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Trabajo infantil: más de 700 mil chicos de 5 a 15 años trabajan en el país

Estos datos surgen de un informe Encuesta de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes (Eanna) 2017 -elaboradas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social junto con la OIT, Unicef y otros organismos.

Federico Puy

Docente, Congresal UTE-CTERA

Miércoles 15 de noviembre | Edición del día

Los datos son alarmantes. Según el informe publicado por la Encuesta de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes (Eanna) del año 2017 -elaboradas por el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social junto con la OIT, Unicef y otros organismos- da como resultado que son 715.484 los chicos de 5 a 15 años realizan trabajo infantil en la Argentina (el 9,4% del total).

Estos datos se suman a los ya aportados por UNICEF donde se estimaba que hay un 47,7 por ciento de los hogares con niños y adolescentes que no cubren la canasta básica y que 5,6 millones de niños son pobres y, de ellos, 1,3 millón está en la indigencia.

Limpiar la casa, cocinar, cuidar a los hermanos más chicos o a algún adulto mayor, son algunas de las tareas más comunes. En muchos casos ellos y ellas son los únicos responsables de llevar adelante estas tareas, cuando eso los obliga a dejar o descuidar la escuela, los expone a diferentes peligros y les quita tiempo de juego y recreación. Sumado a que en la Argentina hay más tres millones de chicos y chicas de entre 45 días y 5 años que no van al jardín.

Un perfil que se desprende de los datos es que son las niñas y las adolescentes las más afectadas por el trabajo infantil doméstico. Cerca del 13% cuidan a niños o personas mayores y el 10% hacen pan u otras comidas para vender, siendo mucho menor el porcentaje en los varones.

Por solo tomar un ejemplo, en la provincia de Misiones la mayoría de los niños comienzan a trabajar entre los cuatro y los diez años, principalmente en la industria esclavista de la Yerba. Comen reviro como plato principal hasta dos veces por día (que no es otra cosa que una pasta de harina, agua y sal, tipo torta frita) y están en contacto con agroquímicos y herramientas peligrosas para su edad y su salud. La mayoría no va a la escuela y el tiempo para jugar casi no existe.

En la Ciudad de Buenos Aires, la Alameda denunció que alrededor de 2.200 niños viven en 350 talleres textiles clandestinos en el barrio porteño de Flores. Muchos de ellos también realizan tareas en los talleres. Sin tomar en cuenta la cantidad de chicos que cartonean.

En las escuelas muchas veces vemos que los chicos se duermen en clase. Un chico que trabaja, termina tan cansado que no tiene fuerzas para algo más y menos para estudiar. El trabajo infantil deja secuelas imborrables y no da las mismas oportunidades.

Con respecto al trabajo doméstico, esto lo hacen principalmente porque el adulto a cargo la familia continúa en su trabajo. Las extenuantes jornadas de trabajo de su padre y madre hacen que tengan que ir y volver en combis y micros escolares, y que cuando lleguen a sus casas muchas veces sus padres aún no lo hayan hecho. Por tal motivo, en Argentina docentes y familias aún pelean por vacantes en las escuelas de jornada completa o extendida. Sobre un total de más de tres millones y medio (exactamente 3.521.109) alumnos de escuelas primarias de gestión estatal, apenas menos de medio millón (471.697), o sea, tan sólo el 13,4 por ciento del total, accede a la Jornada Escolar Extendida (JEE), según surge en base a los datos del Anuario Estadístico Educativo 2015 elaborado por el Ministerio de Educación.

En la propuesta del Gobierno de contrarreforma laboral aparece el banco de horas. Podrán decidir hasta qué hora se quedan en el trabajo cada día o semana, organizando su vida personal y familiar. En el artículo 48 establece que los empleadores y los sindicatos podrán establecer el sistema de “banco de horas” por el cual quienes trabajan más tiempo de la jornada normal de trabajo podrán “compensar” esas horas y trabajar menos horas en otra jornada ordinaria. Por ejemplo, si un día el trabajador se quedó a hacer tres horas de más no cobrará esas horas al 50% sino que podrá trabajar tres horas menos en otra jornada, por lo que en ese caso el valor de la hora que actualmente se paga como “extra” se pagará como hora normal. La cantidad de horas extras se va a reducir porque la patronal las va a hacer hacer gratis cuando quiera, con lo cual va a bajar el salario de hecho y es probable que en muchas familias hagan falta otros empleos que tenderán a empeorar el trabajo infantil.

Este nuevo régimen de trabajo que quieren imponer, probablemente agravará el trabajo infantil ya que las patronales querrán disponer de la vida de los trabajadores y manejar sus tiempos. En el camino de eliminar algo tan elemental como la aberración del trabajo infantil, los revolucionarios peleamos para construir una nueva sociedad donde la infancia, tan golpeada por los capitalistas y los gobiernos, pueda ser disfrutada en su máximo potencial.

La propuesta de reducción de la jornada laboral a 6 horas 5 días a la semana, con un salario igual a la canasta familiar, que el PTS en el Frente de Izquierda sigue desarrollando en todo el país, apunta a que no haya más desocupados y súper explotados, o familias enteras tengan que trabajar para sostener un hogar. Pero además a hacer más saludable las horas dedicadas al trabajo asalariado reduciendo los ritmos, a liberar tiempo para que todos quienes quieran estudiar puedan hacerlo, para el ocio recreativo junto a familiares y amigos, para mejorar la salud mediante la actividad deportiva o para que todos los que lo deseen tengan espacio para desarrollar las artes.








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