (ayer) para cambiar lo decidido por la comisión” y darle más tiempo a la tramitación.

Por su parte, la oposición, también planteó críticas al intento de apresurar la tramitación de la reforma por parte del ejecutivo. Por ejemplo, , Felipe de Mussy (UDI) señaló que “un proyecto así hay que sacarlo en un tiempo que corresponda. Votar una iniciativa de esta magnitud en un día y medio o tres días es una irresponsabilidad”.

Intereses opuestos

Tanto el oficialismo como la oposición están planteando límites al proyecto de reforma educacional. A pesar de que ha sido ampliamente rechazada por amplios sectores sociales incluído el movimiento estudiantil por no responder a las demanda histórica de gratuidad universal, y por ser en esencia sólo una beca más, que mantiene estructuralmente el mercado educativo.

Aun así, los políticos y parlamentarios corruptos, de la derecha más rancia y también del gobierno, se oponen a que la beca gratuidad se siga ampliando. La Nueva Mayoría expresando sus quiebres internos, con la DC no teniendo acuerdo con el Ejecutivo de apurar la tramitación, y la derecha continuando con su dura línea de retroceso en los derechos sociales, saliendo unificada a defender las propuestas de Piñera que van por ampliar el sistema privado de educación.

Mientras nos dicen que no hay dinero, los grandes empresarios multimillonarios se llenan sus bolsillos con el trabajo del pueblo pobre, y no serán estos políticos al servicio de los ricos y con sus sueldos millonarios quienes resuelvan nuestras demandas. El dinero está, pero en los grandes negociados, como el cobre. Sólo con su renacionalización, bajo control de sus propios trabajadores, entregará las bases económicas suficientes para financiar la gratuidad universal, que tanto se ha exigido en las calles.






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