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Trabajo Social UBA: ’’Se habla mucho del Estado, pero no de su carácter de clase"

En el VII Encuentro de Trabajo Social, estudiantes y docentes debaten sobre la problemática habitacional, el Estado y las fuerzas políticas que gobiernan el país.

Martes 20 de junio de 2017 | 13:18

Los días 15 y 16 de Junio, se llevó adelante el VII Encuentro Internacional las IX- Jornadas de la Carrera de Trabajo Social, titulado “Estado y problemas sociales: Sectores populares y Derechos”. Se realizaron mesas simultáneas durante ambos diás, abarcando múltiples problemáticas sociales.

En la mesa 20, el eje fue ’’El Derecho a la asistencia en tiempos de neoliberalismo’’, y las ponencias presentadas fueron 4. “Desarmar la trama. Impugnación de las identidades indígenas y disputas por la tierra” (Autora: Clarisa Martínez), “Políticas sociales y acceso a la tierra de los sectores populares” (Autoras: Figueredo, Belén y Suarez, Daniela), “La migración Africana en un Estado Neoliberal” (Autores: Facundo Mas Mallea y Tomas Monticelli” y “La política habitacional del Gobierno de la Ciudad genera viviendas precarias: ¿Contradicción o finalidad?” (Autoras: Manuela Battilana y Luján Calderaro).

En la última ponencia, Luján Calderaro, militante de la Juventud del PTS/FIT, analizó el Programa de Atención a Familias en Situación de Calle –subsidio habitacional-, y su ligazón con el déficit habitacional, una problemática estructural de las ciudades capitalistas. Esta política pública, si bien en el Decreto 690 se presenta como una política de carácter transitorio, se convirtió en la principal respuesta del Gobierno de la Ciudad, a los problemas que atraviesan miles de familias de bajos recursos para acceder a una vivienda.

Concepciones de Estado en debate

La estudiante hizo mucho hincapié en el carácter capitalista del Estado: “El Estado promueve la privatización de lo público mediante la venta de inmuebles y concesiones a empresarios, beneficiándolos con exenciones de impuestos. Al mismo tiempo, administra la problemática habitacional, implementando diversas políticas públicas sin atacar las condiciones estructurales que producen el déficit habitacional”.

Al mismo tiempo que caracterizó al Estado por su carácter burgués, definió a las políticas públicas a partir de una doble lectura: al mismo tiempo que son producto de las luchas que se dan por abajo desde la clase trabajadora y los sectores populares para mejorar sus condiciones de vida, tambien son herramientas de la burguesía para mantener a un bajo costo económico, un eficiente control socio-político sobre estas familias, colaborando en la reproducción de la fuerza de trabajo y garantizando, en forma degradada, su preservación física.

Afirmó: “Definimos al subsidio habitacional como una política pública de carácter clasista, ya que solo se implementan con el objetivo de paliar las situaciones desfavorables que atraviesan miles de familias. La finalidad que subyace a estas políticas es asegurar la legitimidad de este régimen capitalista, que transforma en población sobrante, sin lugar en la producción, a una proporción importante de la fuerza de trabajo”.

La perspectiva teórica que prevalece en la Carrera de Trabajo Social, plantea que el Estado es una arena política en disputa, donde todas las clases sociales tienen el mismo poder para pelear por sus intereses; depositando el avance de los sectores populares, en manos del Estado capitalista.

La vivienda y la vida, mercantilizadas

La estudiante afirmó que la problemática habitacional no se debe escindir de las condiciones de vida generales que atraviesa la clase trabajadora y los sectores populares. En este sentido, presentó datos concretos: actualmente, la mitad de los asalariados gana menos del salario mínimo vital y móvil, 9,3% personas se encuentran desocupadas, 32, 2% de los argentinos es pobre y el 6,3& indigente. El macrismo desató un fuerte ajuste con tarifazos en los servicios escenciales, deteriorando los salarios y aumentando la inflación, afectando en primer lugar a los sectores de menores ingresos.

Agregó que “el macrismo pudo avanzar sobre el legado que dejó el kirchnerismo, en relación a las condiciones de vida de las mayorías, gobierno que en más de una década, no revirtió de manera esencial problemáticas estructurales, a pesar del alto crecimiento de la economía y el contexto internacional favorable: en el 2010 el 34,6% de la población no accedía a todos los servicios básicos, a fines del 2014 existía un 34% de trabajo en negro, cerca del 26% no tenía acceso al sistema de seguridad social y por último, en el 2015 un 70% percibía ingresos inferiores a $7000”.

Los datos que expuso sobre la problemática habitacional que atraviesa millones de familias en la Argentina, son bien ilustrativos: según el censo del 2010, existe un déficit habitacional de 3,5 millones de viviendas, lo que equivale al 28% de los hogares argentinos, abarcando alrededor de 14 millones de personas. Solo en la Provincia de Buenos Aires, la emergencia habitacional afecta a 1 millón y medio de hogares. En CABA, abarca al 17% de la población total (500.000 personas), donde las villas y asentamientos aumentaron en un 50% en la última década y 343.443 hogares alquilan una vivienda.

Al mismo tiempo que millones de familias viven esta realidad, el Estado Nacional posee 80.000 viviendas ociosas (censo del 2010) y en CABA existen alrededor de 341.000 viviendas ociosas. Casi la mitad de ellas, se utilizan para la especulación inmobiliaria. En la última década asistimos a un boom inmobiliario con la proliferación de los countries, barrios privados y la construcción de grandes emprendimientos, mientras millones no pueden acceder a una vivienda digna.

El boom inmobiliario produjo un aumento del precio del m2. Un trabajador registrado necesitaría 61 salarios promedio de $13.500 u 11 años de trabajo, para adquirir un departamento de 42m2, sin gastar en otra cosa. Esto sucede porque cayó un 39% la relación salario/m2 en los últimos 10 años. Es decir, que cada vez se necesitan más salarios para acceder a una vivienda, y en la mayoría de los casos no alcanzan los ahorros de toda la vida para lograrlo.

Según Luján Calderaro, estos contrastes demuestran el carácter capitalista del sistema en el que vivimos, donde la vivienda es un objeto mercantilizado, accesible según la capacidad de pago. Por eso existen miles de casas vacías y millones de familias que necesitan un techo para vivir, porque existe una clase social que vive de la renta inmobiliaria y de la especulación.

Sobre macrismo y kirchnerismo...

Por otro lado, las tres primeras ponencias definieron el paso del gobierno kirchnerista al gobierno macrista, como un proceso de ruptura rotunda, sin continuidades. Luján, explicó que el carácter pro-patronal del estado, se expresa también en las caras visibles del sistema político y sentenció “en Trabajo Social se habla mucho del Estado, pero poco sobre quienes gobiernan; Macri no gobierna solo, es minoría en diputados y senadores, es decir, tiene mayoría el peronismo, compuesto por el Partido Justicialista y el Frente para la Victoria”. Estas fuerzas políticas, son las que se aliaron para votar proyectos en la legislatura que benefician a distintos sectores inmobiliarios aliados a uno u otro bando.

Para graficar la alianza que mantienen fuerzas políticas que discursivamente se presentan como antagónicas, mencionó un ejemplo: “en el 2016 kirchneristas y macristas votaron conjuntamente para crear una agencia que disponga libremente de los terrenos propiedad del gobierno, para venderlos a los privados. Son las mismas fuerzas políticas que con los recursos del estado, le otorgan dinero y planes sociales a punteros políticos barriales, generando lazos clientelares con las familias; son los que mientras hablan de justicia social y pobreza cero, votan que el salario mínimo sea de $8060, muy por debajo de la canasta básica familiar; y al mismo tiempo votan el dietazo, llegando a cobrar un salario de alrededor de $137.000, equivalente a 14 salarios mínimos juntos.

Agregó que ambas fuerzas políticas se aliaron para responder con represión y desalojos ante la emergencia habitacional en CABA, cómo fue en Villa Lugano en el barrio Papa Francisco con la gendarmería de Berni y la policía de Macri; y en el Indoamericano en donde la Policía Metropolitana y la Policía Federal realizaron un operativo conjunto para desalojar a los vecinos de la Villa 20 y donde 3 personas fueron asesinadas.

Luján, cerró diciendo: “Para solucionar la problemática habitacional, y dejar de administrarla, no podemos depositar nuestra confianza en que podemos hacerlo reformando este sistema, como plantean las fuerzas políticas que nombré anteriormente, a costa de mantener las ganancias y darle concesiones a las mayorías. Por eso, además de estudiar Trabajo Social, milito en un proyecto político que se plantea cambiar esta sociedad de raíz no se conforma con algunas concesiones a las clases populares y trabajadores y que sí quiere ir a la raíz del sistema capitalista. Porque dentro de los estrechos marcos capitalistas, realmente solucionar el déficit habitacional no se puede lograr sin atacar la propiedad privada. Y atacar la propiedad privada, es atacar las bases de este sistema. Empecé a militar, porque peleo por un sistema en donde el motor no seas las ganancias de unos pocos, sino las necesidades de todos verdaderamente".

Propuestas del Frente de Izquierda para el problema de la vivienda

  •  Plan de Obras Públicas, infraestructura y viviendas populares bajo gestión de los trabajadores y las organizaciones barriales, basado en impuestos progresivos a las grandes fortunas y en la expropiación sin pago de las construcciones ociosas en manos de especuladores, las propiedades de la Iglesia y de las grandes fortunas.
  •  Derogación de los códigos urbanos que sirven al capital financiero e inmobiliario. Prohibición de desalojos. Que el alquiler no supere el 20% del salario. Establecer un máximo de un mes adelantado, más datos personales como únicos requisitos para alquilar una vivienda. Extender los contratos de 3 a 5 años.
  •  Créditos baratos para poder acceder a una vivienda digna, cuya cuota no exceda el 20% de los salarios. Urbanización de las villas y asentamientos en base a un plan de emergencia controlado por los trabajadores y vecinos.
  •  Plan Nacional de Emergencia contra la violencia hacia las mujeres: creación inmediata de refugios transitorios y un plan de vivienda a corto plazo, basado en la creación de impuestos progresivos a las grandes fortunas y corporaciones inmobiliarias, sin necesidad de denuncia previa. Junto con esto, el proyecto reconoce a las víctimas de la violencia machista el derecho a solicitar al Banco de la Nación Argentina el beneficio de “créditos a tasa cero”, para poder adquirir su vivienda única.





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